Después de firmar el más jugoso contrato que deportista nicaragüense haya conseguido alguna vez, Vicente Padilla parecía listo para saltar al estrellato en el beisbol de Grandes Ligas en este 2007.
En lugar de eso, rebotó de una dificultad a otra, mientras las lesiones asediaban su brazo.
Su desempeño, incluso, llegó abruptamente a su final, cuando fue suspendido en el cierre de la temporada, tras haber propinado un golpe a Nick Switcher, artillero de Oakland.
Padilla está de regreso al país y mientras llega el momento de volver a intentar una retribución para los Rangers por la inversión que hicieron en su brazo, espera distraerse con el Chinandega, equipo del cual es presidente.
Vicente brindó una improvisada conferencia ayer en las gradas del Estadio Nacional Denis Martínez y LA PRENSA se las entrega a sus lectores.
¿Cuál es tu valoración a este año con los Rangers?
Fue un año muy difícil y si hay gente que se decepcionó con mi trabajo, es normal. Nada salió como yo esperaba, pero aún hay chance para reivindicarme con los Rangers.
¿Qué fue lo que más te afectó?
Haber forzado mi brazo en los entrenamientos sin estar en la mejor condición física. Yo llegué al entrenamiento primaveral fuera de forma. Ahí estuvo el principal problema.
¿Qué lección te dejó eso?
Que debo comenzar a entrenarme más temprano y así lo voy a hacer desde este año.
¿Los Rangers se molestaron?
Quizá se decepcionaron por mi año, y yo lo entiendo, el que invierte, necesita algo a cambió y en eso yo fallé. Pero al final hablé al gerente, al manager y el coach de pitcheo y estaban contentos con el buen estado de mi brazo.
¿Cómo imaginás el 2008?
Yo siempre quiero ser consistente, pero es Dios quien decide. Pero claro, yo quiero reivindicarme con el equipo.
¿Qué fue lo que pasó con Switcher?
Nada. Yo lanzo adentro y lo voy a seguir haciendo. Lo del pleito fue por el calor del juego. Y él es un hombre, al igual que yo.