Al abrir el telón, el público que abarrotó la Sala Mayor del Teatro Nacional Rubén Darío comenzó a aplaudir frente a una escenografía que aparentaba ser una bodega de alguna fábrica abandonada y que apenas se apreciaba debido a la tenue luz de los reflectores.
Dos hombres aparecieron de la nada, golpeando ocho barriles dispersos en la tarima, de donde salieron luego los integrantes de El Choque Urbano, iniciando así, la presentación de Produciendo Sonidos, que prometía estar cargada de energía y una adrenalina contagiosa.
Los ocho barriles luego se convirtieron en instrumentos musicales que desataban una secuencia sonora producida por los golpes secos que recibían, acompañados de zapateados y gritos por parte de los artistas.
A la presentación se sumaron luego pelotas de baloncesto, que después de protagonizar una pequeña escena de teatro que arrancó risas entre el público, se unieron para tejer una melodía que asombró a la audiencia, más que por el sonido que producían, por la sincronización y rapidez con que los artistas rebotaban y lanzaban los balones.
Después se fueron incluyendo ollas, sartenes y pelotas de ping pong, dando por hecho que la música surge de cualquier objeto en que se le busque.
CON EL PÚBLICO
Durante el espectáculo se mezclaron la música, la danza y el teatro; los artistas recreaban escenas de humor en un lenguaje improvisado, que dejaba a la imaginación del público el contenido del parlamento.
De pronto, una pelota de plástico fue lanzada al público en un claro arranque de ira por parte de uno de los personajes, desatando una pelea ante la mirada perpleja de sus compañeros, esto obviamente era parte del espectáculo.
Luego la pelea se convirtió en baile, amenizado por música proveniente de las piernas, pechos y bocas de los integrantes de El Choque Urbano.
El show continuó integrando palos, tubos de PVC e incluso bolsas de supermercado, hasta provocar un verdadero espectáculo de música electrónica en la que no había necesidad de guitarras o energía eléctrica para sentir la descarga de energía.
Después de la despedida de los artistas, el público continuaba sentado y a gritos pedía “más”. Los artistas salieron al escenario nuevamente y en esta ocasión pidieron la participación del público que no dudó en ponerse de pie y seguir el ritmo de los artistas que por más de una hora permanecieron Produciendo Sonidos.