La fauna en la Región Autónoma Atlántico Norte (RAAN) conmemorará su día más triste este 4 de octubre, ya que los animales no tendrán ni qué comer en el Día Mundial de los Animales, como producto del desastre ambiental dejado por el huracán Félix.
Un total de seis áreas protegidas, entre ellas la Reserva de Biosfera Bosawas, fueron arrasadas por el huracán Félix hace exactamente un mes. Los animales perdieron su hábitat, ahora beben agua contaminada, la cadena alimenticia se rompió, y están a merced del comercio ilegal.
Estas conclusiones aparecen en un informe preliminar del Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (Marena), sobre el impacto ambiental en la fauna silvestre que causó el huracán de categoría cinco en la escala Saffir-Simpson, que impactó la RAAN.
Entre las especies más afectadas están los primates. El informe indica que en diferentes puntos del norte de la RAAN encontraron monos aulladores que llevaban entre cinco y diez días en un mismo árbol, sufriendo de hambre por falta de ramas para trasladarse y hojas para alimentarse. También detectaron monos cara blanca y perezosos estresados, que se mantenían solitarios sobre árboles caídos.
La ministra del Marena, Juana Argeñal, mostró su preocupación por estos animales, ya que podrían ser atacados por grupos de su misma especie, que también buscan alimentos.
AVES “BIEN GOLPEADAS”
Las aves en la zona fueron encontradas con daños en su plumaje. El informe indica que donde antes se avistaron 230 especies, tras el huracán solamente se observaron 26 de ellas.
Los animales, que antes eran escurridizos, ahora no huyen del hombre, esperando que éste les dé de comer, indica el informe, pero algunos terminaron siendo comidos por los pobladores, otros pudieron haber sido rescatados para comercializarlos después.
Los que tuvieron mejor suerte, encontraron a gente que fue amable con ellos y fueron alimentados, pero su estado de salud era tan delicado, que la comida los mató.
Argeñal comentó que especies de monos, loras, venados, pavones, pumas y jaguares han sido vistos cerca de las casas de algunos pobladores, aunque no siempre hay noticias sobre lo que pasó después que se les vio.
SITUACIÓN PODRÍA PONERSE PEOR
La ministra no descarta que a medida que el tiempo avance, haya más casos de violencia hacia los animales porque, tanto ellos como los humanos sobrevivientes del huracán, están pasando la mayor situación de hambruna registrada en la RAAN, con la desventaja de que la fauna no puede protestar.
Una seria desventaja para el Marena es que las pérdidas en la fauna no se pueden cuantificar con exactitud.
Argeñal mencionó que hay brigadas del Marena, de la Serena (Secretaría de los Recursos Naturales de la RAAN), y de varias universidades, que aprovechan para dar los primeros auxilios y desparasitar a la fauna silvestre, aunque la prioridad es atender a los animales domésticos.
No obstante, la ministra aseguró que están aprovechando el apoyo recibido de diferentes instituciones, para elaborar un informe completo y establecer medidas de socorro para los animales que lograron sobrevivir.
La esperanza es que la estrategia para recuperar la flora perdida, tenga efectos positivos entre los animales, ya que el Félix representó un duro golpe para el Corredor Biológico Mesoamericano, que fue roto por este huracán cuyo origen y trayectoria sorprendió a los mismos científicos de la meteorología debido a que su evolución fue muy acelerada.
La temporada de huracanes en el Océano Atlántico se extiende desde el 1 de junio hasta el 30 de noviembre y los pronósticos indican que este año, la presencia de ciclones puede ser tan destructiva como la del 2005.