Las declaraciones de los primeros 13 testigos por el asesinato del comisionado Manuel Guillermo Obando, en el juicio que comenzó ayer, todavía no despejan todas las interrogantes alrededor del crimen, pero sí fueron más reveladoras de lo que se establecía en la acusación.
Se conoció que Héctor Aragón Roa, uno de los principales acusados, administró un bar propiedad del comisionado Obando y que hubo pequeños roces entre ambos por una supuesta cuenta que le adeudaba Aragón a la víctima, según constató la viuda de Obando, María Teresa Reyes.
El teniente Narciso Rocha, uno de los investigadores del crimen, constató que las tarjetas de crédito que tenía el comisionado Obando fueron encontradas dentro de su habitación y no se le ocuparon a personas en particular.
Según Rocha, Aragón Roa y Luis Miguel Ordóñez Leiva, el otro acusado principal, supuestamente planearon el crimen inspirándose en el asesinato de Jerónimo Polanco. “Lo único que les faltó fue quemarlo”, comentó Rocha.
Otro de los testigos fue Héctor Vásquez, quien mantuvo que Héctor Aragón Roa en compañía de Christian Rivas Morales, éste último acusado como encubridor, le vendió en un mil 500 córdobas el teléfono celular del comisionado Obando, el cual le fue asignado por la Policía Nacional.
Los investigadores policiales también confirmaron que Milton Rayo, también supuesto encubridor, confesó haber sido contactado por Aragón y Ordóñez para buscarle venta al carro que la Policía le había asignado a Obando, y que luego sustrajo las herramientas del vehículo y pertenencias de la víctima.
Dichas pertenencias fueron halladas en el dormitorio de Rayo.
Los oficiales reafirmaron que fue Aragón Roa quien les señaló el sitio donde fue arrojada la colchoneta del comisionado Obando, en el kilómetro ocho y medio de la Carretera Nueva a León, frente al lugar donde fue descubierto el cadáver de la víctima.
El juicio fue suspendido por el juez Octavo Distrito Penal de Juicio, Tomás Eduardo Cortez, a las 7:15 p.m. de ayer, porque hubo corte de fluido eléctrico, pero será reanudado a las 8:00 a.m. de hoy.
Faltan casi 20 testigos por declarar, pero se espera que el juicio llegue pronto a su fin porque hoy se vence el plazo para que los acusados permanezcan detenidos mientras se les juzga, de lo contrario serían procesados en libertad.
Uno de los testigos que falta por declarar es Guillermo Manuel Obando Reyes, hijo de la víctima, quien horas después que mataron a su padre, sin él saberlo, estuvo conversando con Ordóñez, señalado junto a Aragón Roa de ser los autores materiales del asesinato.