“Lucila” (nombre ficticio) tenía 15 años cuando fue llevada a Guatemala bajo el engaño de que ganaría un buen salario cuidando niños. Durante meses fue esclavizada sexualmente por el dueño de un prostíbulo en la zona tres de ese país.
Logró escapar pese a que el proxeneta accionó su arma de fuego para impedirlo; pues justamente durante su huida apareció una patrulla policial que la auxilió.
El caso de la menor ocurrió hace dos años en Somotillo. Tras su repatriación se conoció su historia: quedó embarazada y contrajo el virus del sida.
El drama que encierra el caso de la menor es uno de los hechos que destaca una investigación sobre la trata de personas, realizada por el Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP), a través del cual devela un negocio lucrativo de las redes dedicadas a la trata de personas.
Según el testimonio de la víctima, el dueño del prostíbulo pudo haber ganado unos 16,800 dólares mientras ella permaneció en ese lupanar, pues le fijó un precio de 10 dólares de pago por el “servicio” brindado a cada cliente, donde fue obligada a sostener un promedio de siete relaciones sexuales diarias, durante ocho meses.
Para obtener sus ganancias, a los tratantes no les importa invertir en sus víctimas en vestimenta, alimentación, traslado y su “compra”. Lucila, por ejemplo, fue vendida en 300 dólares.
Lucila fue reclutada por una mujer también originaria de Somotillo, a la que conoció con el nombre de Alejandra, y de quien se sabe se casó en Guatemala, donde posee un prostíbulo.
Según la víctima, Alejandra pagó alrededor de 80 dólares para proveerla de vestimenta, 200 dólares más para su traslado de Somotillo a Guatemala, en transporte público, cruce de fronteras y alimentación.
BAJO ENGAÑO
Los tratantes engañan a sus víctimas al prometerles mejoras salariales o la obtención de altos ingresos en trabajos como niñeras, domésticas, cocineras o meseras de restaurantes en otros países.
Las víctimas desconocen que son llevadas a otros lugares con intenciones de explotarlas sexualmente, por ello, los “enganchadores” las aleccionan o instruyen sobre cómo deben comportarse y qué decir en caso de que sean requeridos por las autoridades durante el trayecto a recorrer.
El Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP), que a su vez toma información de una última investigación publicada por Save The Children, indica que en este delito se han llegado a identificar al menos 300 rutas para la trata de personas en el país.
Pero el jefe de Asuntos Internos de la Policía, comisionado Hamyn Gurdián, manifiesta que hay un mapeo que la Policía ha realizado, “pero ese mapeo y esas rutas están constantemente (sometidas) a consideración”.
“No necesariamente son 300 rutas, existen tres a cuatro grandes flujos de movimientos migratorios que son los reconocidos y después existen otros cinco u ochos flujos migratorios por puntos ciegos, que también la Policía los conoce, generalmente la trata de personas va vinculada al tráfico de personas”, dijo Gurdián.
El jefe de Relaciones Públicas de la Policía, comisionado mayor Alonso Sevilla, explica que las fachadas que utilizan los delincuentes son: excursiones, ofertas de trabajo, casas de masajes y ofertas para ser modelos.
Hay dos tipos de tratantes de personas en Nicaragua: aquellos que trasladan a sus víctimas al exterior del país, principalmente a Honduras, El Salvador, Guatemala y México; y los que obligan a sus víctimas a trabajar en centros nocturnos de las ciudades más desarrolladas del país, según el IEEPP.
Con el informe del IEEPP coincide Gabriela Zúñiga, responsable del proyecto contra trata de personas en Casa Alianza. Ella mencionó que también han identificado casos de trata hacia Costa Rica y Estados Unidos, pero en este último caso las víctimas han sido repatriadas.
Eloy Izabá, de la Secretaría de la Coalición Contra la Trata de Personas en el Ministerio de Gobernación, asegura que han detectado casos de hasta 50 personas que son trasladadas a España.
“Hay todo un equipo de trabajo con la Policía Internacional (Interpol), hay un equipo de coordinación entre la Policía y Migración que trabaja en ese tema”, dijo Izabá.
“Te podés imaginar vos: ¿de dónde agarran el pasaje?, ¿qué va a hacer a España gente sencilla que mejor se va a Miami o a Costa Rica? (...) No hemos logrado detectar (el destino final del tráfico de personas), pero se las llevan para fines de trata, puede ser explotación sexual comercial, que es el (delito) que más tiene demanda con países nuestros”, apuntó Izabá.
Zúñiga destacó que cuando la víctima es sacada del país, “la despojan de su documentación, la mantienen cautiva, usualmente es abusada y en algunos casos obligada a consumir sicotrópicos.
Según Zúñiga, hay casos donde los miembros de la red interna están intercomunicados con otros integrantes de las redes locales de cada país donde van transitando.
