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Los secretarios del Juzgado Sexto de Distrito Penal de Audiencia, a las 8:45 a.m. de un día normal de trabajo, en espera de que llegue la juez Gertrudis Arias. (LA PRENSA/ R. ORTEGA)
Campeones de la impuntualidad
Los jueces deben llegar a los Juzgados a las 8:00 a.m., pero la mayoría de ellos utiliza la “hora nica” y con frecuencia dan “una salidita” en horas laborales. ¿Se imagina usted cuánto tiempo se malgasta cada día en los Juzgados de Managua? LA PRENSA indagó usando el método de observación, y los hallazgos los dejan muy “mal parados”
Mirna Velásquez Sevilla y Eduardo Cruz Sánchez
nacionales@laprensa.com.ni
Docentes en horas laborales

La Ley Orgánica del Poder Judicial en el artículo 92 trata el tema de los horarios muy claramente y lo denomina “horas de despacho”. Dice que los jueces deben ocupar ocho horas diarias, de lunes a viernes, para despachar y además les obliga expresamente a atender al público.

“La Corte Suprema y los Tribunales de Apelaciones señalarán el horario del despacho en el ámbito de su competencia; pudiendo autorizar horarios especiales para determinados despachos. Durante el horario que se fije, los magistrados y jueces atenderán obligatoriamente a los abogados y litigantes en el horario reglamentario”, cita el artículo.

El siguiente artículo (93) continúa tratando el mismo tema y obliga a los jueces a permanecer en sus recintos durante las horas de despacho, excepto cuando “por razones de su cargo” deban practicar diligencias que exijan hacerse fuera del local del Juzgado.

La misma ley impone responsabilidad disciplinaria a los servidores judiciales por “inobservancia del horario de despacho”. En la realidad esto nunca ocurre.

Aunque el cargo de magistrado y juez es compatible con los “cargos académicos, docencia o investigación jurídica, las actividades y creación literaria, artística, científica y técnica, y las publicaciones derivadas de éstas”, los usuarios se quejan del abuso de los jueces de esta bondad y son docentes universitarios en horas de despacho.

“Hay jueces que suspenden las audiencias y las reprograman cuando tienen que hacer diligencias personales. Hay una juez que llega a las diez de la mañana y otra que llega tarde por andar dando clases en la UAM”, afirmó un usuario que pidió no revelar su nombre por temor a represalias en un juicio que está tramitando en los Juzgados de Nejapa.

El magistrado Gerardo Rodríguez categóricamente rechaza esta práctica, porque los jueces estarían incumpliendo con sus labores, pues la ley permite únicamente este tipo de trabajos académicos después de las cinco de la tarde.

Impuntualidad generalizada

El problema de la impuntualidad es de vieja data, a juicio del director de Prensa de los Juzgados de Managua, Roberto Larios, que también vincula a las distintas instituciones que intervienen en la administración de justicia.

La falta de puntualidad implica al juez, reconoce Larios, pero también a los fiscales, los agentes policiales que llevan tarde a los reos, al Sistema Penitenciario, los funcionarios de la Procuraduría General de la República (PGR) y los defensores públicos. Nade escapa de esta mala práctica.

“A veces ocurren errores, como que de un Distrito de Policía se debe trasladar a los Juzgados a seis reos y sólo se trae a cinco, pero no es siempre, se ha mejorado bastante. Los reos se traen a la hora que dice el juez”, explicó la capitana Nicolasa Trujillo, jefa del puesto de mando de la Policía en los Juzgados.

La impaciencia del abogado Francisco Fletes se reflejaba en las pequeñas caminatas que hacía dentro del estrecho Juzgado Segundo Penal de Audiencia, del Complejo Judicial Nejapa.

Ese día llegó antes de las 8:00 de la mañana porque iba a defender a dos hermanos capturados con cocaína. Había que estar temprano para no perder a los clientes y evitar que otro abogado “se le vaya arriba”, como suele ocurrir en los casos “fuertes” de droga.

Los secretarios judiciales salían del recinto judicial con platos vacíos y al regresar los traían adornados con frijolitos fritos, tajadas, queso y otros con un chanchito con yuca que venden en el bar de doña Filerma.

Era miércoles, 23 de agosto de 2007 y la aguja del reloj ya casi marcaba las 10:00 de la mañana. Dos horas de espera llevaba el doctor Fletes por su audiencia, programada para las 8:00 a.m.

“No todos los jueces son tarderos, pero muchos programan audiencia (a una hora) y luego no vienen. Se espera al juez y al fiscal, pero al defensor no se le espera”, decía el abogado Fletes, indignado porque en otras ocasiones ha perdido clientes porque los jueces nombran a otro abogado por una llegada tarde.

Al final, la audiencia se celebró cerca de las 11:00 de la mañana, cuando la juez Segundo de Distrito Penal de Audiencia, María Concepción Ugarte, por fin se presentó a trabajar.

