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Delma Talavera López indica que ha dado clases durante 13 años gracias a Dios y al amor que le tiene a sus estudiantes. ( LA PRENSA/J. ORTEGA)
Dejó de ser doctora por amor a docencia
Sólo iba a sustituir a un maestro, pero se enamoró de la vida magisterial
Arlen Pérez
nacionales@laprensa.com.ni

Su sueño era ser doctora, pero sustituir a un maestro que se ausentó la hizo enamorarse del magisterio.

A pesar de las difíciles condiciones en las que enseña y la poca remuneración, Delma Talavera López está orgullosa de ser maestra y asegura que la Medicina ya no le interesa.

“Cuando empecé a dar clases lo hice por sustituir a alguien, pero me enamoré de la forma de cómo tratar y enseñar a los estudiantes”, dijo la maestra.

Hoy se celebra el Día Mundial del Maestro. Talavera no conocía de esta celebración y hasta donde sabe, afirma que el Ministerio de Educación no celebra este día.

Tiene 33 años. Por cinco años dio clases a niños de primaria y ahora enseña en secundaria en el colegio Salomón Ibarra Mayorga, en Ciudad Sandino.

Además de maestra desde hace tres años es consejera. “Es bueno poder ayudar a los muchachos en los problemas que tienen, algunos vienen de hogares maltratados. Hemos tenido problemas de droga, abuso sexual, alcohol”, detalla.

Talavera se graduó en la Universidad Católica de maestra, es casada y tiene tres niños, una niña de 7 y otra de 1 año y un varón de 6 años.

“El momento más difícil fue con mis embarazos, porque faltaba mucho a clases y eso me hacía sentir mal”, recuerda.

Cuando comenzó a dar clases ganaba 300 córdobas, ahora gana 2,600, pero indica que el gasto en la casa es de cuatro mil, gastos que comparte junto a su esposo, que es conductor.

Señaló que la mayor recompensa es ver a sus estudiantes cuando se bachilleran y luego la saludan en la calle.

Talavera da clases en un toldo, ya lleva casi un año y describe las condiciones como “calientes”, porque dentro del toldo hace calor y cuando llueve se mete el agua.

Recomienda al Gobierno preocuparse por la calidad de la educación, preparando mejor a los maestros.

Rebeca Mayorga, de 15 años, es alumna de Talavera, comentó que lo mejor de su profesora es que es tranquila y que les aconseja que “tienen que salir adelante a pesar de los problemas que tengan”.

Talavera por su parte ve entre sus alumnos un potencial que debe desarrollarse.

“Yo les digo que veo en ellos al futuro presidente, alcalde, diputado y por eso les enseño valores, para que no los olviden cuando lleguen ahí”, expresó Talavera.

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