“Donde hay sistemas parlamentaristas no hay ningún temor a la reelección”, dice
El presidente Daniel Ortega abogó ayer ante la Asamblea Nacional por la reelección presidencial y por el establecimiento de un sistema parlamentarista en Nicaragua, durante la presentación de la segunda reforma al Presupuesto General de la República del 2007.
El mandatario, quien llegó acompañado de la primera dama, Rosario Murillo; el ministro de Transporte e Infraestructura, Pablo Fernando Martínez; el ministro de Hacienda, Alberto Guevara; el coronel Mario Perezcassar, jefe de Defensa Civil; y el viceministro de Salud, Guillermo González, además de un grupo de miembros de los Consejos del Poder Ciudadano que le hicieron barra, dijo que no hay porqué temerle a la reelección.
“En los países donde hay sistemas parlamentaristas no hay ningún temor a la reelección”, dijo Ortega.
“Porque al final de cuentas es el pueblo el que decide, y si sos tan malo como dicen que sos, no te preocupés, el pueblo no va a votar por vos, pero deja que el pueblo sea quien decida”, explicó.
Agregó que los críticos que rechazan la implementación del sistema parlamentarista en Nicaragua inventan cualquier tipo de excusa, como la reelección, pero de lo que se trata es de darle mayor poder al parlamento.
“Hay quienes piensan que esto es malo (parlamentarismo). ¿Qué es lo malo que la Asamblea tenga más poder?, ¿qué es mejor, seguir el bochinche entre el Ejecutivo y la Asamblea? ¡Ah! Que la reelección, pero es que ya les decía que el parlamento tiene potestad de quitar ministro y quitar al Primer Ministro y no cargar con una crisis indefinida”, dijo Ortega.
El mandatario reiteró que le corresponde al pueblo reelegir “al que mejor le parezca”.
DISPUESTO A SUBORDINARSE ANTE EL PARLAMENTO
Asimismo, dijo que está dispuesto a subordinar el Poder Ejecutivo para buscar el consenso en el parlamento nacional y exhortó a los diputados a no temerle a la reelección presidencial.
Según Ortega, un cambio de sistema político garantizará una estabilidad política a Nicaragua, porque el Primer Ministro y los ministros tendrán que rendir cuentas al parlamento.
“¿Qué es más seguro y qué nos da más seguridad a todas las fuerzas políticas, un régimen presidencialista o un régimen parlamentario, donde independientemente de quien sea el Primer Ministro o el Presidente, las cuentas se rinden aquí y se le subordina a este parlamento y es nombrado por este parlamento el Primer Ministros y los ministros?”, se preguntó Ortega.
Agregó que su comparecencia en el plenario para “debatir frente al pueblo” es una práctica que “sucede en los países que tienen sistema parlamentario”.
BOLAÑOS Y LOS MONARCAS
Asimismo, el mandatario recordó que históricamente los presidentes en Nicaragua se han creído monarcas en sus respectivos períodos, y puso de ejemplo al ex presidente Enrique Bolaños quien se rehusó a acatar las reformas constitucionales aprobadas con ayuda de los diputados del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) en segunda legislatura en enero del 2005, pero que fueron y permanecen suspensas en la Ley Marco.
“El parlamento halando por un lado y el Presidente por otro, una crisis que la vimos recientemente en el Gobierno anterior del ingeniero Enrique Bolaños. Eso es la peor señal de estabilidad que pueda dar el país; en cambio, si aquí realmente queremos fortalecer la democracia, entonces olvidémonos de los reyes”, sugirió Ortega.
El mandatario responsabilizó a los medios de comunicación de alentar a Bolaños para que disolviera el plenario, con ayuda del Ejército y la Policía Nacional, durante la crisis institucional producto de las reformas constitucionales.
“Aquí mismo en Nicaragua, la administración anterior amenazaba constantemente y se alentaba desde los medios de comunicación oficialista a cerrar el parlamento y utilizar al Ejército y a la Policía para dar ese golpe en contra el parlamento”, dijo el gobernante.
NO ESTÁ OBLIGADO A COMPARECER ANTE DIPUTADOS
En su discurso Ortega reiteró que si en Nicaragua existiera un sistema parlamentarista, él estaría obligado a comparecer ante la Asamblea Nacional para rendir cuentas sobre su gestión gubernamental, pero al no existir ese sistema, su participación fue como invitación de cortesía.
Sin embargo, dijo estar dispuesto asistir al parlamento cada vez que lo inviten, para escuchar las propuestas de los diputados, y acatar aquellas resoluciones que sean aprobadas.
“Yo quisiera establecer con ustedes este tipo de práctica, aunque no tengamos el sistema parlamentario, aunque no me vea obligado a hacer todo lo que ustedes dicen, me gustaría establecer este tipo de práctica (...) yo sí estoy dispuesto a subordinar el Poder Ejecutivo al poder de esta Asamblea Nacional, porque convendría que hiciéramos sesiones especiales como ésta”, apuntó el gobernante.
DIPUTADOS RECLAMAN TRANSPARENCIA
Los diputados de la Asamblea Nacional de las diferentes bancadas criticaron las pretensiones de Ortega de instaurar un cambio de sistema político, porque consideran que no existen las condiciones políticas ni sociales para ejecutar ese tipo de reformas.
