Remesas regionales con destino incierto
Carlos MolinaMIAMI/ESTADOS UNIDOS
El caso Nicaragua

Las más recientes cifras del Banco Central de Nicaragua (BCN) refieren que, durante el primer semestre del año, las remesas familiares que el país captó registraron un crecimiento del 5.1 por ciento, frente al 13.4 por ciento del mismo período, pero del año 2006.
Las remesas sumaron entre enero y junio pasado 343 millones de dólares, frente a los 326.4 millones de dólares de enero y junio del 2005. Durante todo el 2006 las remesas alcanzaron, para el caso nica, la suma de 655.5 millones de dólares, según el BCN, aunque para organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) suman poco más de 800 millones de dólares. Esta entrada de fondos ha venido en constante crecimiento, especialmente desde 1994, cuando sumaron 50 millones de dólares. El economista José Luis Medal aseguró que las remesas continuarán siendo uno de los soportes de la economía, junto a la cooperación externa, durante un reciente seminario organizado por Amcham y el Cosep.

Bolivia quiere imponer impuesto La decisión del Banco Central de Bolivia, de cobrar un impuesto del uno por ciento a las remesas que envían los emigrantes desde el exterior, principal fuente de divisas del país, ha despertado preocupación en el sector privado. Bolivia recibe cada año un volumen muy importante de remesas, que llegan normalmente a gente “de escasos recursos”, comentó a EFE Eduardo Paz, presidente de la Asociación de Bancos Privados (Asoban) de la región oriental de Santa Cruz, la más rica del país. Por eso, añadió que la entidad que preside ha recibido “con cautela y preocupación” la decisión del Banco Central (BCB), ya que la comisión que se aplicaba hasta ahora a la recepción de remesas apenas era del 0.1 por ciento. No obstante, Paz recordó que la medida persigue controlar la masa monetaria circulante en el país para frenar la inflación, que llegó en agosto pasado al 8.1 por ciento, más del doble de lo inicialmente pronosticado por el gobierno de Evo Morales. Un reciente informe del BCB indica que, en el primer semestre de este año, Bolivia recibió casi 420 millones de dólares en concepto de remesas, cifra que superará los 700 millones a finales del 2007 de acuerdo con las previsiones de la entidad. El 75 por ciento de esas remesas provino de España (166.3 millones), Estados Unidos (86.7 millones) y Argentina (59.4 millones). Según cálculos oficiales, alrededor de 300,000 bolivianos viven en España, de los que sólo 62,000 tienen papeles en regla. El BCB también dice que durante 2006 a Bolivia llegaron remesas por valor de 569.5 millones de dólares. Mientras, las estimaciones del BID, que incluyen la entrada de dinero a Bolivia por vías “informales”, hablan de 1,030 millones recibidos en el mismo período. EFE

El envío de remesas familiares hacia Latinoamérica ha caído en general con la falta de empleo, el bajón de la construcción y la persecución de los inmigrantes en Estados Unidos, uno de los mayores emisores de estos fondos que son parte del soporte económico del subcontinente

John Warner, gerente de Money Gram para América Latina, se ha enfrentado a los mayores enemigos del negocio de las remesas en sus más de 20 años al mando, entre ellos, recesiones y ataques inclementes de la competencia.

Pero un día a principios de este año se topó con el verdadero cuco de la industria: las autoridades de migración de Estados Unidos, o la “migra”, que están ahuyentando a sus clientes de las tiendas, donde suelen esperarlos el día de pago para arrestarlos y deportarlos.

“Hicimos un recorrido y nos dimos cuenta de que Migración estaba frente a algunos de nuestros establecimientos todos los jueves de 15:00 a 17:00 horas (de 4:00 a 5:00 de la tarde) y se llevaban a la gente que iba a mandar su dinero”, afirma Warner.

En ese caso, según el ejecutivo, no hay nada que ellos o las estrategias de marketing puedan hacer para atraerlos, porque no hay mayor temor para los inmigrantes indocumentados en Estados Unidos que un encuentro cara a cara con los agentes de la “migra”, especialmente desde que fracasó en el Congreso, en junio pasado, el proyecto de legalización de unos 12 millones de indocumentados que viven y trabajan en este país.

CONSTRUCCIÓN GOLPEADA

Por si fuera poco, la industria de la construcción, una de las principales fuentes de ingresos de los “sin papeles”, está de capa caída, lo cual limita severamente el dinero disponible para envíos.

El caso de Money Gram se hace extensivo a toda la industria de las remesas, que está pasando por uno de sus peores momentos, con una caída de su crecimiento de 27.5 por ciento en el primer trimestre del 2006, contra 3.4 por ciento en 2007, debido a la dupla migración-desempleo, de acuerdo con cifras del Banco de México.

Pero el bajón en el negocio de las transferencias de dinero tiene un impacto no sólo en los operadores de la industria.

ALGUNOS EJEMPLOS: MÉXICO Y EL SALVADOR

En economías como la mexicana y centroamericana, donde los envíos de divisas ocupan los primeros lugares en el ingreso nacional, el efecto se compara al de una onda sísmica, cuyo epicentro es el sacudión en las remesas, pero que alcanza a varias industrias a su alrededor.

