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George Bush presidente de los Estados Unidos. (LA PRENSA/ AP )
Bush bajo la lupa por incendios de California
Jennifer Loven
AP
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WASHINGTON. - Los incendios de California dan al gobierno la oportunidad de demostrar que tomó nota del fiasco de Katrina y está en mejores condiciones de responder a un desastre natural.

La reacción inicial de la Casa Blanca siguió un patrón conocido: el presidente George W. Bush añadió algunas palabras de solidaridad y prometió ayuda en un discurso preparado previamente. El miércoles una declaración de grave desastre para California.

Los distintos departamentos del gobierno ofrecieron rápidamente información de todo tipo sobre el aporte que podrían hacer, a media noche se declaró una emergencia para acelerar la entrega de fondos y se planeó de inmediato una visita de Bush a la zona afectada.

La Casa Blanca parecía preparada para seguir este patrón cuando Katrina se acercaba a la Costa del Golfo a fines de agosto del 2005. Bush y sus asesores emitieron numerosos alertas, hablaron con las autoridades locales y prometieron que Washington haría todo lo que estuviera a su alcance para ayudar.

Pero cuando la monumental tormenta tocó tierra, sumergió a Nueva Orleáns bajo el agua y causó estragos en la zona costera de Misisipí, la respuesta del gobierno fue lenta e ineficiente.

La ayuda tardó en llegar y Bush pareció no prestar demasiada atención a la crisis. Luego se vio incómodo y falto de respuestas durante algunas visitas a la zona. Hay quienes piensan que, dos años después, el gobierno sigue sin interesarse mucho en el problema.

Bush había tenido un desempeño elogiado en desastres previos, sobre todo en ocasión de los ataques terroristas del 2001, en que tranquilizó a la nación, sacudida por la agresión. También estuvo a la altura de las circunstancias cuando la tragedia del transbordador Columbia, que estalló al regresar a Tierra, en febrero del 2003. Y visitó varias veces la Florida cuando cuatro huracanes seguidos azotaron el estado en el 2004.

FIASCO DE KATRINA

Pero todo eso pasó al olvido por el fiasco de Katrina. Y el gobierno tratará ahora de restaurar su imagen y demostrar que está en condiciones de hacer frente a un desastre.

La Casa Blanca dio la impresión de estar en control de la situación esta semana, al agravarse los incendios de California, que motivaron la evacuación de más de medio millón de personas.

La secretaria de prensa de la Presidencia Dana Perino se presenta a las sesiones diarias con la prensa con páginas que detallan lo hecho por el gobierno hasta el momento.

Bush despachó ayer a sus dos principales asesores en cuestiones de desastres y tenía programada hoy una reunión con el director de la Administración Federal de Manejo de Emergencias R. David Paulison y con el secretario de Seguridad Interior Michael Chertoff.

FEMA fue reestructurada luego de las fallas que tuvo en la ayuda de las víctimas de Katrina.

"Esta es una nueva FEMA", expresó su nuevo director, Paulison. "Vamos a asegurarnos de que esta operación funciona lo mejor posible dada la magnitud del desastre".

Paulison admitió que en ocasión de Katrina "las cosas no funcionaron demasiado bien".

SUSPENDE VIAJE

Bush suspendió un viaje que tenía planeado a San Luis el jueves y dijo que visitaría California, a pesar de que se pronostica que la situación no mejorará pues continúan las altas temperaturas y el viento que alimentan estos fuegos.

Perino dijo en una entrevista que Katrina demostró que las autoridades deben hacerse oír rápidamente para poder asistir en este tipo de desastres. En el pasado, la planificación de una respuesta era más lenta y no se anunciaba un viaje presidencial hasta que las autoridades no tuvieran un plan delineado.

Ahora, agregó, se trata de difundir información lo más rápidamente posible, incluso si todavía no hay detalles.

"Estamos conscientes de que hay que hablar rápido. Hay que estar encima. Si uno no lo hace, corre peligro de que lo acusen de no hacer lo que se debe hacer", señaló Perino.

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