BILWI, RAAN.- La destrucción era visible esta mañana en toda la ciudad de Bilwi, donde cientos de árboles, cables y postes del tendido eléctrico y telefónico, y sobre todo trozos de madera y láminas de zinc, impedían el paso de vehículos y de personas por las calles del casco urbano.
Apenas disminuyó la intensidad de los vientos y la lluvia, la gente comenzó a abandonar los refugios, pese a que no existe una autorización expresa de los organismos de emergencia.
La población comenzó a retornar a sus viviendas por temor a la delincuencia, sumado al hecho de que muchos de los albergues perdieron sus techos, tal es el caso de la Escuela Jack, donde las poderosas ráfagas hicieron volar las láminas de zinc de algunas aulas.
En un breve recorrido realizado por los reporteros de LA PRENSA destacados en Bilwi, se logró constatar la caída de cientos de árboles, incluidos todos los que ornaban el Parque Central de la ciudad.
En esta zona, una de las casas destruidas totalmente pertenecía a Juan Williams. Se trataba de una vivienda de tambo (pilotes) y madera que no resistió los intensos vientos.
La Capitanía de Puertos también informó de dos embarcaciones que se perdieron en alta mar. Según algunas versiones extraoficiales, al menos 35 personas estarían a bordo de ambos navíos.
Reportes preliminares que no pudieron ser confirmados por LA PRENSA, indican que el huracán Félix habría causado la muerte de al menos tres personas.
LA PRENSA tampoco logró obtener información sobre los daños ocasionados por "Félix", en las poblaciones rurales de la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN), como Betania, Wawabar y los litorales.
Pese a la crítica situación, LA PRENSA logró a primeras horas de esta mañana, establecer comunicación vía telefonía celular con el alcalde de Waspam, Cornelio Teas, quien lanzó un SOS a las autoridades, solicitando combustible y alimentos.
Teas dijo a LA PRENSA que eran necesarios más de 3 mil galones de gasolina para poder evacuar a la gente de las comunidades situadas en Río Coco Abajo.
El alcalde explicó que los 1,400 galones con los que contaba la alcaldía de Waspam, se utilizaron para evacuar a 1,500 personas de Cabo Gracias a Dios y otras comunidades.
Teas agregó que tampoco había comida para alimentar a los desplazados.