La ratificación o no del tratado de libre comercio entre Costa Rica y Estados Unidos (DR-Cafta), que se decidirá hoy mediante referendo, podría traer ventajas para Nicaragua y el resto de países centroamericanos.
Si el rechazo fuese aprobado por la mayoría de la población costarricense, algunas empresas atuneras e industrias textiles radicadas en ese país trasladarían sus operaciones a otros países por temor al incremento de los impuestos.
También, si la mayoría en Costa Rica decide dar el “Sí”, la región en general se vería favorecida en materia de integración para el aprovechamiento de este Tratado con Estados Unidos y la negociación de nuevos tratados como el Acuerdo de Asociación (AdA) con la Unión Europea, opinó el economista Alejandro Aráuz.
Sin embargo, la inestabilidad de Nicaragua no es atractiva para empresas como Sardimar, que preferirían la economía pujante de El Salvador para instalar eventualmente sus operaciones.
En el referendo de Costa Rica participarán casi 20 mil nicaragüenses. El “Sí” o el “No” definirá si Costa Rica ratifica o rechaza el acuerdo comercial que ya República Dominicana y los demás países centroamericanos firmaron con Estados Unidos.
El Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) de Costa Rica informó que 19,944 nicaragüenses nacionalizados están habilitados para votar en la consulta popular, de un padrón electoral integrado por 2.6 millones de costarricenses.
¿MÁS O MENOS EMPLEOS?
Costa Rica es el único país de la región que no ha ratificado este acuerdo y realiza su primera consulta popular hoy para que sus ciudadanos decidan si aceptan o no el tratado comercial. Sin embargo, las opiniones son encontradas.
La nicaragüense Margarita Herdocia, presidenta de la asociación Ticos y Nicas: Somos Hermanos, considera que todos los extranjeros que habitan en Costa Rica se beneficiarían con un acuerdo comercial como este porque generaría más empleo.
“Creo que los migrantes salen de su país buscando empleo y todo lo que sea generación de empleo es bueno para ellos”, explicó.
Si al contrario, la mayoría decidiera la no ratificación del Cafta, el economista Alejandro Aráuz estima que Nicaragua junto a otros países del istmo podrían convertirse en destino de diversas inversiones extranjeras que desistirían de Costa Rica por carecer de un Tratado de Libre Comercio (TLC).
Aráuz apuntó que en el caso de Nicaragua estas inversiones sólo podrían considerar al país si este ofrece políticas de inversión claras y estables, seguridad jurídica y mejor infraestructura.
El economista indica que “si Costa Rica no ratifica el DR-Cafta enfrentará obstáculos más fuertes para insertarse en el comercio mundial y atraer la inversión extranjera, porque los Tratados de Libre Comercio (TLC) en general extienden una serie de preferencias para el acceso al mercado y brindan respaldo a la inversión extranjera”.
El experto nicaragüense señaló que Costa Rica no puede apostar a que ante un rechazo del DR-Cafta, Estados Unidos garantice el mantenimiento del ingreso de productos ticos con preferencia arancelaria, mientras que sumarse al Tratado significaría la garantía de los mismos y la apertura a otros mercados de esa nación.
El principal argumento de algunas empresas que amenazan con irse de Costa Rica es la fragilidad de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC), que les exonera de impuesto para vender en Estados Unidos, pero se vence en el 2008 definitivamente.
El presidente de la Asociación Nacional de Exportadores de la Industria Textil de Costa Rica, Miguel Schyfter, dijo que si se rechaza este tratado se perderían 18 mil empleos, pues muchas firmas se irán a otros países del área porque al exportar desde Costa Rica se pagarían entre 8 por ciento y 36 por ciento de impuestos.
UNIÓN EUROPEA OBSERVA
La Unión Europea sigue de cerca el referendo. El español Eneko Landáburu, director general de Relaciones Exteriores de la Comisión Europea, aseguró que Costa Rica sí ha expresado su interés por negociar un acuerdo de Asociación con la Unión Europea (UE) y que el referendo no afectará el inicio de las negociaciones entre ambos bloques comerciales, programado para el próximo 22 de octubre, en San José.
Según afirma, son dos tratados diferentes, ya que el acuerdo con la UE incluye tres elementos: diálogo político, acuerdo de cooperación y libre comercio. El tratado con Estados Unidos sólo fue de comercio y se firmó con los países por separado, aclaró.
No obstante, sostuvo que la Unión Europea insistirá con Centroamérica en el tema de los servicios, punto por el cual precisamente Costa Rica está desarrollando hoy el referendo para la aprobación del DR-Cafta.
En Costa Rica los servicios de energía, telefonía y agua están en manos del Estado que ejerce un fuerte monopolio en este sentido, no permitiendo incluso liberalizar estos mercados.
Para la UE estos son temas que se pueden ir negociando, con la visión de escuchar posiciones de ambas partes.
El economista Alejandro Aráuz dijo que “el problema de Costa Rica es que si aprueba el DR-Cafta se verá obligada a privatizar una serie de empresas nacionales y eso acarrearía una expulsión de mano de obra en ciertas áreas, pero si desarrolla un proceso de privatización transparente logrará propulsar a largo plazo su economía y servicios básicos”.
Aráuz anotó que es difícil predecir el resultado del referendo en Costa Rica, pero opinó que espera que ese país ratifique el DR-Cafta y cree que este será el resultado, aunque con un margen muy estrecho sobre el rechazo.
(Con la colaboración de Martha Solano Martínez)