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Jugarse el futuro con la educación
Carlos Alberto Rosales Purizaca
El autor es educador y analista internacional.
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Según el informe Educación para Todos (Unesco), Nicaragua ocupa el puesto 96 de un total de 125 países. El porcentaje de repetición en primaria aumentó de 4.7 a 10.5 por ciento entre 1999 y 2004. Se considera reducirla al 2 por ciento hasta el 2015.

Menos del 60 por ciento de alumnos logran el último grado de la educación primaria, lo cual debe hacer reflexionar en torno a la capacidad del sistema educativo para evitar la deserción y transformar el sentido del aprendizaje en función de las necesidades del niño.

Existe una gran desigualdad en el acceso a la educación en las zonas rurales. Hay que superar la fractura entre la educación urbana y rural, para que la cobertura escolar supere obstáculos geográficos y económicos. Los niños de zonas rurales también tienen derecho a una educación que les ayude a mejorar como personas.

Se realizó una evaluación nacional para medir el nivel de aprendizaje de lenguaje y matemáticas entre 1996 y 2000. Esas evaluaciones deben ser permanentes y sus conclusiones servir para tomar decisiones a largo plazo.

El gasto público destinado a la educación debe reflejarse en una mejora sustantiva de la calidad educativa, razón por la cual conviene reformular el actual sistema para hacerlo más eficiente. La inversión debe servir para mejorar el sueldo de maestros y directivos de escuelas, capacitaciones, implementación de bibliotecas, material didáctico y otros. Existe una disminución en el porcentaje de maestros de primaria formados en condiciones adecuadas. Nicaragua es uno de los pocos países en el mundo, donde más de la mitad de los docentes de primaria no ha recibido formación alguna. La tasa de alfabetización subió del 63 al 77 por ciento en los últimos 17 años, pero se espera que para el 2015 esta cifra alcance el 84 por ciento. ¿Por qué no superar los obstáculos que impiden alcanzar el ciento por ciento en menor tiempo?

Cuidado con pensar que al poder leer, escribir y usar las operaciones aritméticas básicas hemos logrado la meta. Lo que importa es que se comprenda lo leído, se escriba con propiedad y se razone de forma lógica para usar esos conocimientos en la propia vida.

Se redujo el nivel de mortalidad infantil, lo cual exige no descuidar la nutrición de la primera infancia, pues permite que el niño reúna las condiciones suficientes para ser educable, junto a un ambiente familiar adecuado. No olvidemos que los primeros años de vida son fundamentales para predecir el mañana.

Según el PNUD (2005), el 79.9 por ciento de la población nicaragüense vive con menos de dos dólares diarios. Situación que influye negativamente en la educación porque la erradicación de la pobreza debe ir de la mano con una mejora en la calidad educativa. Se ha reducido a la mitad la tasa de mortalidad infantil. Pero no debe descuidarse las condiciones nutricionales, psicológicas, afectivas y familiares, son de vital importancia en los años previos a la etapa escolar.

A veces se proporcionan incentivos financieros a aquellas familias que aseguren la asistencia escolar de sus hijos. En otros casos se ha promovido un canje de bonos por servicios educativos. Lo cual en ciertas realidades donde las necesidades económicas superan las expectativas educativas son necesarias pero insuficientes.

Precisamente, la única forma de lograr que esa población progrese es mediante la educación. Esta le dará las herramientas para superar la dependencia económica del Estado.

Estos datos reflejan el devenir de las generaciones que hoy se forman en las escuelas. La sociedad nicaragüense debe llevar a la agenda pública una reforma integral de la educación, que no se limite a debates superfluos o a una fiebre mediática pasajera. Nos jugamos el futuro cuando decidimos cómo educar a nuestros niños. Somos responsables de la educación. Mejorarla depende de ti.

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