Dice secretaria del Concejo
BILWI/ RAAN.- Luego del huracán Félix, la ciudad de Bilwi luce en constante movimiento. Por las calles de la localidad se observa un ir y venir de personas entre la Alcaldía, la casa del gobierno regional, ONG y organismos de asistencia humanitaria como la Cruz Roja Nicaragüense. Todos buscan apoyo.
Muchos llegan a Bilwi procedentes de comunidades alejadas, en busca de un poco de ayuda. Alegan que hasta sus comunidades no les ha llegado la asistencia esperada.
Otros proceden de los propios barrios de Bilwi, pues aseguran que allí no han recibido colaboración.
Para muchos, una libreta y un lapicero es sinónimo de censo, “apúnteme a mí”, señalan y hasta se observan desconsolados cuando les explicamos que no pertenecemos a ninguna institución benéfica.
Una de las mujeres que se ha apostado frente a las instalaciones de la Cruz Roja local, señala que en esa tarea ha pasado toda la semana anterior, pues la mayoría de los que están en el lugar urgen de alimentos, plástico y ropa. Ella lamenta que toda la ayuda la han enviado a las comunidades y no han entregado donaciones a los pobladores de Bilwi.
Julia Briceño Salomon y Elsa Perlas, refieren que viajaron de Sigsayani, ubicado en Río Coco Arriba, debido a que en su comunidad no recibieron nada, ya que al momento del impacto del huracán se movilizaron a esa localidad a saber de la situación de sus hijos que estudian en colegios de Bilwi, y cuando regresaron los organismos que llevaron asistencia, ya la habían repartido.
“Nos tienen engañados”, dice Lucy Castillo, del barrio 19 de Julio, quien al igual que el resto de mujeres va y viene tocando puertas en busca de alimentos.
“No nos dan nada, sobre el censo nos agarran el nombre y no nos dan nada”, repite mientras señala que a los techos de sus casas les abrieron agujeros los árboles que les cayeron encima. “Hay problemas serios, estamos mal sin techo ni comida”, apunta la mujer.
David Jackson también se acerca y señala que “nadie ha llegado por el aeropuerto, las autoridades ni siquiera agua potable nos han dado”.
Adelayda Müller indica que en el barrio Moravo el problema es más de comida y techo, pues hay muchas casas caídas. En ese barrio, dice, son unas 1,300 personas las que enfrentan problemas.
“Nada nos han dado, sólo les llevan a las comunidades, y aquí vive gente pobre, aquí no andamos por pasear, es por la necesidad, así no es la cosa... Sólo promesas que le van a dar a la gente y nada”, refiere Müller.
La mujer pidió a los organismos que la ayuda la entreguen personalmente a los afectados, para evitar que haya casos de acaparamiento pues “ya en las ventas hay azúcar, hay arroz en bolsa y la gente (sólo) lo mira”, dijo Müller.
Según Müller, en su barrio el Sinapred les entregó ayuda hace días, pero no han vuelto a recibir más.
Hay otros que aseguran les han indicado que deben integrarse al trabajo para recibir alimento por trabajo, pero esto no es aceptado.
Wilson Taylor dice que vive detrás de la Portuaria, allí no les ha llegado “nada de provisión, tengo el techo de la casa cayéndose, he acudido a las autoridades regionales, pero dicen, si ustedes quieren alguna provisión, tienen que trabajar; en Puerto Cabezas no sucedió nada”.
Taylor asegura que las autoridades les han dicho que tienen que sacar la basura, limpiar los escombros a cambio de alimentos, pero eso es inaceptable para él.
Ante los ojos de los visitantes Bilwi luce descuidada, sucia; las ramas de los árboles han sido amontonadas a los lados de las calles de la localidad, sin que nadie decida retirarlos.
En el barrio Thelma Morales, según Juan José Sobalvarro y Luz Marina Taylor, desde el 6 de septiembre que efectuaron un censo no han recibido apoyo. Después la versión de éste cambió cuando la secretaria del Concejo municipal, Rodalina González Flores, le recordó que ella le había dado una orden de alimentos para su barrio. En ese momento el hombre aseguró que la ayuda fue entregada por los representantes de Sinapred pero de forma incompleta.
En el barrio Thelma Morales una parte de las casas de tambo construidas de forma endeble y rústica, quedaron en el suelo, otras están dañadas parcialmente. No obstante, algunos de los afectados se aprestaban desde la semana pasada a levantarlas de nuevo sin ninguna asesoría de un especialista en construcción.
PRIORIZAN A LOS MÁS AFECTADOS
La secretaria del Concejo, en cuya oficina hay una movilización constante de gente que llega a pedir ayuda, dice que el envío de ayuda lo están haciendo de forma organizada con apoyo de la Policía; el Sinapred es el encargado de las bodegas y está priorizando los casos de mayor afectación.
La funcionaria reconoce que todo el municipio de Puerto Cabezas está afectado, debido a que la mayoría de los cultivos se perdieron y algunos habitantes vivían del trabajo en los Cayos Miskitos.
A la fecha requieren llevar alimentación para unas 72 mil personas.
Lamentó que hay organizaciones que no se han coordinado con el Comité Municipal, lo que afecta el control.
Según el plan de rehabilitación del municipio de Puerto Cabezas, se estima que la ciudad produce anualmente ocho mil quintales de granos básicos como maíz, arroz y frijoles, y un 35 por ciento del consumo de tubérculos, así como plátanos y bananos, producción que fue totalmente destruida. Se estima que más de cuatro mil casas quedaron destruidas y más de dos mil con daños parciales, más de dos mil letrinas desmanteladas, 419 pozos contaminados y 232 bombas para extracción de agua dañadas.
Según la secretaria del Concejo municipal, funcionarios del Instituto de la Vivienda ya se han desplazado por los barrios para revisar la situación de las casas.
Según ese plan, la inversión requerida para el proceso de reconstrucción y rehabilitación de la infraestructura social es de más de 61 millones de dólares, de esos, más de 9.2 millones de dólares corresponden al sector agrícola, agroforestal, pecuario y pesca artesanal.
A la fecha existen ofrecimientos de reconstrucción de viviendas por parte de la cooperación española en Tuapi y Sumu Bila y bajo el financiamiento del PNUD en Betania.
La funcionaria destacó el apoyo recibido del PMA, PNUD, Unicef y la Iglesia.