Fletes no es el único abogado que pasa por esto. También reos, familiares de los acusados, víctimas, oficiales de Policía y del Sistema Penitenciario Nacional, periodistas judiciales y hasta las personas que llegan a servir como jurados de conciencia.

Las personas que sirven de jurado son quienes más sufren las tardanzas de los encargados de impartir justicia. No tienen ningún interés en los juicios para los que fueron llamados, no conocen a los acusados ni a las víctimas, el estipendio lo reciben hasta tres meses después y, lo peor, es que sienten que andan perdiendo el tiempo.

En el caso de los abogados, esperando una audiencia se les llega la hora de estar en otra y al final sucede que deben estar en dos audiencias al mismo tiempo.

Tras una semana de observación de LA PRENSA en los Juzgados de Managua, se comprobó que diariamente al menos se pierden dos horas laborales en cada juzgado por la impuntualidad de los jueces.

LOS HALLAZGOS

Durante esa semana LA PRENSA verificó la hora de llegada de cada uno de los jueces penales, entre el jueves 16 de agosto de 2007 hasta el miércoles 22 del mismo mes.

En ese período, la hora de entrada era las 7:00 a.m. y el primero en llegar a los Juzgados fue el juez Séptimo de Distrito Penal de Juicio, Octavio Rothschuh y le siguió el juez Séptimo Penal de Audiencia, Abelardo Alvir Ramos.

Todos los secretarios judiciales hacen fila para marcar tarjeta a primera hora.

En el tiempo observado fue una constante que a las 7:30 a.m. llega la juez Tercero de Juicio, Rosario Peralta y a las 8:00 a.m. el juez Octavo Local Penal, Celso Urbina. Poco después llega la juez Octavo de Audiencia, Karla García Zepeda.

A las 8:30 a.m. habían ingresado a sus oficinas los jueces Cuarto de Juicio, Jaime Alfonso Solís; Quinto de Audiencia, Julio César Arias; Tercero de Juicio, Henryette Casco Batres, y Sexto de Juicio, Ingrid Lazo.

Hay una juez que es “todo un reloj”. A las 9:00 de la mañana ya se puede encontrar en su despacho a la juez Sexto de Distrito Penal de Audiencia, la misma a quien no “le tembló el pulso” para dejar en prisión al ex presidente Arnoldo Alemán: Gertrudis Arias.

Arias está consciente de que la impuntualidad es un mal hábito. A pesar de esto es una de las jueces más impuntuales.

Aseguró que normalmente llega a su despacho a las 8:30 a.m., lo cual no siempre ocurre, pero a esa hora sus secretarios ya se han encargado de preparar las audiencias previstas.

“Respecto a las llegadas tarde de los jueces, creo que eso ya es un mal hábito de cada quien. La Corte debería exhortar las conciencias de cada juez para que no estén cayendo en indisciplina. El hecho de que no se tenga horario no significa que se va venir tarde”, declaró Arias.

La juez María Concepción Ugarte ingresa normalmente a los Juzgados a las 9:30 a.m. y le sigue la juez Cuarto de Audiencia, Martha Lorena Martínez. La juez Segundo de Juicio, Adela Cardoza, esa semana estaba trabajando en la Sala de Juicios de la Universidad Centroamericana (UCA), así que no estuvo incluida en la observación.

“SIN HORARIO DE SALIDA”

El problema se acentúa los fines de semana. Los jueces de Audiencia designados para atender sábados y domingos, sólo hacen presencia en su judicatura hasta el mediodía. Hay domingos que ni siquiera llegan, según se desprende de la observación de LA PRENSA.

La juez Martha Lorena Martínez alegó que los jueces tienen una hora de entrada estipulada pero no de salida y hay ocasiones en que el trabajo se prolonga hasta las seis de la tarde.

Para la juez Martínez, el trabajo del juez no es sólo realizar audiencias y dictar sentencias sino también dictar una serie de providencias judiciales que toman tiempo y que hacen salir más allá de las cinco de la tarde.

“No sé si eso justifica o no las impuntualidades, pero sí es un hecho que no tenemos un horario de salida y además debemos trabajar los días feriados, los fines de semana. Hay que ser más equilibrado en eso (en criticar)”, sostuvo la juez.

Martínez agregó que el fin de semana que está de turno programa las audiencias en dependencia del racionamiento de energía o de la cantidad de casos que haya, pues últimamente ha incrementado la actividad delictiva los fines de semana, y el índice no baja de diez casos por día. Normalmente los domingos llega a las 10: 30 a.m.

La juez consideró importante programar las audiencias en horas en que se pueda contar con la presencia del resto de instituciones involucradas. Consideró que las 8:00 a.m. no es una buena hora para hacerlo porque instituciones como la Policía no tienen capacidad ni condiciones materiales para presentar a los reos ante el juez.

