La linaza puede ser una opción para alimentar a las aves de corral, ya que estos animales pueden procesar un ácido graso denominado Omega 3, que se conserva posteriormente en productos como los huevos.
El científico y especialista en nutrición, Daniel Yam, propone a los productores avícolas mejorar la alimentación de las aves ponedoras agregando linaza.
Yam, quien participó recientemente en un seminario organizado por la Asociación de Productos Avícolas y de Alimento (Anapa), menciona que la linaza contiene un ácido graso llamado Omega 3, que puede contribuir a la salud mental y física de una persona.
Yam señala que “es muy difícil” conseguir alimentos que contengan el Omega 3, que subraya son “esenciales en el desarrollo de la vida humana”.
Y es ahí donde la linaza toma un valor nutritivo importante, ya que al ser incorporada a la dieta de las aves estas pueden transferir el citado ácido graso al cuerpo humano a través del consumo del huevo.
Explica que el consumo del Omega 3 previene enfermedades tales como el estrés, el mal de Alzheimer, el derrame cerebral y la pérdida de la vista.
“Ustedes los nicaragüenses tienen el privilegio de cultivar y tener la linaza, la cual es necesaria para el cerebro y los ojos”, indicó el especialista.
CIERTOS CONSEJOS
Yam recomienda que, para alimentar a las aves ponedoras con linaza se debe triturar la semilla con agua.
Al menos se requieren unos cien gramos de linaza por cada kilogramo (2.2 libras) de comida para aves.
Según la revista Enlace, en su versión digital, el cultivo de linaza fue introducido a Nicaragua hace ya más de quinientos años.
Los días calientes y secos hacen que la planta de linaza eche ramas y produzca más semillas, aunque es muy sensible a los cambios bruscos de clima y a sequías muy largas. Los terrenos algo pegajosos son buenos para el desarrollo de esta planta.
Se estima que el consumo nacional de huevos puede andar entre 75 y 80 unidades por persona al año, uno de los más bajos del mundo.
En Panamá, en tanto, se consumen 120 huevos por persona al año. Mientras México, considerado el mayor consumidor del mundo de este producto, tiene un nivel de consumo de 380 huevos por persona al año.