El reclamo de los legisladores giró en torno a los daños causados por el huracán Félix en la Región Autónoma Atlántico Norte (RAAN), y los ocasionados por las lluvias en el norte y occidente de Nicaragua que produjeron la epidemia de leptospirosis, y la destrucción de carreteras y caminos rurales.
Asimismo denunciaron que centenares de familias que habitan en el Triángulo Minero, (Siuna, Rosita y Bonanza) son humillados por los miembros que integran los Consejos del Poder Ciudadanos (CPC) que obligan a los campesinos víctimas del huracán Félix a trabajar a cambio de provisiones.
POLÉMICA, CPC Y RECHIFLAS
La primera parte de la sesión sobre la presentación de la tragedia ocasionada por las lluvias en el norte y occidente del país y la situación de los afectados por el huracán Félix transcurrió con normalidad, pero los ánimos se caldearon cuando los diputados del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) y la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN) pidieron cuentas al presidente Ortega sobre los fondos procedentes del petróleo venezolano.
Los diputados Eduardo Montealegre y Enrique Quiñónez prendieron la mecha en el parlamento cuando exigieron a Ortega cuentas claras sobre las utilidades del petróleo, la subejecución del presupuesto, y sus intenciones de imponer un sistema parlamentarista.
Eso provocó que un centenar de personas, miembros de los CPC, que ingresaron al plenario con el ex diputado Elías Chévez, pronunciaran una serie de insultos y rechiflas contra Montealegre y Quiñónez.
Los miembros de los CPC exigían a Montealegre que indemnizara al Gobierno por las supuestas pérdidas ocasionadas con la renegociación de los Certificados Negociables de Inversión (Cenis), mientras que a Quiñónez no le dejaban hablar.
Hubo un momento que por poco se suspende la sesión parlamentaria después que un grupo de diputados del PLC se levantaron de sus curules para abandonar el plenario.
La euforia de los diputados condujo a Quiñónez a enrostrarle a Ortega su actitud de invertir millones de córdobas en la remodelación del Centro de Convenciones Olof Palme, pero que Ortega prefiere gobernar desde su casa.
Otro de los temas que salió a relucir fueron los despidos masivos de centenares de trabajadores del Estado, quienes todavía no han sido indemnizados.
Mientras eso ocurría, los miembros de la junta directiva de la Asamblea Nacional, el presidente Daniel Ortega, y los diputados de la bancada sandinista sonreían maliciosamente, ante los señalamientos de varios diputados que aprovecharon la presencia de Ortega para reclamar hasta el escudo sicodélico.
RENEGOCIACION DE LOS CENI Y LOS BPI
Una de las propuesta que gozó del consenso de todos los legisladores fue la renegociación de la deuda interna producto de la emisión de los Cenis para rescatar los depósitos de los bancos quebrados y de los Bonos Por Indemnización (BPI) que pagan por la “piñata”, con lo cual se liberarían centenares de millones de córdobas que podrían ser utilizados para paliar la crisis económica que padecen decenas de miles de nicaragüenses.
Contrario a lo que se esperaba, la participación de los diputados del Movimiento Renovador Sandinista, que demandaron el no pago de la deuda de los Cenis fue escuchada atentamente tanto por el mandatario Ortega, los diputados sandinistas, como por los miembros que integran los CPC.
La voz cantante la llevó la diputada Mónica Baltodano, le siguieron el diputado Víctor Hugo Tinoco y el por último el presidente del MRS, Enrique Sáenz, quienes consideraron la deuda ocasionada por los Cenis como “ilegal, inmoral e injusta”, porque aseguran que esa deuda ya se pagó dos veces.
No obstante, exigieron al presidente Ortega que transparentara los 70 millones de córdobas en supuestas utilidades del petróleo venezolano.
EL TURNO DE ORTEGA
El presidente Ortega no sólo descartó reportar los ingresos provenientes del petróleo, el cual es manejado por Albanisa, sino que dijo que sería loco pensar que esos recursos serían reportados al Presupuesto General de la República.
“Si queremos trasladársela para que aparezca en el Presupuesto, entonces sería un absurdo, una locura. Ya quisiéramos nosotros que se comportaran así los otros países que cooperan con Nicaragua, porque es una ventaja no cargar una deuda en el Presupuesto (...) no podemos someterlos aquí porque los fondos no salen de aquí”, reiteró el mandatario.
ES “RESPONSABLE”
Asimismo dijo que de su parte no se sienta a platicar con el Fondo Monetario Internacional, “y desconozco la deuda interna y la deuda externa”, pero por responsabilidad “no puedo cumplir lo que le dicta su corazón y mis sentimientos”, porque sería perjudicará a Nicaragua.
Ortega insistió en que negocian con los bancos el congelamiento de la deuda por los Cenis por un período de gracia de dos años para que esos recursos sean empleados para responder a la emergencia
CONTRA LA ESSO
El presidente Ortega reiteró sus ataques con la transnacional Esso Standard Oil a la que tildó como una mafia que evade impuestos, a pesar que le quedan grandes utilidades.
“Hay que registrar a toda esa gente que está cometiendo delitos y vamos a encontrar más recursos (...) eso es una mafia donde también te cobran el doble o triple por la transportación del petróleo. Es una mafia. El presidente (Antonio) Saca le metió a esa mafia un impuesto hace poco”, reiteró Ortega.
Asimismo dijo que no importa que las transnacionales se vayan del país, como lo hacen las empresas de Zona Franca, aunque reconoció que dejan un sinnúmero de desempleados.