Con decenas de tiernas y pequeñas miradas encima, payasos grandes, medianos y pequeños mostraron la mañana del domingo sus destrezas para arrancar carcajadas y sonrisas durante la celebración del primer aniversario de la Carpa Escuela de Circo y el aniversario número 15 de El Club del Clown.
Aunque el espectáculo empezó retrasado, eso no fue impedimento para que el público —que estaba colmado de niños— esperara con paciencia a que los payasos y actores de teatro que participaron en el evento mostraran su talento.
A la actividad se sumaron escuelas de circo de Corinto, León y Managua.
“Normalmente en un circo la función de un payaso es entretener, hacer reír, y muchas veces servir de relleno entre número y número, pero los clowns podemos crear y hacer obras donde expresemos lo que tenemos en nuestra alma”, afirma Roberto Aguirre, director de El Club del Clown.
Ahora, con 15 años de experiencia y recuerdos, Aguirre rememora orgulloso los inicios de esta agrupación circense, que nació en 1992, y más orgulloso aún enumera los frutos de estos 15 años: la creación de una compañía de payasos profesionales, la Carpa Escuela de Circo (donde pequeños y grandes pueden dar sus primeros pasos en las payasadas) y el grupo llamado “payasos de hospitales”, que lleva alegría a niños enfermos que se encuentran internos en los hospitales de la capital.
Aguirre recuerda que la primera obra que presentaron como El Club del Clown fue en el teatro Experimental Edgar Munguía, ahora Pilar Aguirre, así como en el Teatro Nacional Rubén Darío, y desde ese entonces, esa agrupación se convirtió en la primera compañía en mostrar una obra completa, en vez de unos cuantos números de entretenimiento.
Según afirma el director de la agrupación circense, han logrado su objetivo: llegar a su público, que es básicamente niños de las calles, con capacidades diferentes y menores enfermos.
Entre sus sueños, cuenta Aguirre, está conformar una compañía de teatro de títeres y muñecos, y así seguir haciendo reír a aquellos niños que suelen hacerlo muy poco.