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¿Winfield o Jackson?
Edgard Rodríguez C.
deporte@laprensa.com.ni

Han pasado 26 años desde que Reggie Jackson hizo su última aparición en una Serie Mundial, pero para estos días, su recuerdo vuelve a la mente de los fanáticos del beisbol con una nitidez tal que parece que fue ayer.

Jackson fue un gran jugador, tanto así, que está en el Salón de la Fama, pero su mayor grandeza fue haber producido magia en el más grande escenario del juego: en la Serie Mundial y con el uniforme de los Yanquis.

El jugador de temperamento ardiente, pero con un envidiable sentido de la oportunidad, llegó a Nueva York en noviembre de 1976 y al año siguiente le prendió fuego a los Dodgers en la Serie Mundial.

Jackson cerró el quinto juego con un jonrón y abrió el sexto con otro. Luego dio otro, y otro, hasta llegar a cuatro tablazos corridos y convertirse en el legítimo Mr. Octubre. Al final, coleccionó promedio de .357 con 10 batazos a las gradas en clásicos de otoño.

Actuó en cinco Series Mundiales y sus equipos la ganaron en cuatro ocasiones. Desde entonces, es el patrón por el que se mide el impacto de los jugadores más allá de la campaña regular, sobre todo en Nueva York, hacia donde se mueven las supermodelos, los actores y los diseñadores en busca de la grandeza global.

Alex Rodríguez es por mucho mejor pelotero que Jackson, pero su inhabilidad para batear en play offs, ha creado una hendidura en su perfil. Y desde hoy tendrá encima todas las miradas, para ver si se vuelve el Mr. Octubre que los Yanquis han estado buscando.

Hasta ahora, Alex ha sido Mr. Abril, o Mr. Mayo, como bautizó George Stein brenner a Dave Winfield, el notable cañonero que se vino a pique en 1981, al batear para .045 ( 21-1) ante los Dodgers.

Desde hoy, Alex está bajo escrutinio. Podría ser el nuevo Jackson, que tronaba en el momento que importaba, o como Winfield, que se hundía cuando el equipo más lo necesitaba.

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