El representante residente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Nicaragua, Alfredo Missair, considera que Nicaragua no podrá reducir la pobreza crónica en que vive la mayoría de la población, mientras la riqueza siga concentrada en pocas manos y no se promueva un crecimiento económico equitativo y, a la vez, solidario.
Missair participó junto a la representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Laura De Clementi, en el anuncio de la Feria de Seguridad Alimentaria a realizarse el próximo sábado.
Durante el evento recordó que los índices de pobreza se han mantenido en un estado neutro igual que hace cinco años.
A la vez mencionó que la brecha ente ricos y pobres creció de manera alarmante en Nicaragua en los últimos cinco años, neutralizando todos los esfuerzos que se han hecho por mejorar la situación del 47 por ciento de los 5.4 millones de nicaragüenses que viven “por debajo de la línea de la pobreza”, con 0.60 dólares al día.
Esta situación ha provocado que los índices de desnutrición crónica incrementen hasta en un 58 ó 60 por ciento en muchas comunidades del país, en especial las ubicadas en la Costa Atlántica.
“Nicaragua tiene un problema de desnutrición crónica muy fuerte, estamos convencidos de que es el problema más acuciante en la consecución de los objetivos de Desarrollo del Milenio, es un problema crónico, una emergencia silenciosa porque es histórica, no se le presta quizás la suficiente atención por parte de las prioridades que tendría el país”, agregó el representante del PNUD.
Para lograr mejorar este panorama, indicó que además de la voluntad gubernamental se requiere del apoyo de la sociedad civil, la clase empresarial entre otros actores.
La representante de la FAO, Laura De Clementi, dijo que la aspiración principal es que en un futuro las familias nicaragüenses puedan cumplir con sus tres tiempos de comida, porque en la actualidad es menos de la mitad de la población la que lo logra.
La funcionaria dijo que una de las medidas que podrían ayudar a salir de la pobreza y la situación de desnutrición es un buen desarrollo del Programa Hambre Cero que impulsa el Gobierno de Daniel Ortega.
“La desnutrición reduce la capacidad de los niños de estudiar y en los adultos de trabajar, pero ese problema no se puede solucionar de un día a otro, el Gobierno tiene un compromiso firme por reducir la pobreza, hay necesidad que cada año la inversión social aumente”, manifestó De Clementi.
Gustavo Moreno, director del Programa Hambre Cero, informó que han beneficiado al menos a 17,000 familias en este primer año de Gobierno sandinista.
Para el próximo año se fortalecerán los trabajos hasta ahora realizados y se incrementará el número de beneficiados con la entrega del bono productivo, consistente en cerdas gestantes, vacas preñadas, aves, concentrado, además de cemento, clavos, grapas, zinc, rollos de alambre de púas, entre otras cosas.
En Nicaragua, según la FAO, un 42 por ciento de la población está en condiciones de pobreza y extrema pobreza.