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La caridad comienza por casa
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El presidente Daniel Ortega comparecerá hoy ante el plenario de la Asamblea Nacional para proponer una nueva reforma del Presupuesto General de la República en lo que queda de este año y modificar el proyecto del Presupuesto para el próximo año. Con su presencia en el hemiciclo legislativo, el presidente Ortega espera conseguir el respaldo de los diputados de todas las bancadas, a fin de contar con los fondos indispensables para enfrentar el desastre nacional que causaron el huracán Félix y las copiosas lluvias recientes, así como la epidemia de leptospirosis que como una especie de castigo bíblico ha atacado a la población en varios departamentos del país.

El aspecto principal de la propuesta del presidente Ortega consiste en congelar el próximo año el pago de la deuda interna por concepto de los bonos del Estado conocidos como Cenis, lo cual permitiría al Gobierno contar con más de 900 millones de córdobas para financiar la reconstrucción nacional.

Como era de esperarse, esta propuesta del Presidente sandinista ha encontrado un cálido apoyo entre los sectores y personas que han venido exigiendo al Gobierno que no siga pagando los Cenis y que reasigne los fondos de esa parte de la deuda interna al gasto social del país. Sin embargo, el economista Eduardo Montiel —quien fuera Ministro de Hacienda en el Gobierno del ex presidente democrático Enrique Bolaños y es un reconocido académico del Incae—, mediante declaraciones a LA PRENSA que fueron publicadas en nuestra edición del domingo recién pasado, recomendó al Gobierno tener mucha prudencia en este caso. “La reestructuración de la deuda interna debe enfrentarse porque es insostenible —aseguró Montiel—, pero no es con proclamas en plazas públicas y reacciones improvisadas del (ante el) último desastre que esta se debe hacer”.

Es razonable la advertencia del economista Montiel, considerando la viciosa cultura política del no pago de las deudas y no respeto de los contratos, que tanto daño le causa al país —sobre todo a los sectores más pobres y vulnerables de la sociedad— porque desalienta las inversiones extranjeras que son las únicas que promueven el crecimiento económico y, por lo tanto, el desarrollo social.

Sin embargo, si los acreedores del Estado están de acuerdo, como asegura Ortega, con el congelamiento de los pagos por los Cenis en el próximo año, no tiene por qué ser peligrosa la propuesta del Presidente. Pero amor con amor se paga, como dijo recientemente en el programa de televisión del Canal 2 y LA PRENSA un prominente magistrado sandinista de la Corte Suprema de Justicia. O sea que el presidente Ortega debe demostrar su disposición a enfrentar la reconstrucción de los daños causados por los desastres nacionales, con medidas de emergencia que no sólo afecten a los demás sino también y en primer lugar a él mismo y a su Gobierno.

Por ejemplo, el presidente Daniel Ortega debería proponer hoy, durante su presentación en la Asamblea Nacional, la inclusión en el Presupuesto General de la República de los 40 millones de dólares de ganancias que ha generado el petróleo venezolano para que sean invertidos en el financiamiento de la reconstrucción nacional.

Además, Ortega debe prometer que mandará a quitar la enorme cantidad de rótulos de propaganda y culto a su personalidad y dedicar el dinero que cuesta esa megalomanía a atender las necesidades apremiantes de las personas que han sido víctimas directas del desastre nacional.

También el presidente Ortega debería pedir que se supriman del Presupuesto nacional del próximo año, los cuarenta millones de córdobas que se asignan para gastos de promoción política de los diputados, incluidos los de su propio partido. Y debería Ortega proponer que las asignaciones presupuestarias del próximo año para el CNU y la Corte Suprema de Justicia, no sean incrementadas con relación a las que se asignaron para 2007.

La caridad comienza por casa, dice el sabio adagio popular que deviene de un antiguo precepto latino. El presidente Ortega debe predicar con el ejemplo. De otra manera habrá que creer que su propuesta de congelar el pago por los bonos del Estado llamados Cenis es sólo, como advierte el economista Eduardo Montiel, una más de las “salidas fáciles de los políticos que después nos meten a más problemas a largo plazo”.

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