El presidente chino Hu Jintao prometió que el Partido Comunista distribuirá mejor entre la población los frutos del boom económico del país.
En una alocución para abrir el XVII Congreso del Partido Comunista Chino, Hu prometió fomentar un comercio exterior equilibrado y crear compañías chinas de dimensión global, aunque se abstuvo de anunciar nuevas reformas al trazar el lunes los objetivos del Partido Comunista.
Ofreció más reformas en el polémico control monetario de China y reducir el enorme superávit comercial del país, sin mencionar detalles ni nuevas iniciativas para abrir el mercado nacional y reiteró la promesa partidista de cuadruplicar para el 2020 el producto per cápita registrado en China en el 2000.
El presidente, que es también el secretario general del partido, presentó los principales temas económicos partidistas, con la promesa de extender la prosperidad a las zonas rurales del país, impulsar la industria de alta tecnología y reducir la dependencia de las exportaciones mediante un mayor consumo interno en China.
El partido “acelerará el crecimiento de las corporaciones multinacionales chinas y las marcas comerciales chinas en el mercado mundial”, dijo ante los más de 2,200 delegados congregados en el amplio Gran Salón del Pueblo en Pekín, para participar en el congreso quinquenal.
En el mensaje de más de dos horas y 20 minutos que fue transmitido íntegro por la televisión nacional, Hu prometió también reducir la contaminación atmosférica, en alusión a la inquietud cada vez mayor sobre el costo ambiental del auge económico, que ha convertido a China en uno de los países con peor contaminación del aire y del agua.
El discurso de Hu es el evento más público del Congreso, y se produce en la mitad de los 10 años de su mandato como presidente y secretario general.
El principal motivo de este cónclave de una semana es designar a Hu para su segundo mandato como secretario general del partido. Será clave para él ver qué tanta influencia puede ejercer para designar a sus aliados políticos a los más altos cargos del gobierno.
El liderazgo de Hu nunca ha sido puesto en duda, pero es visto como un líder más débil que los del pasado, lo que lo ha llevado a desistir de algunos nombramientos y decisiones.
TAIWÁN RECHAZA OFERTA
El Gobierno de Pekín está dispuesto al diálogo y las negociaciones de paz sobre cualquier problema con cualquier partido político de Taiwán, “siempre que reconozca que las partes a ambas orillas del Estrecho (de Formosa) pertenecen a una sola China”, dijo ayer el presidente chino.
“La soberanía y la integridad territorial de China son inalienables y cualquier problema que les concierna debe someterse a la decisión conjunta de todo el pueblo chino”, afirmó Hu con rotundidad ante los 2,200 delegados comunistas.
“No permitiremos que Taiwán sea separado de la Patria bajo nombre alguno y en ninguna forma por quienquiera que sea”, reiteró tras referirse a las “actividades secesionistas por la independencia de Taiwán de fuerzas que perjudican el desarrollo pacífico de las relaciones entre ambas orillas”, manifestó.
El portavoz del Gobierno taiwanés, Hsieh Jyh-wey, rechazó ayer mismo la oferta de Hu Jintao, de negociar un acuerdo de paz entre las dos partes en conflicto.
El portavoz del Gobierno de Taipei respondió a la oferta y a los ataques de independentismo con críticas al autoritarismo chino y rechazo del principio de que Taiwán es parte de China.
El citado portavoz dijo que en la isla no se pueden adoptar medidas que vayan contra el sentir del pueblo, ya que eso es un dictado de la democracia, y los taiwaneses no aceptan ser considerados como parte de China.
El Gobierno independentista de Taiwán no reconoce que es parte de China y tiene previsto un referendo sobre el ingreso de la isla en las Naciones Unidas bajo el nombre de Taiwán, para marzo del 2008.
La oposición taiwanesa sí acepta una futura unificación con China, pero “en democracia, libertad y prosperidad”, y a corto y medio plazo favorece el mantenimiento de la actual situación de independencia de hecho, pero con mejores lazos con Pekín.