El cerro Motastepe es explotado sin ningún control. El sitio es socavado y tiene forma de hongo. Si la situación continúa, cualquier lluvia puede soterrar a sus vecinos, como ocurrió en 1998 con el volcán Casita.
En el mejor de los casos, contaminará el agua que toman más de 200 mil personas en la zona occidental de Managua.
Por esa razón, el Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (Marena) junto con la Alcaldía capitalina, pondrán mano dura en la explotación del cerro Motastepe.
La ministra del Marena, Juana Argeñal, aseguró que su institución y el Ministerio de Energía y Minas (MEM) estudian las concesiones de explotación otorgadas en años anteriores, para ver, en primer lugar, cuáles son las empresas que operan ilegalmente y, en segundo lugar, cuáles tienen permisos extendidos de forma irregular.
La preocupación principal es la amenaza que el cerro de material arenoso significa para los pobladores del Este de Ciudad Sandino y los del Oeste de Managua.
Si este coloso sufre deslizamiento de su masa, los habitantes del barrio Motastepe y de residencial Altos de Motastepe serían los primeros en sufrir las consecuencias en Ciudad Sandino.
Por Managua, una parte del barrio Ayapal corre el mismo peligro.
Argeñal mencionó que ya se hicieron los trabajos de concienciación entre la población para que sepa el peligro que corre.
Pero de forma simultánea continúan los procesos administrativos en contra de algunas empresas que incurrieron en irregularidades.
Otro sitio de alto riesgo en Managua es el cerro Rojo, en Batahola.
A pesar de que algunas familias ya han sido reubicadas en dos ocasiones, la gente continúa habitando en el borde del precipicio, un sitio de alto riesgo.
Las instituciones gubernamentales y comunales todavía planifican la forma de trasladar a esos habitantes, dijo la ministra.
El tema de los deslizamientos de tierra es serio, no sólo porque la experiencia del Casita dejó al menos dos mil muertos, sino que además las tierras en Nicaragua están saturadas después de 58 días de lluvias casi ininterrumpidas, lo que tiene al país en Estado de Desastre Nacional.
Con los suelos saturados de agua, los derrumbes se vuelven casi inevitables.
Hasta ahora los deslizamientos de tierra no han cobrado vidas humanas de forma directa, pero cerros como el Motastepe y el Rojo podrían empeorar la situación.
Nicaragua atraviesa una de las temporadas lluviosas más fuertes de los últimos años.
Sólo el huracán Mitch afectó a tanta gente en sitios tan diversos dentro del territorio nacional. Esta vez fue el huracán Félix, junto a un par de ondas tropicales y centros de baja presión.