/
Argentina: obsequio o sucesión
Peter R. Bernal
El autor es periodista

Buenos Aires. Los trece binomios que aspiran ocupar la Casa Rosada, en las próximas elecciones presidenciales del 28 de octubre, han sido seleccionados por el clásico dedazo o autopostulados por los caciques políticos, sin atravesar por ningún tipo de elección primaria, algo que no había ocurrido en la Argentina desde 1983. En otras palabras desde Cristina Fernández de Kirchner (CFK), pasando por Elisa Carrió, Roberto Lavagna, Ricardo López Murphy, Alberto Rodríguez Saá, por mencionar algunos, ninguno enfrentó elecciones internas, mostrando la crisis y el deterioro de los partidos políticos argentinos. Las reformas políticas para incentivar la participación de los votantes en la selección a priori de sus candidatos, se encuentran hoy en los cajones de la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado que preside la senadora Kirchner y luce que dormirá el sueño eterno y difícilmente se trate. En juego la elección de presidente y vice, 130 diputados, 24 senadores nacionales y ocho gobernadores de provincia, entre ellas Buenos Aires que representa el premio gordo de la contienda, con el 38 por ciento del padrón nacional. ¡Casi nada!

En nuestro periplo por el Cono Sur, observamos la participación, estrategia y objetivos del presidente Néstor Kirchner en la campaña de Cristina, días repletos de eventos recorriendo la geografía nacional por tierra o por aire, a bordo de Tango 01. Además visitando Alemania, Austria y asistiendo ambos a la Asamblea de Naciones Unidas en Nueva York, ciudad preferida de la pareja presidencial, en un claro esfuerzo para apuntalar la candidatura de su esposa dentro y fuera del país.

Aterrizando en la campaña, escuchamos fuertes declaraciones de un polémico Kirchner, en contra de sus rivales, señalando sin nombrarlos a Eduardo Duhalde, Ricardo Murphy y Fernando de la Rúa. Sobre su ex padrino Duhalde, dijo: “Cuando termine mi mandato seguiré trabajando en política porque yo no me retiro, voy y vuelvo como otros”. A Murphy lo señaló porque “habla de calidad de la democracia y se anota en tres listas” por su doble candidatura a presidente y diputado bonaerense. A De la Rúa y a los radicales les dijo: “No me voy como se fueron los que me critican y que llevaron al poder a quien tuvo que ir en helicóptero”. La campaña toma vapor y el presidente entiende claramente que el Gran Buenos Aires y la capital, son la llave del triunfo kirchnerista y busca todo el respaldo de sus senadores y diputados, donde más de 400 boletas tendrán a CFK y Julio Cobos, como fórmula presidencial y Daniel Scioli y Alberto Balestrini, como gobernador y vice, para evitar lo que sucedió hace unos meses, con el triunfo electoral del alcalde Mauricio Macri, en la Capital Federal. ¿Qué tal?

Pero no todo lo que brilla es oro, el oficialismo cree que la principal rival de CFK es otra mujer, Elisa Carrió, pues muchas encuestas la ubican en segundo lugar. La Coalición Cívica nombró a su virtual Ministro de Economía, el doctor Alfonso Prat-Gay, ex presidente del Banco Central en los años turbulentos de la crisis económica (2002 y 2004) como su plato fuerte para llegar a la Casa Rosada. Otros sondeos le otorgan este puesto al ex ministro Roberto Lavagna, ex titular de Economía, el que acusa diariamente al Gobierno y al INDEC, de “manipular las estadísticas” en los índices de precios. Según Lavagna, los temas como: la carestía de la vida, la inflación y recuperar el aparato estadístico del país, se deben encarar con seriedad. Por su parte Carrió pronosticó que habrá segunda ronda o “ballotage”, que nadie llegará al 40 por ciento de los sufragios en primera ronda. Además, confía que el 60 por ciento de los votos de la oposición, impedirán la victoria de CFK y puntualizó que si existe polarización, las posibilidades del quiebre del oficialismo serán mayores, pues insiste en la confrontación unilateral y que lo difícil le parece maravilloso. Finalmente, ubicó a Lavagna unos “diez puntos” abajo de ella. El kirchnerismo por su parte está seguro de que Cristina gana en primera ronda, pues en sus encuestas, no baja del 45 por ciento y no ven un horizonte de “ballotage”.

Las urnas tendrán la última palabra. Todavía no sabemos si hay que llorar o no por Argentina.

Más información en www.laprensa.com.ni >>
© LA PRENSA 2005 - Todos los Derechos Reservados