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“Dime con quién andas y te diré quién eres”
Douglas Blanco Aragón
El autor es poeta y escritor.
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Hay un adagio muy popular y sencillo, que es conocido por la gran mayoría de los nicaragüenses: “Dime con quién andas, y te diré quién eres”. Si yo me relaciono, por ejemplo, con delincuentes comunes, narcotraficantes, terroristas, lanzamorteros (que son una réplica actualizada de las turbas divinas de la robolución), etcétera, pues con justa razón tendré que ser calificado de la misma forma. Pero si mi actitud sensata es civilizada y positiva, mis amigos tendrán que ser, aunque pobres y humildes, honestos, padres de familia ejemplares y sobre todo cristianos. No olvidemos nunca: es mejor ser cristianos que no ser.

Este axioma que nos ocupa no es excluyente. Nos abarca a todos sin excepción. Ya que el que no se equivoca no existe. Son los yerros los que nos hacen más humanos.

Tenemos que ser cautelosos para escoger nuestras amistades. Así tendrá que ser también el presidente Ortega. A los nicaragüenses con sentimientos democráticos nos preocupa la amistad del FSLN con el Gobierno de Irán, el cual hizo pública su intención genocida de borrar del mapa al pueblo de Israel. La religión islámica nació en el siglo VII de la era cristiana. En Irán el 70 por ciento de su población pertenece al Islam. Personalmente no creo que el odio islámico sea sólo contra los israelitas y judíos, sino contra todos los cristianos de la tierra.

Es más, el Gobierno iraní está dándole tratamiento al uranio, que es un elemento que se utiliza para construir o fabricar bombas atómicas. La comunidad internacional democrática ha condenado a este gobierno neonazi por su intención genocida de acabar con el pueblo israelita.

El presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, y todos sus prosélitos islamistas permiten su territorio para albergar y esconder a los terroristas de Al Qaeda. Este es uno de los “amigos” que tiene no el pueblo nicaragüense, sino el Gobierno totalitario danielista.

Hablemos un poco sobre su homólogo venezolano, el teniente coronel Hugo Chávez. Este gran amigo y camarada (en el lenguaje comunistoide que los identifica), de don Daniel Ortega, adquirió recientemente un cargamento de fusiles ametralladoras para fortalecer al ejército bolivariano. Está también empeñado en adquirir submarinos equipados con misiles de mediano y largo alcance. Este armamento comprado a Rusia por el gobierno chavista es con el petróleo del pueblo venezolano.

Venezuela no necesita comprar armas. Es la arrogancia guerrerista y paranoica que empuja a Hugo Chávez por el odio que siente contra el “imperialismo”. Ningún país ha manifestado sus intenciones de atacar militarmente al gobierno venezolano. Es su conciencia la que lo hace ver augurios inexistentes.

Por su lado Fidel Castro, el más antiguo dictador comunista de Latinoamérica, ahora en plena decrepitud, lo sigue atormentando el insomnio “antiimperialista” con los Estados Unidos. Casi medio siglo en el poder, sólo deja a la historia cubana: pobreza, crímenes de lesa humanidad, cárcel, tortura, exiliados…

Qué decir de los demás países “amigos” del gobierno orteguiano: Argelia, Libia, Senegal, Bolivia, Rusia y Ecuador. No incluyo Chile y Brasil, porque pareciera no interesarles el “Socialismo del siglo XXI”. Dicen ser socialistas moderados o más bien: socialistas democráticos. Enhorabuena. Ojalá así sea para bien de Hispanoamérica.

Después de haberme referido brevemente sobre estos países que lamentablemente poseen políticas agresivas hasta llegar a extremos tan inhumanos como el genocidio y el terrorismo; me atrevo a hacer una comparación real y objetiva entre el presidente Daniel Ortega y sus homólogos socialistas e islamistas.

Si el comandante Ortega es amigo de países cuyos gobiernos han manifestado públicamente sus sentimientos genocidas o terroristas, de alguna manera él tendrá que ser un igual. Aunque duela, pero de forma lapidaria se cumple la sabia enseñanza: “Dime con quién andas, y te diré quién eres”.

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