El Arzobispo de San Salvador, Fernando Sáenz Lacalle, confirmó un diálogo entre él y el Gobierno sobre el asesinato de su penúltimo antecesor, Oscar Arnulfo Romero, ocurrido en marzo de 1980.
Sáenz Lacalle dijo, en rueda de prensa, que el diálogo comenzó recientemente y que ambas partes han formado comisiones ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), con sede en Washington.
La CIDH convocó el pasado miércoles al Gobierno para revisar el cumplimiento de sus recomendaciones al Estado salvadoreño, emitidas en el 2000, sobre el asesinato de Romero, entre ellas una investigación judicial “completa, imparcial y efectiva”.
El organismo planteó que la investigación debe ser “expedita, a fin de identificar, juzgar y sancionar a todos los autores materiales e intelectuales” y “sin prejuicio” de la ley de amnistía que fue decretada en marzo de 1993.
Esa ley ha dejado en la impunidad miles de asesinatos políticos cometidos durante la guerra civil, acontecida entre 1980 y 1992.
“En definitiva sobre el tema de monseñor Romero, del cual es responsable no el gobierno de turno, sino que el Estado, está en marcha este acercamiento entre la Arquidiócesis y el Gobierno”, expresó Sáenz Lacalle.
Agregó que “hay buena disposición y esperamos que hayan gestos bastante patentes para demostrar el repudio al asesinato de monseñor Romero”.