En lo que va del 2007, Casa Alianza ha atendido a 10 menores, dos de ellos fueron repatriados en octubre procedentes de Guatemala.
En ese centro los atienden sicológicamente y les proporcionan atención de educación y salud, entre otros.
“Según los resultados de la investigación, existe una alta presunción de que la trata de personas, tanto externa como interna, está manejada ya sea por grupos organizados o por individuos vinculados a propietarios de clubes nocturnos y centros de prostitución”, dice Roberto Orozco, autor de la investigación del IEEPP.
POLICÍA VE MENOS
Pero el comisionado mayor Hamyn Gurdián asegura que en el recorrido realizado por las zonas fronterizas de todo el país, junto a Save the Children, para realizar el mapeo de los puntos ciegos, comprobaron que “no hay redes”, sino a su criterio, son entre ocho a doce personas las que participan en esos delitos, aunque dicen que verifican la existencia de más delincuentes.
“No necesariamente son redes, utilizan fachadas de tipo excursionistas, viajes como centros de empleo”, aclaró Gurdián, y asegura que las personas detectadas a tiempo han sido procesadas.
No obstante, en su informe el IEEPP destaca que incluso alrededor de los puestos fronterizos controlados por las autoridades, operan grupos delincuenciales organizados, dedicados a la falsificación de documentos públicos, sellos de las instituciones oficiales, firmas de los funcionarios, documentos de identificación (cédulas y pasaportes), que hacen más factibles las operaciones del crimen organizado.
TAMBIÉN HAY SICARIOS
Además, Orozco menciona en su investigación que dentro de las estructuras estos grupos cuentan con lo que llamó “sicarios”, que son los últimos en intervenir en la estructura criminal de la trata de personas.
Puede estar ligada directamente a la misma o bien pertenecer a bandas criminales comunes o pandillas locales. Su función es aniquilar o hacer desaparecer a la víctima o individuo que ponga en peligro o al descubierto las operaciones de trata de personas.
Según el IEEPP, existen más grupos dedicados a la trata interna de personas, vinculados al desarrollo en los últimos años del comercio sexual en Managua, Chinandega, León, Granada, Masaya y Rivas.
Estos comercios son alimentados de jóvenes que provienen de sectores rurales empobrecidos y del Caribe del país. Los grupos e individuos que se dedican a la trata externa de personas operan en los municipios del norte de Chinandega.
Muchas mujeres son trasladadas a los centros de prostitución por medio de autobuses públicos que cubren rutas convencionales de transporte intermunicipal, señala la IEEPP.
En la investigación realizada por Orozco, señala que las redes de tratantes de personas están integradas por una diversidad de personas que juegan diferentes roles dentro de la organización y que están íntimamente vinculadas al propietario de un centro nocturno o de prostitución ubicado en otros países centroamericanos o en ciudades nicaragüenses.
Las redes dedicadas a la trata interna están más activas que las redes que se dedican a “exportar” a sus víctimas para prostituirlas en otros países centroamericanos.
“Esto se debe fundamentalmente a que los costos de operación y riesgos que implica nutrir el comercio sexual externo son mayores de los del comercio sexual interno. Por ello, muchos tratantes guatemaltecos y salvadoreños, principalmente —convertidos en inversionistas— abrieron en ciudades nicaragüenses, sobre todo en Managua, sus propios centros nocturnos”, señala Orozco, tras indicar que a estos centros son conducidas muchachas cada vez más jóvenes, sin ninguna experiencia sexual.
En la década de los noventa, los más importantes centros nocturnos de bailes eróticos no pasaban de seis en la capital.
En el 2002 llegaron a 17 y para el 2006 su número ascendió a 24. Muchos de estos centros, dice, están disfrazados como salones de belleza y centros de masajes.
La escasa presencia del Estado en las fronteras y particularmente de los órganos de seguridad demuestra una falta de política pública de seguridad fronteriza, dice el IEEPP. “Esto ha sido aprovechado por bandas del crimen organizado que se dedican al tráfico de personas, de drogas, de armas, de vehículos robados y mercadería de contrabando”, señala el IEEPP.
POLICÍA EN LA LUCHA
Por su parte, el vocero policial considera que la Policía Nacional tiene todo un sistema de trabajo que contiene medidas de descubrimiento, y considera como el mayor éxito del enfrentamiento a este delito, el trabajo de inteligencia policial que mayores resultados le ha dejado a la institución en el enfrentamiento al crimen organizado y la delincuencia común.
“El enfrentamiento a este delito se realiza como todo un sistema policial en el que intervienen las especialidades de Inteligencia, Auxilio Judicial, Comisaría de la Mujer y la Niñez, la Interpol y Asuntos Juveniles.