Frijol está escaso y se cotiza entre 13 y 15 córdobas la libra
El frijol rojo, conocido como criollo, se está vendiendo en los mercados caraceños hasta en 15 córdobas por libra, cinco córdobas más de lo que costaba la semana pasada y está muy escaso.
Según los comerciantes, están comprando a 1,200 córdobas el quintal. El queso subió cuatro córdobas y ahora cuesta 24 la libra.
En cuanto a los perecederos, el precio ha bajado como es el caso de la papa, que se cotiza a 300 córdobas el quintal después de haber estado a 400. Mientras, el tomate bajó de 300 a 200 córdobas el quintal.
La comerciante Verónica Moya dijo que el frijol está muy escaso, por cuanto no está entrando grano de la zona norte del país.
Según varios comerciantes, el poco frijol que hay en Carazo se encuentra en el municipio de La Conquista y en algunos otros, pero el resto del grano se lo llevan los intermediarios salvadoreños. Además, en los mercados no se encuentra frijol retinto, negro ni bayo.
Con estos precios la población ha comenzado a molestarse y otros se resignan a pagar lo que pueden. “Todo sube, pero a mí quién me sube el salario”, dijo Pablo López, originario de El Crucero, quien manifestó que sólo pudo comprar media libra de queso.
OJO CON AGIOTISTAS
José María Pérez, promotor del centro de información referencial de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG) en Carazo, mantiene que el alza en los frijoles se debe a la mala cosecha en la etapa de primera. Dijo que por lo menos 700 productores de la zona tuvieron problemas por las lluvias en esa etapa.
Explicó que por esa causa el frijol se cultivó manchado y perdió calidad, mientras el poco grano que quedó se lo llevan los salvadoreños.
“Ese es un problema que tenemos y aún no hemos podido controlar”, sostuvo Pérez. Explicó que esto también escaseó la semilla y no se ha logrado establecer planes de semilla mejorada.
Dijo que la esperanza ahora es la postrera, porque las pocas lluvias que han caído benefician la siembra.
Según Pérez, la UNAG está montando un sistema para controlar a los intermediarios, en vías de controlar los precios y que no haya acaparadores.