Un helicóptero de los Bomberos arroja agua sobre el encarnizado fuego en Escondido, California. /LA PRENSA/AFP/GETTY IMAGES/S. HUFFAKER
Medio millón evacuados
Fuego sigue propagándose en California, causando una muerte y arrasando con al menos mil casas y miles de hectáreas de tierra
Incendios pasan a México
LOS ANGELES/AFP

Medio millón de evacuados y 1,000 casas quemadas es el saldo parcial de los incendios que recorren desde hace tres días el sur de California (oeste de EE.UU.), donde el presidente George W. Bush decretó la emergencia para combatir el fuego que cruzó hacia México.

Este martes al menos 14 incendios seguían devastando el sur de California, desde el norte de Los Ángeles hasta San Diego, por donde el fuego atravesó la frontera hacia territorio mexicano.

Las autoridades mexicanas informaron que el fuego se había propagado la víspera desde California (EE.UU.) hasta el estado de Baja California, en el noroeste del país y ha quemado 20 hectáreas en territorio mexicano, mientras siguen las labores para controlarlo.

El balance fue proporcionado por el ministro de Medio Ambiente, Juan Elvira Quesada, en un contacto con la prensa en la ciudad de Chetumal, capital del estado de Quintana Roo, en el sureste mexicano.

Elvira Quesada indicó además que México ha enviado a 32 expertos forestales para apoyar al Gobierno estadounidense en el combate contra las llamas.

El presidente estadounidense George W. Bush declaró la emergencia en California, ordenó desembolsar una ayuda federal y anunció que el jueves viajará al Estado de la costa oeste estadounidense azotado por el fuego.

Hasta ahora una persona murió y más de 20 resultaron heridas por las llamas que estallaron el domingo y rápidamente se expandieron a lo largo de la región aupados por vientos del desierto.

“Aproximadamente 513,000 personas en el condado de San Diego han recibido órdenes obligatorias de evacuación y adicionalmente se ha recomendado a otras 12,000 personas abandonar sus casas” amenazadas por las llamas, indicó la oficina del condado, 200 km al sur de Los Ángeles, fronterizo con México.

En San Diego, el punto más afectado por los fuegos, unos 20,000 damnificados por las llamas amanecieron el martes en el estadio Qualcomm, convertido en un gran refugio.

“Agradezco que estemos todos a salvo, no me importa nada más”, dijo Nancy Canfield, quien logró escapar del fuego con su familia y refugiarse en el estadio.

Ráfagas fuertes y cambiantes, además de temperaturas particularmente altas para la época, atizan los fuegos que devoraron 1,355 km2, provocaron la evacuación de cientos de miles de personas, destruyeron casas de ricos y pobres, y amenazan con sobrepasar la capacidad de los bomberos para controlar una de las peores crisis de incendio en la historia de California.

“No nos movemos de aquí porque quiero estar segura de que mi casa esté a salvo”, dijo Dearlen Reid a la AFP, en el exclusivo balneario de Malibú, al borde del Pacífico y al oeste de Los Ángeles. La mujer de 74 años acampaba con su automóvil en un estacionamiento de la costa, y veía hacia las colinas el curso del incendio aferrada a cajas de fotos de familiares, vestidos de novia —el de ella y el de su madre— y joyas.

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