El presidente de Ecuador, Rafael Correa, pidió ayer que los legisladores renuncien y reiteró su voluntad de diálogo con varios sectores, entre ellos los representantes de la banca para definir mecanismos para la baja de las tasas de interés.
En su programa semanal de radio Correa solicitó “que de la forma más digna, ojalá todos los diputados presenten su renuncia, que es el claro mandato que el domingo pasado expresó el pueblo ecuatoriano” en las urnas.
Se refirió así al apoyo que recibió el movimiento Alianza País, que él lidera, en las elecciones para integrar la Asamblea Constituyente, que desde este año debe comenzar a redactar una nueva Carta Magna.
Con casi el 80 por ciento de las actas nacionales escrutadas, Alianza País mantiene una amplia ventaja en las elecciones, lo que le significarían 80 de los 130 escaños posibles en la Asamblea, según los resultados parciales del Tribunal Supremo Electoral.
El jefe de Estado considera que la Asamblea debe disolver el Parlamento y designar una Comisión Legislativa, que se encargue de leyes importantes mientras se desarrolla la Asamblea.
El Parlamento se niega a acatar la pretensión de Correa y se aferra a la actual Constitución bajo la cual fueron electos los cien diputados, algunos de los cuales sí apoyan la idea del jefe de Estado sobre el cierre del Congreso, una institución que tiene poca credibilidad entre la población.
En su cadena radial, Correa también formuló un llamado al diálogo a los grupos de poder y a los partidos tradicionales, a los que suele referirse como “la partidocracia”, pues señaló que quien pierde con la falta de diálogo no es el Gobierno sino el pueblo ecuatoriano.
“Hacemos nuevamente un llamado al diálogo. Pero no un diálogo de sordos, sino más bien un diálogo con claros objetivos nacionales”, anotó el presidente.
Apuntó que el Gobierno conversará con los banqueros sobre los mecanismos para bajar las tasas de interés, y con los empresarios, para terminar con lo que llamó una explotación de la fuerza laboral.