Un cambio del sistema presidencialista a parlamentario debería ser consultado a la población mediante un referendo, de acuerdo con la opinión del 95 por ciento de los encuestados, según el último sondeo de la firma M&R, realizada entre el 3 y el 5 de este mes.
La encuesta, que tiene un margen de error de un 3.5 por ciento, no revela diferencias en esta conclusión, independiente de cuál sea la posición política del entrevistado.
M&R, que hizo 800 entrevistas a los residentes de áreas urbanas en las cabeceras departamentales del país, preguntó si las reformas constitucionales que cambiarían el sistema político actual requieren un referendo o si los diputados tienen la suficiente representatividad para decidir sin consultar, y la respuesta fue contundente.
Los consultados, incluso del FSLN, creen en un referendo, aún en mayor grado (93 por ciento) que los simpatizantes que se identifican con el Movimiento Renovador Sandinista (MRS), con un 92.5 por ciento.
EL PROBLEMA ES QUE NO CONSULTEN
La encuesta revela que si bien la población no presenta mayor inconveniente en aceptar un sistema parlamentarista, una actitud inconsulta sería abrumadoramente rechazada.
De acuerdo con el estudio, un 50.6 por ciento de la ciudadanía percibe el parlamentarismo como un mecanismo que ayudaría a fortalecer la institucionalidad, frente a un 38.1 por ciento que considera que esa decisión vendría a consolidar el pacto entre el FSLN y el PLC.
La opinión sobre el tema es bastante similar en los pobladores de todas las cabeceras departamentales del país, con una ligera tendencia a favorecer el parlamentarismo en el interior del país, más que en la capital.
NO PERCIBEN MANIOBRA CONTINUISTA
La firma encuestadora consultó a la población su opinión respecto a versiones que indican que la búsqueda de un parlamentarismo, en particular por el FSLN y el PLC, tiene como objetivo perpetuar en el poder al presidente Daniel Ortega.
El 52 por ciento de los consultados respondió que en su opinión esa iniciativa de cambio de sistema fortalecería el sistema democrático. Solamente un 38.6 por ciento ve en esta propuesta un intento para mantener a Daniel Ortega más allá de su mandato en el 2011.
Incluso, las simpatías políticas no hacen mucho eco en esta percepción, lo que claramente indicaría que para los nicaragüenses el problema no está en la propuesta, sino en la forma de llevarla a cabo, por lo que abrumadoramente se inclinan por una consulta que garantice desde su origen, un proceso verdaderamente democrático.