La palabra jefe nos lleva a pensar en personas canosas y muy serias que infunden miedo. Sin embargo, se encuentran casos donde son jóvenes los que están al mando de una empresa y esto no siempre es del agrado de los empleados veteranos que ven al “novato” con ojos muy celosos o como una amenaza para su estabilidad laboral.
Manuel Mendoza tiene 32 años y es responsable de operaciones en una de las empresas de refrescos más importantes del país. Afirma no tener mayores problemas con el personal que labora con él, sin embargo, recuerda que en sus trabajos anteriores, siendo aún más joven, tenía bajo su responsabilidad velar que los otros jefes hicieran bien su trabajo y cumplieran correctamente los procedimientos y políticas de la compañía.
“Trabajaba con jefes que eran mayores y que tenían más experiencia en el trabajo dentro de la compañía que yo, aunque yo no era jefe directo de ellos sí les tenía que exigir que cumplieran (...) lo complicado era que ellos hablaban más de la tradición”, expresó Mendoza, al referir que siempre le decían “anteriormente eso no se hacía así”, “la persona que estaba antes que vos lo hacía de tal manera” y entonces había mucha dificultad para alinearse a los nuevos requerimientos.
ACTITUD Y RESPETO
Mendoza considera que estas reacciones se dan porque la vieja generación juzga la experiencia. El mayor, por los años, cree que tiene más experiencia que el joven y por eso hay cierta resistencia.
Por otro lado, si cree que su jefe es demasiado joven y carece de experiencia, sería bueno que le dé una oportunidad para que desempeñe su trabajo y demuestre sus capacidades.
“El jefe debe llegar con una actitud humilde, no con prepotencia, aunque uno tenga títulos tiene que llegar a aprender de nuevo, entonces depende de la actitud y el liderazgo y esto sólo se ve cuando uno es humilde y pide ayuda”, añadió Mendoza.
Nadia Alvarado, experta en Recursos Humanos, explica que el recelo que surge entre los subordinados al tener un nuevo jefe y encima más joven se debe a que ellos creen que tienen la experiencia suficiente y que merecen el puesto.
La experta coincide con Mendoza en que la actitud y humildad son fundamentales para que el nuevo jefe pueda trabajar con sus subordinados, además del respeto y la comunicación.
OTRA CARA DE LA MONEDA
Alvarado considera que en muchas ocasiones pesa más la experiencia que la teoría, pero no desestimó la capacidad de los nuevos profesionales.
Sin embargo, señala que muchos nuevos jefes se presentan muy altaneros y “sabelotodo”, sobre todo cuando son contratados por alguna recomendación o “argolla”, pero considera que los jóvenes también presentan propuestas más frescas.
Hay que tomar en cuenta que los cambios se dan en las organizaciones porque es la juventud la que lo impulsa, pero lo más importante es la actitud del joven, no tanto la edad y experiencia, sino cómo logra abrirse puertas mientras otros intentan cerrarlas.