El cadáver de un monje budista, asesinado en la represión militar, flota en un río en Yangon. /LA PRENSA/AP/THE DEMOCRATIC VOICE OF BURMA
Dictadura desata cacería
Militares birmanos buscan manifestantes, los sacan de sus casas y los arrestan por las noches
Habría más de seis mil detenidos, entre ellos miles de monjes
YANGON/AP
Prisión del terror

El destino más temido por la disidencia en Birmania es la prisión de Insein, donde centenares de presos políticos cumplen sus largas penas hacinados en minúsculas celdas, oliendo sus propios excrementos y bajo la amenaza constante de la tortura.
Un inmenso complejo construido todavía en época del Imperio Británico al norte de Yangon, la principal ciudad del país, la cárcel acoge al menos 200 opositores al régimen, que llevan veinte años encarcelados en condiciones inhumanas tras ser condenados por llevar a cabo actividades políticas, según Amnistía Internacional. Dentro de sus altos muros de hormigón, los reclusos viven en condiciones descritas como “mil veces peores que las del Bangkok Hilton” —en alusión al archifamoso presidio de la capital tailandesa— por un ciudadano holandés que pasó siete años en Insein por adquirir una máquina de fax no registrada, según la página web www.preventgenocide.org. La mayoría de los presos sólo dispone de cinco vasos de agua diarios para lavarse y beber, y comparte la escasa comida con las ratas y cucarachas que pueblan las celdas de apenas cinco metros cuadrados, sin colchón y provistas únicamente de un pequeño orinal que los celadores cambian una vez a la semana. “Al principio quedé horrorizado por el terrible olor. No había baño, sólo un cubo lleno de excrementos humanos y plagado de insectos”, recuerda Ko Aung, quien cumplió una condena de diez años y actualmente vive exiliado en Tailandia. (EFE)

Las fuerzas armadas anunciaron el miércoles que estaban en busca de manifestantes pro democracia en la ciudad más grande de Myanmar (Birmania), mientras la principal diplomática de Estados Unidos en el país denunció que la policía militar estaba sacando gente de sus casas en la noche.

Los soldados a bordo de los vehículos militares que patrullan las calles de Yangon advirtieron mediante altavoces que “tenemos fotografías” y “vamos a hacer arrestos”.

Shari Villarosa, la embajadora interina de Estados Unidos en Myanmar, dijo por teléfono que la población de Yangon estaba aterrorizada.

“Hasta donde entendemos, la policía militar ... recorre la ciudad a medianoche, entra a casas y se lleva a personas”, dijo.

Personas que viven cerca de la pagoda de Shwedagon, el templo más venerado en Myanmar y punto de referencia de la oposición, aseguraron que la policía irrumpió en decenas de casas a medianoche y sacaron a rastras a varios hombres para interrogarlos. Las viviendas están encima de comercios en un mercado cercano a la pagoda.

El miércoles, centenares de monjes fueron vistos en la principal estación de trenes de Yangon. Testigos dijeron que algunos de ellos recibieron órdenes de sus superiores de regresar a sus casas para evitar problemas. A otros el gobierno les ordenó que abandonasen los monasterios y se fuesen a casa.

Algunos en Myanmar dicen que los monjes superiores son aliados de la junta, mientras que los más jóvenes simpatizan con los manifestantes pro democracia.

MILES PRESOS

Las fuerzas de seguridad estaban buscando a personas que participaron en protestas callejeras desde mediados de agosto, que fueron reprimidas por el ejército el 26 y 27 de septiembre con armas de fuego, gases lacrimógenos y garrotes.

El gobierno dice que 10 personas murieron, pero grupos de disidentes colocan la cifra en 200. Además, agregan que unas 6,000 personas han sido arrestadas, incluyendo miles de monjes budistas que encabezaron las protestas, que inicialmente comenzaron contra alzas en los precios de los combustibles.

OFICIAL SE FUGA

La organización de derechos cívicos Human Rights Watch en Bangkok presentó el miércoles a quien dijo era un mayor del ejército de Myanmar, que había escapado hacia Tailandia.

El grupo dio a conocer la transcripción de una entrevista con el hombre, en la que este expresó estar anonadado por la represión.

“Ellos (los manifestantes) fueron muy pacíficos. Más tarde cuando oí que fueron baleados y asesinados y que las fuerzas armadas usaron gases lacrimógenos me sentí realmente trastornado, pues pienso que el ejército debería defender a su pueblo”, dijo el hombre.

En Bruselas, la Unión Europea acordó ampliar las sanciones contra la junta militar de Myanmar por su violenta represión, dijeron diplomáticos.

Portugal, que ostenta la presidencia de la UE, dijo en una declaración que el bloque de 27 naciones arreciaría las sanciones. Fuentes diplomáticas dijeron que estas incluyen más prohibiciones a importaciones de Myanmar, como maderas y piedras preciosas y la expansión de la negativa de visas a familiares de miembros de la junta.

Birmania (Myanmar) está gobernada por los militares desde 1962 y no celebra elecciones parlamentarias desde 1990, cuando el partido oficial perdió estrepitosamente ante la coalición opositora encabezada por Aung San Suu Kyi, Premio Nobel de la Paz, unos comicios cuyos resultados jamás fueron reconocidos por los generales.

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