Cinco miembros de una misma familia de Nueva Guinea fueron remitidos ayer al Juzgado Penal de Audiencia de esta ciudad, a cargo del judicial Santiago Matus, acusados de los asesinatos del matrimonio Artola Delgadillo y la violación de una hija y una nieta de éstos. Estos hechos ocurrieron entre marzo y agosto del presente año en la colonia Jacinto Baca, de ese municipio, lo que desencadenó la demanda de seguridad por parte de la población.
La acusación la presentó la fiscal Rosa Emilia Mendoza en contra de ocho sospechosos, siete de ellos miembros de la familia Candray Delgadillo, también parientes de las víctimas y uno que aparentemente fue contratado para participar en el ilícito.
Al recinto judicial fueron conducidos cinco de los sospechosos, entre ellos Felícita Candray Espinoza, quien al momento de llegar al local lloraba inconsolable e invocaba a Dios como testigo de su inocencia.
Los otros detenidos son sus hermanos Josefa Emilia y Miguel Ángel, y los hijos de éstas, Casimiro y Denis.
Los prófugos son, José Antonio Candray Espinoza, Walter Bismarck Delgadillo Candray y Benjamín Flores Báez.
La fiscal Mendoza sostuvo que la denuncia del robo de ganado que Josefa Emilia Candray presentó en enero pasado en contra de cinco miembros de la familia Artola Delgadillo, varios de ellos hijos y sobrinos del matrimonio asesinado en dos fechas diferentes, fue la causa de los crímenes.
Villanueva Delgadillo denunció en febrero pasado que sus parientes habían sido torturados, lo que motivó una investigación policial que terminó con la baja deshonrosa de una oficial de la Policía.
Delgadillo fue asesinada en marzo pasado en el trayecto a Nueva Guinea, cuando se dirigía junto a su hija Gioconda Nubia Artola y otra persona, al juicio que por abigeato que se celebraría a sus parientes, cuando fue emboscada y asesinada.
Cinco meses después fue asesinado su compañero Gilberto Artola Delgadillo, donde en su presencia también fueron violadas su hija y su nieta.
Las investigaciones efectuadas por una comisión especial determinó que los dos casquillos de bala de fusil AK encontrados en la finca de la comarca Buena Vista, donde asesinaron a Artola, coinciden con otros encontrados en el sitio donde fue asesinada Villanueva Delgadillo.
Estos casos se investigaron a fondo después de la visita que hizo a Nueva Guinea, el pasado 29 de agosto, la directora de la Policía, primera comisionada Aminta Granera, quien implementó una serie de medidas entre las que destaca el nombramiento de un nuevo jefe de delegación con el grado de comisionado.
La fiscal señala en su acusación que los imputados hasta intentaron contratar como sicarios a reos del presidio del Sistema Penitenciario (SPN), ubicado en Cuisalá, pero ese plan no se concretó porque los reos una vez que lograron su libertad, volvieron a caer por otro delito.
La fiscal señala en su acusación que presentará como pruebas el control de visitas de ese penal, que confirma que uno de los acusados, Casimiro Candray, llegó en seis ocasiones a esa cárcel.
Además, Casimiro Candray se entrevistó con dos ex presidiarios de ese penal, Benjamín Flores Báez e Hilario Antonio López González, a quienes les propuso su participación en el asesinato del matrimonio Artola Delgadillo.
Les indicó que por el trabajo pagarían 30 mil córdobas que supuestamente financiarían Josefa Emilia y Felícita Candray Espinoza. Según la fiscal, los acusados hasta se llegaron a organizar en un grupo con el fin de controlar el movimiento de la familia Artola Delgadillo. Este grupo fue visto en dos ocasiones por el sector por el testigo Alberto Ocón, quien en un reconocimiento efectuado en la Policía reconoce a Casimiro Delgadillo Candray.
Una de las testigos claves que anunció la fiscalía es Gioconda Artola Delgadillo, quien acompañaba a Villanueva Delgadillo, su madre, cuando ocurrió el crimen y logró reconocer a Ángel Candray como la persona que le dispara a su progenitora así como a su sobrino Antonio Candray.
De esta manera, la Fiscalía acusa a las hermanas Candray Espinoza como autoras de los delitos de asesinato y al resto como autores directos de asesinato, violación, lesiones, robo con intimidación, exposición de personas al peligro, violación de domicilio y asociación para delinquir.
El juez, a solicitud de la Fiscalía, ordenó arresto domiciliar para las dos mujeres por su edad y por motivos de salud, pero con una serie de prohibiciones y el pago de una fianza de tres mil córdobas cada una. Para el resto ordenó prisión preventiva. También determinó celebrar la audiencia inicial el 10 de octubre, a las 10:00 a.m.
Mendoza dijo que con esto espera que queden concluidos los casos que daban la percepción de inseguridad en Nueva Guinea, pues el día anterior en ese mismo Juzgado se celebró una audiencia preliminar donde el acusado fue Julio Aguilar Delgadillo, a quien le imputan el homicidio contra Nelson Delgadillo Candray, hijo de Felícita Candray, ahora acusada.