Escampando el agua en el porche de una casa que estaba enllavada se encontraban al mediodía de ayer seis personas y sobre una mesa pusieron el ataúd que contenía los restos de Ana Gabriela Martínez Alemán, de 4 años, quien murió quemada al incendiarse su casa en Las Nubes, El Crucero, la noche del jueves.
El grupo permanecía callado y entre ellos estaba Reina Alemán, y debajo de su brazo derecho apretaba su cartera con una cantidad no precisada de dinero que le llegó a dejar su patrón para que diera a hacer la lápida de su hija.
Alemán expresó que su otro niño, Luis, de 7 años, el que logró salir de la casa a la hora del incendio, se encuentra traumado, llora a mares recordando todo y lamenta que no pudo salvar a su hermanita.
La madre del menor espera que algún organismo le ayude con un psicólogo para que el único hijo que le queda vivo pueda superar la crisis. La tragedia ocurrió a unos metros de donde ellos viven y las pocas cosas que tenían fueron consumidas por las llamas.
“Necesito ropa para mí, para mi niño de 7 años, ropa de cama, pailas, porras, vasos, platos, alguna tijera para dormir”, dijo contemplando el ataúd de su hija. La Alcaldía de El Crucero donó el ataúd en que la familia depósito el cadáver desnudo, ante la escasez de ropa porque todo lo perdieron.