Managua
02:26 pm
07.10.07
Regístrese gratis aquí  |  Administre su perfil de usuario  |   
Noticias >> Religión y Fe
Llamado a la disponibilidad
J. Dávila y Castellón

“Jesús llama a la gente a estar totalmente disponible para Él y para los demás”.

(Benedicto XVI)

Un matrimonio, dueño de una cadena de hoteles en Estados Unidos, viajó a otro Estado para asistir a una convención de empresarios a verificarse la mañana siguiente. Anduvo de hotel en hotel buscando inútilmente dónde hospedarse, pues todos estaban repletos. Enterado de la situación y tomando en cuenta que la noche avanzaba, el administrador del último hotel visitado por la pareja empresarial, con mucha amabilidad, después de advertir que no había ninguna habitación desocupada, le propuso, repetidamente: “Pero yo les puedo ceder con mucho gusto mi habitación y ocupar el garaje para que ustedes duerman tranquilos, ya que a esta hora está de más seguir buscando…”. Tomando en cuenta la cordial insistencia del administrador, el matrimonio terminó aceptando la generosa oferta.

Como la disponibilidad despierta la simpatía y gratitud de las personas, pocos meses después, el administrador recibió una expresiva carta de los esposos en apuros para ofrecerle la administración de uno de sus hoteles con el goce de un magnífico sueldo y otras ventajas adicionales, la que aquel aceptó de inmediato, logrando con el tiempo acumular una fuerte fortuna, que significó verdadera bendición para él los suyos.

Hay muchas personas que, sin ser confesionalmente cristianas, por razón de temperamento, muestran una habitual y admirable disposición a procurar el bien de los demás aún a costa del propio sacrificio, pues experimentan un gozo muy especial en servir y complacer a los demás; pero no es simplemente de esta disponibilidad puramente natural de la que habla el Papa Benedicto, por mucho que se trata de una cualidad muy hermosa y digna de respeto en cualquier ser humano; se refiere a esta preciosa cualidad, pero elevada al rango de virtud cristiana.

La disponibilidad es una faceta del amor, virtud esta que distingue o debe distinguir al cristiano. No obstante, para que esta cualidad adquiera la categoría de “cristiana” no basta que el individuo esté disponible a los demás únicamente ni en primer lugar, sino que esté disponible primero a Cristo y, con Cristo, a los demás. Se trata, entonces, de una doble disponibilidad, siendo la primera consecuencia lógica de la otra.

Entonces, para salir al encuentro del hombre, es preciso salir primero al encuentro de Dios. Aquí no cabe decir: “El orden de los factores no altera el producto”. Cuando Dios no ocupa el primer lugar, cuando no es Él la razón de ser o la motivación más profunda de nuestro actuar, se corre el riesgo de convertir el amor cristiano, la caridad, en mera filantropía… Incluso de llegar al extremo de manipular al pobre, de jugar con sus sentimientos y su misma pobreza y, más todavía, de no abogar en su favor ni siquiera en los momentos de una desgracia pública, de no aprovechar las grandes oportunidades por atender intereses y apasionamiento políticos e ideológicos o de cualquier otra naturaleza… La disponibilidad del cristiano no procede sino de su fe, que le hace descubrir a Cristo en el rostro suplicante del necesitado.

El cristiano es el hombre o la mujer siempre disponible, en actitud de gozoso servicio, al estilo de Jesús, pero sobre todo por Jesús, en su nombre y en su honor.

Noticias Servicios Suplementos Especiales Publicidad Enlaces
Mapa del Sitio Nicas en el Exterior Contactos Ayuda
©LA PRENSA 2009 Aviso legal Política de privacidad Consultas y Sugerencias
Manual de Estilo de LA PRENSA
Fotorreportajes
Sucesos del 2006: Nicaragua
Búsqueda