Los representantes del pueblo están discu-
tiendo en la Asamblea Nacional un cambio de sistema político para el país, hacia el parlamentarismo, como si este cambio es necesario para reducir la pobreza, reducir la corrupción, estimular la inversión, crear empleos, y aumentar el crecimiento económico y bienestar de los nicaragüenses.
Se puede inferir que el sistema actual del gobierno no es el adecuado para desarrollar económica y socialmente nuestro país. Si es aprobado este cambio, se gastarán millones de córdobas para hacerlo funcionar, que bien pueden ser usados en obras sociales. Es doloroso ver que en su mayoría los nuevos gobiernos desechan las buenas obras de los gobiernos anteriores, y volvemos a comenzar de cero. Ahora, la moda política es parlamentarismo, tal vez alguien de los diputados pueda explicar a la ciudadanía los beneficios generales y específicos de este cambio.
La deficiente y baja ejecución de los proyectos sociales del Presupuesto General de la República del 2007, muestran una ineficiente capacidad de los ministerios y entes descentralizados. La falta de planificación de tales instituciones es totalmente obvia. Los altos funcionarios y ejecutivos nombrados en sus puestos, con poca experiencia profesional y personal esperan las señales y decisiones del alto nivel gubernamental para tomar decisiones tardías y distorsionadas con la realidad existente.
Un clásico ejemplo, gracias a los medios de prensa y especialmente LA PRENSA, a pesar del secretismo oficial, se evitó que el Gobierno firmara un contrato de Enel con la firma intermediaria fantasma inscrita velozmente en Panamá, para conseguir energía a un precio triple al del mercado internacional, aumentando así la deuda interna del país. Sólo considerar este contrato es un insulto a la inteligencia de los nicaragüenses. ¿Nos consideran a todos analfabetas y brutitos? ¿Nos obliga a pensar quiénes serían los intermediarios beneficiados con este contrato? Los funcionarios del Ministerio de Energía, el Presidente de Enel, y otros importantes personajes ejecutivos. Qué ofensa contra un pueblo tan generoso y trabajador, que continúa recibiendo sus remesas del exterior.
El tráfico y lavado de tierras en Tola, en la costa del Pacífico y otras partes del país, es un pésimo mensaje y ejemplo de extorsión para la inversión extranjera y nacional. Las improvisaciones administrativas y cambios de funcionarios capaces en varias instituciones por motivos meramente políticos, paralizan en gran parte el funcionamiento de estas entidades, el Intur es un buen ejemplo. ¿Quo vadis, Nicaragua?
Artículos esenciales de la canasta básica, arroz, frijoles, etc., están francamente en alza de sus precios, echando leña a una inflación que ya está en dos dígitos, la cosecha de postrera en veremos con el exceso de lluvias. La crisis energética y el alza del petróleo inciden fuertemente y negativamente en nuestra economía mantenida generosamente por las donaciones de países extranjeros. No hemos logrado la autosuficiencia de los años 70. Seguramente se aumentará el rubro de exportación de mano de obra y profesionales buscando mejor vida y bienestar en otros países. Continuamos siendo un país que exporta su mano de obra, por la falta de empleo. El café como importante rubro de exportación tiene que ofrecer más altos salarios para retener la mano de obra que tiende a emigrar.
Los altos costos de producción en el sector agropecuario, la severa baja en el sector de la construcción, los altos precios de energía, transporte y servicios básicos, la crisis del sector transporte, tienden a crear un clima en contra de la inversión productiva. Se continúa la desaceleración de la economía y se entrará en un serio proceso de recesión de la economía.
Nicaragua padece de un proceso inflacionario, con salarios y precios de consumo al alza, y al mismo tiempo, se observa un proceso deflacionario, altos costos de producción, altas tasas de interés bancario, crean una baja inversión, que de no tomar medidas inmediatas nos pueden llevar a una severa depresión, y a un crecimiento económico negativo.
Me da mucha pena y frustración de sólo mencionar predicciones negativas. Se requiere que el Gobierno actual, se ponga a ejecutar acciones para combatir los procesos inflacionarios y depresivos. Que se elimine la incertidumbre y la desconfianza de los inversionistas potenciales, que se estimule al sector privado, especialmente a la pequeña y mediana empresa, que pueden ayudar a aumentar la producción y sacarnos gradualmente de este “atolladero” económico.
Y que los representantes del pueblo en la Asamblea Nacional dejen de estar haciendo política barata (politiquería), con cambios de sistema de gobierno, como que fuera una panacea para el bienestar del pueblo nicaragüense. Siempre he pensado que Nicaragua progresa durante la noche, cuando los políticos duermen.