La campaña presidencial cerraba el jueves ante la apatía de los argentinos, que irán a las urnas el domingo y con la única incógnita de si habrá o no balotaje entre la candidata favorita, la oficialista Cristina Fernández de Kirchner y la liberal cristiana Elisa Carrió.
Unos 27.1 millones de votantes decidirán en las elecciones del domingo al sucesor del presidente Néstor Kirchner, para gobernar Argentina en los próximos cuatro años.
Por primera vez en la historia dos mujeres encabezan los sondeos de intención de voto, aunque pronostican un triunfo en primera vuelta de Cristina de Kirchner, la candidata del Frente para la Victoria (FV, peronista socialdemócrata).
La mayoría de las encuestas le otorgan a Fernández entre 40.9 y 47 por ciento, y con una ventaja de entre 21 y 32 puntos porcentuales sobre Carrió, su principal rival por la socialdemócrata Coalición Cívica, aunque con una importante proporción de indecisos.
Sólo dos sondeos prevén un escenario de segunda vuelta al otorgarle al oficialismo 39 por ciento, insuficiente para evitarlo.
En Argentina un candidato necesita alcanzar 45 por ciento de los votos o al menos 40 por ciento con ventaja de 10 puntos sobre el segundo, para evitar una segunda vuelta, prevista para el 25 de noviembre.
El ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, candidato de Una Nación Avanzada (UNA), coalición entre peronistas y socialdemócratas de la Unión Cívica Radical (UCR), aparece tercero con entre 10 y 13 por ciento.
Tras un maratón de mítines por todo el país, la Primera Dama cerraba su campaña en el Mercado Central, en La Matanza, una populosa y pobre localidad de la periferia sudoeste de Buenos Aires con 1.5 millones de habitantes.
La fórmula integrada por la esposa del presidente y Julio Cobos, socialdemócrata gobernador de Mendoza (Oeste), eligió dar su último mensaje de campaña en el mismo sitio donde lo hizo Kirchner en 2003 y en el crucial bastión peronista de la provincia de Buenos Aires, primer distrito con diez millones de electores.
En la recta final, cuando la oposición pone en dudas las encuestas, Fernández quebró el silencio mediático que mantuvo durante toda la campaña y ofreció algunas notas a la prensa argentina, pero sin aceptar debates.
La candidata prometió que profundizará los lineamientos del gobierno de Kirchner y se manifestó en contra del monetarismo y de enfriar la economía para combatir la inflación que preocupa a los argentinos.
“Sabemos lo que falta, sabemos cómo hacerlo”, sintetizan su mensaje millares de carteles que empapelan Buenos Aires con la figura de Cristina.
Los afiches, las propagandas a toda página en los diarios y los spots televisivos son los únicos indicios de una contienda que no logró sacar de la apatía a los argentinos, indiferentes frente a una elección que no parece deparar grandes cambios.
En la última jornada antes de la veda política, los principales candidatos cerraban sus campañas en la capital argentina o su periferia, que reúnen cerca del 50 por ciento del electorado.
Confiada en llegar al balotaje, Carrió, quien pretende erigirse como garante de la calidad institucional en el país, realizaba un mitin en un coqueto predio en la Costanera norte de Buenos Aires, frente al río de la Plata, tras realizar un “ride” mediático en las últimas horas.
Lavagna, quien descree de los sondeos y se ve en la segunda vuelta en lugar de Carrió, cerró su campaña el miércoles recorriendo durante 10 horas la periferia bonaerense.
“El gobierno eligió a su adversaria (Carrió) más fácil para una posible segunda vuelta, porque podrá contrastar voto gestión versus voto testimonial. Carrió implica un salto al vacío”, dijo Lavagna con la idea de aglutinar a la oposición.
CRISTINA KIRCHNER CONTRA EL ABORTO
La candidata Cristina Fernández se declaró ayer contraria al aborto, uno de los pocos asuntos candentes en los que ha tomado posición a lo largo de la campaña para las elecciones del domingo.
En el día del cierre de campaña y en una de las muchas entrevistas concedidas desde que este miércoles volvió a los medios locales, de los que estuvo ausente por propia voluntad varios meses, la esposa del presidente Néstor Kirchner afirmó que “siempre” ha estado en contra de la interrupción voluntaria del embarazo.
Sin embargo, advirtió en una entrevista con Radio 10 de que también está en contra de “estigmatizar” a los que piensan de otra manera.
Se declaró convencida de que defender la despenalización del aborto —en Argentina está autorizado en casos como riesgo de vida y violación de discapacitadas— no significa necesariamente estar a favor de ese procedimiento.
Cristina Fernández, abogada y senadora de 54 años, rechazó que vaya a tener una “mala” relación con la Iglesia católica si llega a la Presidencia. “De ninguna manera. ¿Por qué voy a tener una mala relación?”, respondió la candidata a preguntas de los periodistas.