El comisionado Fernando Borge, jefe policial del Distrito Seis, confirmó que la muerte del joven Marlon Pérez Rivera, de 23 años, fue a manos de civiles que trataron de hacer justicia porque la víctima supuestamente había cometido un robo momentos antes de ser agredido.
Sin embargo existe preocupación de que este hecho pueda servir de referente a la población. El mismo comisionado Borge manifestó que no es correcto que los ciudadanos se tomen la ley por sus manos, sino que debe ser la Policía quien aprehenda a los delincuentes y los remita a la Fiscalía.
Bayardo Izabá, director ejecutivo del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), opinó en el mismo sentido que el comisionado Borge, pero reveló que el actual Código Procesal Penal (CPP) reconoce excesivamente derechos y oportunidades a los procesados, que van en detrimento del derecho a la igualdad en el proceso legal que tienen las víctimas, por lo cual la población hace pocas denuncias y prefiere golpear a los delincuentes.
También atacó el pretexto de defensa de la Policía, sobre que no tiene presupuesto para combatir a la delincuencia.
“En años anteriores, cuando había protestas, ahí salían los recursos de la Policía. Cuando había un desalojo contra la población más pobre que vivía en asentamientos o en casas humildes, ahí salían recursos, pero no vemos recursos para perseguir los delitos que se cometen sobre todo contra la gente más pobre”, declaró Izabá.
CON LA SOGA AL CUELLO
La muerte del joven se produjo el pasado miércoles por la noche. Los testigos que identificó la Policía dicen que con un revólver, ya en manos de la Policía, Pérez Rivera asaltó a un hombre cerca del Palí de Carretera Norte.
Un sujeto, que el pasado sábado 20 de octubre también fue víctima de robo supuestamente por Pérez Rivera, ayudó en la captura.
Lo subieron a un taxi y lo llevaban a la delegación policial, pero Pérez Rivera se tiró del vehículo en marcha frente a la Kativo y fue perseguido y capturado de nuevo.
Esta vez lo amarraron de pies, manos y también del cuello, lo subieron a la tina de una camioneta particular, pero al llegar a la estación policial ya no respondía. La Policía lo llevó al hospital pero fue tarde.
El Instituto de Medicina Legal (IML) dice que la muerte fue por ahorcamiento con un lazo (cuerda o mecate), que le provocó anoxia anóxica, que en medicina es falta de oxígeno en los tejidos.
Según la Policía, por este hecho se está investigando a Francisco Javier Manzanares y a otras 20 personas. Se instruye como homicidio, pero podría ser culposo, porque las personas no tenían intención de matarlo sino de llevarlo ante la justicia.
Daysi Pavón Rivera, madre del joven fallecido, reveló que cuando Pérez Rivera fue agredido vendía chicles y caramelos, por lo que no admite la versión de que se dedicaba a robar.
“(Los policías) lo llegaron a volar cuando ya estaba muerto. No dicen nada, es una injusticia. Seguro que ellos (policías) saben quiénes lo mataron. ¿Cómo es qué se ahorcó? Si hubiera andado pistola se hubiera defendido”, dijo la madre de Pérez Rivera .