El Presidente de Estados Unidos, George W. Bush, partió el lunes de Irak donde realizó una visita sorpresa y dijo que era posible una reducción de tropas estadounidenses en el país, si la situación de seguridad sigue mejorando, mientras se prepara para un enfrentamiento con el Congreso.
Pero el mandatario, que estaba flanqueado por el secretario de Defensa Robert Gates y la secretaria de Estado Condoleezza Rice, no manifestó cuántos soldados serían evacuados, ni cuándo. Bush viajaba ayer a Australia a la cumbre de la APEC.
Bush partió de Irak poco después de las 20H00 GMT, según informó la portavoz de la Casa Blanca, Cynthia Bergman, tras insistir en que el nivel de las fuerzas de combate sería decidido en base a las recomendaciones de sus comandantes en Irak y no por políticos “nerviosos” en el Congreso dominado por la oposición demócrata.
Bush hizo estas declaraciones después de que su “consejo de guerra” se reuniese con el primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, y otros altos responsables iraquíes y unos días antes de que el general David Petraeus y el embajador estadounidense en Bagdad, Ryan Crocker, informen al Congreso estadounidense sobre la estrategia norteamericana en Irak.
“El general Petraeus y el embajador Crocker me informan de que si el éxito actual continúa, es posible mantener el mismo nivel de seguridad con menos soldados norteamericanos”, afirmó refiriéndose al progreso en la provincia de Anbar, otrora un bastión insurgente.
BRITÁNICOS DEJAN BASORA
El viaje de Bush coincidió con el retiro de las tropas británicas de su última base en la sureña ciudad de Basora, en medio de tensiones entre Washington y su aliado Gran Bretaña por la política en Irak.
Un contingente de unos 500 militares británicos terminó su retirada del palacio que ocupaban en la ciudad, y entregaron su control al ejército iraquí, anunció el lunes el ministerio de Defensa británico.
El retiro del palacio, antigua residencia del ex dictador Sadamm Hussein, es parte del proceso de transferencia de poderes a las fuerzas de seguridad iraquíes, indicó el Ministerio, que ha estado a cargo del sur de Irak desde 2003.
En declaraciones a la BBC, el primer ministro británico, Gordon Brown, negó este lunes que el retiro de soldados signifique una derrota.
“Esencialmente, este es un movimiento de una posición en la que teníamos un rol de combate, en cuatro provincias, hacia un papel más de vigilancia”, aseguró Brown.
El jefe de Gobierno subrayó que el número de soldados británicos en Irak seguirá siendo más o menos el mismo, y que las tropas británicas podrán “intervenir directamente de nuevo en determinadas circunstancias”.