Cuando el cantante Alejandro Sanz dijo en el 2004 “no me gusta” el Presidente venezolano Hugo Chávez, probablemente no pensó que eso dificultaría sus futuras presentaciones en esta nación sudamericana.
Tres años después parece quedar claro que el Gobierno le pasó factura al astro español, al prohibir su presentación del 1 de noviembre próximo en el Poliedro de Caracas, un centro de espectáculos estatal con capacidad para 15,000 personas.
Como consecuencia, los organizadores del concierto, cuyos boletos están completamente agotados, andan ahora en una carrera contra el tiempo para encontrar un nuevo escenario en el que Sanz pueda ofrecer su espectáculo, parte de su gira El Tren de los Momentos.
“Los habitantes de este país que respondan: si algún artista viene a Venezuela a despotricar del presidente Chávez, del proyecto bolivariano, si ellos tuvieran en la posición de prestarle el Poliedro para que lo haga, si ellos se lo prestarían o no”, declaro el miércoles a la emisora Unión Radio el ministro de Educación Superior, Luis Acuña, quien recientemente tomó la administración del Poliedro de Caracas.
La noche del jueves, Acuña justificó la medida afirmando que la “revisión que se ha hecho de la utilización del Poliedro nos obliga a hacer algunos cambios” en la programación de los espectáculos que se tenía previsto realizar en ese recinto.
El ministro, sin embargo, no descartó que la medida pudiese ser reconsiderada por razones legales.
“Donde haya compromisos adquiridos y haya que hacer la revisión de los efectos legales, eso lo revisaremos en su debido momento... (pero el concierto de Sanz) hasta este momento está cancelado (en el Poliedro)”, dijo a la AP.
La publicista de Sanz en Estados Unidos no respondió el jueves de inmediato un mensaje de la AP en busca de comentarios. Los organizadores del evento en Caracas tampoco estuvieron disponibles.