Venezuela lanzó este martes un duro ataque en la ONU contra la “política hipócrita” de Estados Unidos, pero entre bambalinas mantuvo un encuentro con un alto funcionario norteamericano, calificado como “muy cordial” por diplomáticos venezolanos.
El canciller venezolano Nicolás Maduro dedicó buena parte del discurso que improvisó este martes ante el pleno de la Asamblea General de la ONU, a criticar con retórica incendiaria a Estados Unidos y defender a Irán.
Horas antes, Maduro había recibido la noche del lunes en los locales de la misión de Venezuela ante la ONU, al subsecretario de Estado norteamericano para Asuntos Hemisféricos, Thomas Shannon, para abordar en privado varios aspectos de la difícil y compleja relación entre los dos países.
Se trató del primer encuentro de Maduro con un funcionario norteamericano de alto nivel, tras su nombramiento como canciller en agosto de 2006 y el polémico discurso del presidente Chávez ante la Asamblea General ese mismo año.
En aquella oportunidad, Chávez llamó “diablo”, “tirano” y “mentiroso” a Chávez y desde el barrio popular del Bronx arengó a los pobres de Estados Unidos contra el Gobierno del republicano George W. Bush.
Meses después, Chávez perdía la pugna por lograr que Venezuela ingrese al Consejo de seguridad, al no poder superar y empatar con Guatemala. Desde Caracas, se anunció este año que Chávez llegaría a Nueva York con un discurso más moderado y un perfil más bajo.
Finalmente, Chávez canceló su participación a último minuto, envió a Maduro a Nueva York y recibió en Caracas al Presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad.
El discurso de Maduro en la Asamblea fue en buena medida un alegato a favor de Irán.
En un gesto hacia su otro aliado y amigo, también enemigo acérrimo de Washington, Venezuela complació al presidente cubano Fidel Castro al reiterar el pedido de extradición de Luis Posada Carriles para ser juzgado en Caracas por la voladura en 1976 de un avión de Cubana de Aviación en Barbados.
Según Maduro, la negativa de Estados Unidos a extraditarlo es una “conducta doble que demuestra la hipocresía de una política que alienta la guerra supuestamente para combatir el terrorismo, pero que en su propia tierra protege a uno de los más peligrosos terroristas”.