Cientos de miles de personas participaron el miércoles en la celebración del XVII aniversario de la Alemania unida, con fiestas callejeras y una ceremonia solemne en Schwerin (noreste), en la que quedó patente lo mucho que se ha avanzado económicamente, pero lo mucho que queda aún por hacer.
Más de 100,000 personas acudieron a Schwerin para celebrar la reunificación nacional, mientras ante la emblemática Puerta de Brandeburgo, en Berlín, llegaron a concentrarse más de medio millón para asistir a los sucesivos conciertos en vivo de las bandas de pop más de moda del año, como los Fantastischen Vier o Silbermond.
La afluencia de gente en la capital alemana junto al monumento que corona una cuadriga y en el parque del Tiergarten llegó a ser tan abrumadora que las fuerzas de seguridad se vieron obligadas a cortar el acceso al recinto para evitar masificaciones peligrosas.
Como todos los años, la fiesta solemne estuvo a cargo del Estado federado, que detenta la presidencia de turno del Bundesrat, la cámara de representación regional, que en esta ocasión correspondió a Mecklemburgo-Antepomerania, en el antiguo territorio de la República Democrática Alemana (RDA).
Su primer ministro Harald Ringstorff destacó “el gran salto hacia adelante”, que ha dado Alemania desde que conquistó su unificación el 3 de octubre de 1990, y atribuyó este avance al buen trabajo de los alemanes del Este y a la “solidaridad de todos”.
Con ello, aludió indirectamente a las voces que en las últimas semanas han puesto nuevamente en entredicho el denominado impuesto de solidaridad, gravamen que pagan todos los alemanes para financiar la reconstrucción del Este.
Previamente, la canciller Angela Merkel, quien también participó en al acto antes de emprender una gira por África, había subrayado en declaraciones a la televisión pública la necesidad de que el gobierno y los Estados federales sigan comprometidos con la tarea de la reconstrucción.
Desde las primeras festividades con motivo del Día de la Unidad, se “ha conseguido mucho”, pero también está claro que “todavía queda mucho por hacer”, subrayó Merkel.
Los festejos estuvieron precedidos por la detención durante la pasada noche de once hombres, que en estado de ebriedad habían marchado por el centro de Schwerin gritando consignas xenófobas.