Y hay aún más. En el caso de México, los sectores afectados no sólo estarían en el área de consumo, donde tradicionalmente aterrizaban las remesas enviadas del exterior.

Debido a nuevos hábitos de los receptores, hoy sólo la mitad del dinero percibido por remesas es usado en bienes de consumo, mientras el resto se deriva a inversiones, de acuerdo con un estudio encomendado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Mientras que en 2003 el 78 por ciento de los envíos se convertían en bienes de consumo, en 2006 ese porcentaje bajó a 57 por ciento.

En consecuencia, un 40 por ciento de los más de US$23,000 millones en remesas enviados a México el año pasado fueron a parar en inversiones en vivienda, negocios e instrumentos financieros básicos, como el ahorro.

Como resultado de la caída en los envíos, México dejará de percibir unos US$ 4,000 millones este año, lo cual "puede afectar en el corto a mediano plazo a industrias como la construcción, los pequeños negocios, la educación", según Sergio Bendixen, de la consultora Bendixen & Associates, con sede en Miami, y que ha realizado estudios al respecto.

Según Bendixen y su equipo, los mexicanos han estado usando las remesas en cuatro rubros principales, además del consumo de bienes y servicios: construcción ocho por ciento (versus cinco por ciento de antes), establecimiento de pequeños negocios cinco por ciento (uno por ciento anterior) educación 13 por ciento (versus siete por ciento anterior) y ahorro 14 por ciento (frente al ocho por ciento anterior).

Aunque gracias a su gran tamaño la economía mexicana le permitiría absorber el golpe, pequeñas localidades fronterizas y algunas economías más pequeñas y altamente dependientes de los envíos podrían verse más afectadas. Es el caso de El Salvador, por ejemplo, que cuenta a las remesas como su rubro número uno de ingresos nacionales, con US$2,800 millones anuales en envíos.

“Creemos que allí se va a sentir el impacto, y también en los pequeños pueblos tanto de México como de Centroamérica, cuyas economías giran casi exclusivamente en torno a las remesas”, afirma Peter Bate, portavoz del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), para el área de México y Centroamérica.

“Ahora mismo estamos estudiando nuestros siguientes pasos para lidiar con esta situación”, añade.

Es que “esta situación” parece tener cuerda para rato. Según los estimados de Warner, la caída del envío de remesas no se va a componer en el corto plazo, sino “en el mediano o largo plazo”.

GRAN EMPLEADOR

Para empezar, el desmoronamiento de la industria de la construcción en Estados Unidos no ha tocado fondo aún y la mayoría de los analistas predice tres años más de declive.

El Centro de Estudios para la Inmigración, con sede en Washington, indica que la construcción emplea a unos 2.5 millones de inmigrantes ilegales, o 20 por ciento del total nacional de trabajadores, lo cual da una idea del potencial impacto de la crisis en el bolsillo de los trabajadores.

En el campo, que emplea a 3.5 millones o 30 por ciento de los indocumentados, las cosas tampoco lucen bien. El sector de plantas ornamentales, por ejemplo, ha registrado una fuerte baja en directa reacción a la caída del desarrollo de nuevas viviendas, que viene de la mano con servicios de “landscaping” o jardines diseñados.

Según Marcos Crisanto, de la Asociación de Trabajadores Campesinos de Florida, la falta de trabajo en el campo y en la construcción se siente especialmente en el Sur y Centro del Estado, áreas que antes lideraban el crecimiento de la industria.

La investigadora de mercado DataQuick estima que las ventas de casas en Florida han caído 20 por ciento con respecto al mismo período del año pasado.

“Trabajadores a los que antes se peleaban los patronos, ahora no tienen empleo, o trabajan un par de días a la semana y ya no pueden enviar dinero a México”, afirma.

LA MANO DURA DE LA MIGRA

El otro gran problema que no va a desaparecer de la noche a la mañana es la creciente mano dura contra los inmigrantes.

Desde el fracaso del proyecto de ley de inmigración en el Congreso, las autoridades han puesto más presión sobre los indocumentados y sus empleadores, con redadas y deportaciones constantes para los primeros, y mayores penalidades en caso de contratación de ilegales, para los segundos.

La ofensiva antiinmigrantes no tiene visos de solución, por lo menos durante los próximos 12 meses de campaña electoral, en que ningún funcionario electo se atreverá a proponer un debate sobre un tema que, por controvertido, podría costarle la reelección.

Los inmigrantes, entre tanto, no pierden la esperanza de que el próximo inquilino de la Casa Blanca sea un demócrata que lidere un Congreso también poblado por demócratas, tradicionalmente más inclinados a resolver el status quo de la inmigración ilegal.

“Nuestra campaña está ahora centrada en conseguir que la población hispana vote en contra de quienes la perjudicaron en el fracasado proyecto de reforma migratoria”, afirma Tirso Moreno, un activista de Florida.

Una buena idea, porque si el problema se queda en el limbo, tanto la economía de este país como las de América Latina sufrirán las consecuencias.

(c) 2007, AméricaEconomía. Todos los derechos reservados.

Más información en www.laprensa.com.ni >>
© LA PRENSA 2005 - Todos los Derechos Reservados