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Centenares de personas hacen fila en el estadio de Qualcomm, San Diego, en espera de ayuda alimentaria. (LA PRENSA/AP)
“Cacería” de hispanos
Migra aprovecha incendio en California para capturar a indocumentados
SAN DIEGO/ EFE/AFP
Persiste el peligro

Las llamas arrasaron ayer, en el sexto día del incendio, chaparrales y bosques en el sur de California y amenazaron a unas 24,000 viviendas, pero los Bomberos han ganado terreno, mientras la Policía busca a los pirómanos que podrían haber causado algunos de los siniestros.

Los indocumentados afectados por los incendios del sur de California temen ser deportados por las autoridades, a las que acusan de un trato discriminatorio en la implementación de los planes destinados a socorrer a las víctimas.

Ayer se confirmó el hallazgo de cuatro cuerpos de presuntos indocumentados carbonizados, once más hospitalizados por quemaduras y asfixia, y unos 250 detenidos como parte del saldo de víctimas de hispanos debido a los incendios al Este de San Diego, informaron fuentes oficiales.

Según activistas comunitarios, en el estadio de Qualcomm, uno de los refugios habilitados para asistir a las víctimas de los incendios, “hubo trato discriminatorio respecto a hispanos”

“(Los hispanos) empezaron a tener dificultades para recibir donaciones” debido a su condición migratoria ilegal.

El sargento de la Policía local, Jesse Ceseña, relató que una de las mujeres evacuadas en el estadio, que fue cerrado el jueves por la noche, denunció haber visto a un grupo de personas cargar dos camionetas y un auto con abrigos y otras donaciones, abandonar el estadio y regresar por más artículos.

Cuando se detuvo a las personas, de acuerdo a Ceseña, estas confesaron que se les había pagado por tomar cosas de valor del estadio, y al ver que algunos de ellos hablaban español se decidió llamar a la Patrulla Fronteriza.

El activista José Fusté calificó esta versión oficial de “engañosa”. “Fue una familia de inmigrantes evacuados que estaba tomando cosas como cualquier otra familia”, señaló el activista, que añadió que al llegar la Patrulla Fronteriza les pidieron la identificación a los miembros del grupo y deportaron a seis de ellos.

El activista afirmó que agentes de la Patrulla Fronteriza junto a los de Inmigración y Aduanas, han establecido nuevos retenes en los que “se hostiga y aterroriza a miembros de la comunidad”.

Pese a que cerca de 100 agentes de la Patrulla Fronteriza participaron en las operaciones de apoyo, el portavoz de la agencia, Matthew Jonhson, dijo que no estuvieron buscando inmigrantes indocumentados en el estadio.

“Hasta ahora no podemos confirmar la identidad de los cuatro cuerpos carbonizados hallados el jueves, pero por la zona en que se encontraron presumimos que eran indocumentados”, dijo la Patrulla Fronteriza en San Diego (California), coincidiendo con la versión del Consulado de México en la misma ciudad.

Otra de las portavoces, Wendy Lee, declaró que la Patrulla Fronteriza no ha aumentado sus actividades de aplicación de la ley desde el inicio de los incendios, ya que su prioridad es el rescate y la seguridad de inmigrantes, aunque también señaló que siguen manteniendo sus obligaciones.

EXPLICACIONES POCO CONVINCENTES

Fusté considera este caso una señal más de que la Patrulla Fronteriza está utilizando esta crisis como una oportunidad para perseguir a inmigrantes indocumentados.

“Esto representa un trato diferencial respecto a los inmigrantes, pues si hubiesen sido blancos (en vez de hispanos) no se hubiese llamado a la Patrulla Fronteriza”, indicó el activista, que también denunció la falta de información en español de medidas de importancia, como el cierre del estadio.

Fusté dijo que es necesario que la opinión pública sepa que “la gente pobre de color en San Diego, particularmente hispanos e indígenas (...) no han recibido el mismo trato que los residentes blancos”.

“Prueba de ello”, prosiguió, “es que una de las áreas que han recibido más atención es Rancho Santa Fe, una de las más adineradas en EE.UU.”.

Por su parte el activista de la organización Ángeles de la Frontera, Enrique Morones, dijo que durante los incendios muchos indocumentados se enfrentaron al dilema de evacuar o mantenerse en sus lugares de trabajo. Unos dos millones de hispanos trabajan en California.

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