¿QUIÉN CONTROLA?

Saber a quién le corresponde ejercer el control sobre el cumplimiento de las horas laborables en el Poder Judicial es una “tarea” que llevó varios días responder.

Primero, el administrador de los Juzgados de Managua, Valentín García, dijo que él no interviene en este asunto y nos remitió al administrador financiero de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Róger Espinoza y este a su vez trasladó la responsabilidad al presidente del Tribunal de Apelaciones y al Consejo Nacional de Administración y Carrera Judicial.

Convencido de que no es responsabilidad suya, Espinoza afirmó que los magistrados conversan con los jueces en distintos momentos sobre el tema. Mencionó que hace unos meses la Corte realizó varios seminarios con los jueces de todo el país relacionados con la Ley de Administración Financiera y de Régimen Presupuestario, para que cada funcionario público elabore un plan operativo anual, en el cual establezca metas.

TRABAJAN EN CASA Y SIN PAGO

Espinoza justificó, sin embargo, que “muchas veces los jueces están llevándose trabajos a sus casas y están más allá de las horas de la tarde”.

Este “dato” complica las cosas para el Poder Judicial, según Espinoza y se convierte en un “problema” porque hay jueces que deben estar trabajando o haciendo turnos los fines de semana, sin remuneración.

El complejo judicial debe abrir al público sábados y domingos pero el Poder Judicial no tiene capacidad para asumir el pago de estas horas de trabajo.

“Nosotros no estamos compensando eso porque no tenemos posibilidad financiera, entonces, si vos vas a llamar y exigir ciertas normas de comportamiento, tenés también que resolver otros aspectos del quehacer”, sostuvo Espinoza. Este argumento inclina la balanza del lado de los jueces y empleados judiciales.

En base a esto, la Corte acepta que se compense el tiempo trabajado sin remuneración con las horas “normales” de faena. Pero esta compensación tampoco es controlada.

¿Y LA INSPECTORÍA JUDICIAL?

Pero, en toda esta historia, ¿qué función tiene la oficina de Inspectoría Judicial de los Juzgados de Managua, a cargo de Sara Jazmín Madrigal?

Esta instancia es el aparato que auxilia al Consejo Nacional en la regulación disciplinaria. LA PRENSA habló con Madrigal, pero ella evitó comentar el tema y nos remitió a la Dirección de Prensa de los Juzgados.

Aquí encontramos a Roberto Larios, director de Prensa. Él reconoció que el problema es real y difícil de controlarlo porque cada funcionario autorregula y maneja su tiempo.

El problema es una cadena. Los secretarios dedican las primeras horas a otros asuntos y el juez no se entera de lo que hace el personal a su cargo, porque no está en su oficina puntualmente.

En octubre próximo se espera que los Juzgados implementen una nueva forma de funcionamiento. Larios apuesta a que este nuevo sistema cambiará las cosas, porque los horarios del juez serán fijados y dependerán de la denominada Oficina de Gestión de Audiencias y la Oficina de Tramitación, que funcionarán el próximo mes.

“¿Por qué digo yo que espero que todo esto cambie? Porque al cambiar la dinámica de funcionamiento, de tramitación de los juicios, la Corte está esperando que haya mayores niveles de disciplina, puntualidad y compromiso de todos los funcionarios judiciales”, dice, muy seguro de los nuevos estándares que impondrá el nuevo modelo de despacho judicial.

“El objetivo del nuevo modelo es brindarle a la gente más comodidad, más facilidad, más agilidad en los servicios judiciales, que no vengan a estar perdiendo tanto tiempo como lo hacen ahora, entonces la Corte ha insistido en que tiene que haber un cambio de actitud de los funcionarios”, apunta.

EL TAM NUNCA VIGILA

Finalmente preguntamos al presidente del Tribunal de Apelaciones de Managua, Gerardo Rodríguez. A él le corresponde esta función y él lo sabe, pero de entrada sale al paso diciendo que “históricamente ningún presidente del Tribunal se ha ocupado de esto”.

El magistrado Rodríguez coincidió con todos los consultados en que no son pagadas las horas de trabajo extra, pero también opinó que esto no es excusa para que un juez perjudique el derecho del público a ser atendido rápidamente.

“Si el juez sabe que por ‘x’ o ‘y’ razón no está a las ocho de la mañana en los Juzgados, eso genera algún tipo de responsabilidad”, sostuvo, después de añadir que en este momento existe una emergencia energética en el país y que el horario establecido debería respetarse de la manera más inflexible.

En tanto, el presidente de la Asociación de Jueces y Magistrados de Nicaragua (Ajumanic), Napoleón Sánchez, recurrió a la Ley Orgánica del Poder Judicial para explicar que este tema está regulado. Su argumento es el mismo: las llegadas tarde se compensan con las horas extra trabajadas sin remuneración.

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