Alberto Saborío, abogado constitucionalista, analizó ayer la propuesta de reformas constitucionales que promueven el FSLN y el PLC. /LA PRENSA/M. ESQUIVEL
Alerta por cambios a Constitución
Analistas estiman que cambio de sistema tiene como trasfondo la necesidad de Ortega y Alemán de perpetuarse en el poder
Lo que está en crisis es el sistema personalista, señalan
María José Uriarte
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Liberales dicen estar firmes

El jefe de la bancada liberal, Maximino Rodríguez, dijo ayer que cada uno de los parlamentarios es responsable de sus propios actos, en alusión al documento rubricado por sus correligionarios, que piden un referendo antes de aprobar las reformas constitucionales.
Dijo que al firmar lo hacen porque están conscientes de que es necesario consultar a la ciudadanía de un cambio tan trascendental como es cambiar de sistema de gobierno. Rodríguez insiste en que no respaldan la reelección, máxime si es un mandato de la Gran Convención. El ex candidato presidencial del PLC, José Rizo no cree que la actitud de los diputados liberales sea un acto de rebeldía, sino de un compromiso que los parlamentarios tienen con la institucionalidad democrática de Nicaragua. “Lo lógico es, si se quiere cambiar el sistema de gobierno político, que no fue un tema de campaña, que se pregunte a la población, que se pregunte de previo, no con confititos”, comentó Rizo. Enfatizó que no tiene sentido convertir a Nicaragua en un centro experimental político de América Latina, cuando ni siquiera existen las condiciones para un sistema político que está arraigado en naciones con un alto desarrollo económico.

El régimen presidencial no está en crisis, pero sí los sistemas personalistas que han regido durante los últimos 17 años el país, comentó ayer el analista político Alberto Saborío, durante un foro en el que se debatió la pertinencia de instaurar en el país un sistema parlamentario.

El régimen presidencial, explicó el jurista, es un método democrático que implica un Estado de Derecho, que no ha existido en Nicaragua, sino que lo que se ha dado en este país es una concentración de poder.

Durante un foro realizado por Iniciativa Ciudadana por la Democracia, auspiciado por la Friedrich Ebert, Saborío recordó que algunos presidentes, como la ex presidenta Violeta de Chamorro, por decisión propia no ejercieron el poder que la organización política les otorgaba, establecido en la Constitución, y que les daba poderes absolutos que fueron disminuidos con las reformas constitucionales efectuadas en 1995.

Las mismas entraron en vigencia con la Administración de Arnoldo Alemán, pero fueron neutralizadas con nuevas reformas, derivadas del pacto entre los caudillos.

“Eso es lo que ha llevado a esa alianza contra natura de Arnoldo Alemán supuestamente antisandinista, y Daniel Ortega, supuestamente antisomocista, es decir, el sandinista y el somocista se unieron porque el sistema que ellos encarnan ha entrado en crisis y lo quieren defender”, enfatizó Saborío.

Agregó que el establecimiento de la no reelección continua es lo que obliga a Alemán y Ortega a pactar al impedirles “llevar a cabo su ambición de perpetuarse en el poder”.

Para Saborío, el sistema entra en crisis ante la falta de capacidad de los gobernantes, de darle respuesta a los problemas modernos del país, el que exige un Estado moderno que busque soluciones a la pobreza, la que alcanzaría mayores índices, si no existiera el apoyo internacional.

Insiste que no hay necesidad de cambiar el sistema presidencialista, porque el trasfondo es mantenerse en el poder.

“Es algo que es totalmente antidemocrático, para perpetuar el poder van a necesitar la corrupción, porque este tipo de sistema se sostiene en la corrupción, porque no hay ningún ideal”, opinó Saborío.

Por su parte el ex diputado y periodista Danilo Aguirre considera que el cambio de sistema de gobierno es una cortina de humo, que encierra exclusivamente las pretensiones personales del ex presidente Alemán y el presidente Ortega.

El primero por el deseo de obtener su libertad total, al tener una condena por delitos graves contra el erario de Nicaragua, y el segundo, para continuar en la Presidencia, con la posibilidad de reelegirse, lo que le impide la actual Constitución.

“Entonces han hecho un fárrago (laberinto) en ambas propuestas complicadas, caóticas, que Nicaragua no las necesita, no se trata de cambiar de regímenes, los pueblos no cambian de regímenes porque la sacan de un sombrero de prestidigitador los dirigentes políticos, los cambios responden a la evolución histórica de los países”, refirió Aguirre.

Destaca que si existen fallas en los diferentes poderes del Estado, no se debe al sistema en sí, sino por la forma como son electas las autoridades y la forma como ejercen el poder, que es verticalista, autocrático y discrecional, lo que no pueden corregir con un cambio de sistema.

Es del criterio que las diputaciones vitalicias que se proponen no responden a la capacidad de Nicaragua, cuando lo que se propone desde hace tiempo es que se reduzca el número de diputados en el Poder Legislativo, por lo que esos cargos no son más que prebendas.

El ex comandante sandinista Víctor Tirado López insistió en que la necesidad de cambiar el sistema presidencialista surge por la necesidad de Alemán y Ortega de proteger sus “grupos económicos que surgieron al calor del Estado”.

“Separados esos grupos son débiles, juntos se convierten en fuerza parlamentaria y política, coexisten, pero además de coexistir se unen en una santa alianza, para defender esos intereses que crearon al calor del Estado”, puntualizó Tirado López.

Dijo que el temor es que si se separan del Estado un futuro gobernante puede juzgarlos e investigar cómo nace la fortuna que ahora poseen.

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