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Reunión de Cortes en el reino de la injusticia

Sin duda que es una distinción para Nicaragua ser sede de la primera reunión de las once Cortes internacionales de justicia del mundo, que se celebra hoy y mañana en Managua. En realidad, pudieron haber escogido a Costa Rica para celebrar este cónclave de justicieros internacionales, considerando que se realiza en el centenario de la creación de la primera Corte centroamericana de justicia, la cual tuvo su sede en el territorio costarricense, en Cartago primero y posteriormente en San José. Pero escogieron a Nicaragua y esto debe ser bien apreciado por todos los nicaragüenses amantes de la justicia.

Por cierto que no deja de ser paradójico que las Cortes internacionales de justicia vengan a reunirse en Nicaragua, país que fácilmente puede ser considerado como un reino de la injusticia. O tal vez por eso mismo fue que decidieron hacer esta reunión aquí, como quien trae un poco de agua a un lugar desértico y poblado de gente sedienta. En efecto, nadie puede ignorar que Nicaragua es un país que no sólo está agobiado por la pobreza, el atraso y el subdesarrollo, así como por la corrupción institucional y el autoritarismo gubernamental, sino que también se encuentra degradado por una injusticia institucionalizada que deviene de la politización y partidarización del Poder Judicial, de la retardación y la negación flagrante de justicia.

Pero por esas mismas razones es que debe ser alentador para los nicaragüenses, necesitados de verdadera justicia, que las Cortes internacionales deliberen aquí y dejen a nuestro pueblo al menos un mensaje de esperanza. Cabe mencionar al respecto que en lo que se refiere a la seguridad jurídica —que sin duda es un componente esencial de la justicia—, la señora Benita Ferrero-Waldner, Comisaria (ministra) de Relaciones Exteriores y Política de Vecindad de la Comisión Europea, quien se encuentra en Managua para participar en la reunión de las once Cortes internacionales de justicia, subrayó en sus declaraciones a LA PRENSA que fueron publicadas en la edición del lunes de esta semana, la importancia y necesidad de mejorar el clima de negocios, de crear y mantener “…un sistema jurídico que ofrezca seguridad a los inversores extranjeros, una administración que esté al servicio del ciudadano, que responda a las necesidades de la población y de los inversores mediante procesos burocráticos sencillos pero eficaces”.

Lo que dice la comisaria Ferrero-Waldner en relación con la seguridad jurídica para mejorar el clima de negocios y facilitar las inversiones extranjeras —que en definitiva es lo único que saca a la gente y a los países de la pobreza e impulsa el desarrollo económico y la prosperidad material—, se aplica o se debe aplicar también a los demás ámbitos de la vida social, nacional, institucional y personal. O sea que los derechos y la seguridad de las personas, en su condición fundamental de seres humanos, sólo pueden ser protegidos y asegurados por una administración de justicia imparcial, impartida por magistrados y jueces probos, competentes y confiables.

Por supuesto que ninguno de los magistrados de las Cortes internacionales de justicia que se reúnen a partir de hoy en Managua, va a emitir opiniones sobre los asuntos internos de Nicaragua, ni siquiera en lo que se refiere a la administración de justicia. Pero si son personas justas en realidad, en lo íntimo de sus conciencias ellos tienen que compartir con nosotros el sentimiento de rechazo a una administración de justicia politizada, parcializada, burocratizada y carente de prestigio, todo lo cual es una inevitable consecuencia de las arbitrariedades que ocurren cotidianamente en este país gobernado por camarillas codiciosas, corruptas y desalmadas.

Es cierto que de acuerdo con los injustos criterios y cánones establecidos e institucionalizados en el mundo, es prioritario y mucho más importante promover la justicia para los Estados y las relaciones entre los gobiernos, que para los seres humanos comunes y corrientes. En este orden, a una disputa fronteriza se le da mucha más importancia que a la violación de derechos humanos y la conculcación de la libertad de las personas. Sin embargo, el solo hecho de que se realice en Managua esta reunión de Cortes internacionales de justicia, debe alentar a los nicaragüenses a confiar en que más temprano que tarde la justicia tendrá que resplandecer también en Nicaragua.

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