¡Prueba superada! Fue lo primero que expresaron los aventureros al llegar a la cúspide del volcán Cerro Negro.
Esa era una de las pruebas más difíciles a superar por los seleccionados del suplemento Descubriendo Nicaragua, del Diario LA PRENSA.
La aventura al Cerro Negro inició con la salida de los aventureros a eso de las 7:30 a.m. El volcán se encuentra a 25 kilómetros de León y se llega a sus faldas a través de diferentes caminos, no muy buenos, pero eso no fue obstáculo para las camionetas de Dollar Rent A Car.
Cerca del volcán hay un punto donde se deben registrar los visitantes y pagar una módica suma de dinero, ya que los miembros de la Cooperativa de Turismo Rural Las Pilas El Hoyo, son los encargados de cuidar esa zona volcánica.
Una vez que se superó eso, los favorecidos empezaron a escalar por el lado noroeste del volcán.
Una vez que llegaron a una parte de la cima, caminaron alrededor de los cráteres hasta su punto más alto, eso permite observar paisajes únicos.
Un elemento importante es que los expedicionarios establecieron comunicación telefónica con sus familiares, a través de Claro, desde el propio volcán.
“La idea que teníamos del volcán, era que es peligroso y de difícil acceso, pero ahora veo que no es así. Además, resultó una experiencia única, jamás pensé en escalarlo”, dice Dalia Torres Zamora, acompañante de una de las ganadoras del concurso del suplemento.
La sorpresa la dio doña Margarita López, quien acaba de cumplir sus 60 años, pero logró escalar el volcán Cerro Negro.
“Para mí fue todo un reto y me encantó escalarlo. La verdad es que me lo propuse y no quería que pensaran que era una inútil”, apuntó.
Comentó que si hubiera otra oportunidad, lo volvería a escalar, pero que lo bajaría no caminando sino en las tablas que muchos utilizan para deslizarse como si esquiaran.
El guía del grupo fue Guillermo Antonio Bobadilla Ibarra, quien labora como gerente de marketing del Hotel La Posada El Doctor, El Hotel San Juan D’ León.
Todos descendieron por la ladera norte del volcán, algunos bajaron en tablas rústicas de madera, semejantes a una patineta, como si esquiaran.