/LAPRENSA/CORTESIA COMISION EUROPEA
“Negociaremos un acuerdo justo”
Mario José Moncada
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“Fondo Ortega” en veremos

Nicaragua, a juicio de Benita Ferrero-Waldner, tiene oportunidades para atraer mayores inversiones europeas, aprovechando un futuro Acuerdo de Asociación. También habla sobre la propuesta que, públicamente, ha lanzado el presidente Daniel Ortega, de crear un fondo común para Centroamérica en el marco del acuerdo, pero que aún no ha presentado oficialmente al bloque comunitario de 27 naciones.
Recuerda que la UE destinará 840 millones de euros (1,176 millones de dólares) para Centroamérica, de aquí al 2012, lo que asegura significa un aumento del 25 por ciento de los fondos con respecto al período anterior de cooperación. Pero añade: “Me permito recordar que la firma del Acuerdo de Asociación no implicará ningún aumento de esta dotación. Sin embargo, la Comisión está dispuesta a debatir sobre la mejor forma de orientar los fondos concedidos para afrontar los desafíos de la región”. “La demanda hecha por el presidente Ortega se tendrá que valorar en el marco de este contexto y de las prioridades consensuadas que se establezcan en el marco del proceso de integración centroamericano, incluso la existencia de un organismo regional para manejar este tipo de ‘fondos estructurales regionales’. Para nosotros, es importante que dicha propuesta se elabore, se defina y se enmarque en un contexto de sostenibilidad institucional a nivel centroamericano”, añade. Sobre las oportunidades de Nicaragua para jalar inversiones, es clara al afirmar que el país debe aprovechar no sólo las ventajas comparativas que tiene, como su mano de obra y su posición geográfica, sino además mejorar lo que subrayó es “el clima de negocios”. “Es decir una mano de obra altamente calificada y educada, un sistema jurídico que ofrezca seguridad a los inversores extranjeros, una administración que esté al servicio del ciudadano, que responda a las necesidades de la población y de los inversores mediante procesos burocráticos sencillos pero eficaces”, reitera Ferrero-Waldner.

Centroamérica y la Unión Europea se preparan para empezar a negociar un Acuerdo de Asociación. Benita Ferrero-Waldner, quien mañana arriba a Managua, apuesta a cerrar un trato “que sirva a ambas partes de manera efectiva”. Dice, en entrevista con LA PRENSA, que Nicaragua “aún siendo un país con altos niveles de pobreza, tiene un tejido social estable”, pero llama a mejorar el clima de negocios y la gobernabilidad

Benita Ferrero-Waldner, Comisaria de Relaciones Exteriores y Política de Vecindad de la Comisión Europea, se encuentra de visita en Centroamérica por segunda vez en lo que va del año, pero mañana llegará a Nicaragua por primera vez, país que según dice es uno de los que “potencialmente más puede ganar con el proceso de integración centroamericano y de un Acuerdo de Asociación con la Unión Europea (UE)”.

“Los grandes retos que enfrentan los centroamericanos son todos de naturaleza transnacional”, indica. Y enumera: la migración, la seguridad ciudadana, la protección del medio ambiente, el uso sostenible de los recursos naturales y la protección frente a desastres naturales.

Ferrero-Waldner, cuyo cargo es equivalente al puesto de una ministra, confía en que la UE y Centroamérica sostendrán la primera ronda de negociaciones para un Acuerdo de Asociación, que incluye un Tratado de Libre Comercio (TLC), del 22 al 26 de octubre en San José, Costa Rica, nación que el próximo fin de semana decidirá en un referendo el futuro del tratado comercial firmado por Centroamérica y República Dominicana con Estados Unidos (DR-Cafta).

“Aunque lo que en mi opinión lo más importante no es tanto la fecha de inicio, sino el ritmo con el cual se negocie y que se concluya en un plazo razonable. Por la naturaleza misma del proceso de negociación de región a región, un estancamiento del proceso de integración regional centroamericano en este ámbito también tendría repercusiones directas en el estancamiento de las negociaciones para el futuro Acuerdo de Asociación”, advierte.

¿Qué condiciones tienen que haber para, efectivamente, iniciar estas negociaciones? Por ejemplo, Centroamérica aún no logra establecer un arancel externo común para el ciento por ciento de sus productos. Es decir, el proceso de unión aduanera está retrasado.

Los gobiernos de América Central tienen todo el interés en mantener los compromisos asumidos en materia de integración regional, sobre todo en lo relativo al Convenio Marco de la Unión Aduanera Centroamericana. El pasado mes de abril acordaron presentar una propuesta base para un arancel externo común al inicio de las negociaciones y sabemos que están trabajando en la finalización de la misma.

Los procesos de armonización arancelaria nunca son fáciles. Sin embargo, es un paso esencial para poder profundizar el proceso de integración regional. No son sólo una preocupación comercial destinada a permitir que los productos y exportaciones puedan comercializarse en toda la región sin encontrar obstáculos, sino que además son un elemento básico para poder arrancar con cualquier tipo de negociaciones comerciales de región a región. En junio pasado ya hubo un paso adelante y cuatro países (Guatemala, Honduras, Nicaragua y El Salvador) consensuaron el texto del Convenio Marco y Costa Rica ha anunciado que se sumará al proceso en la mayor brevedad posible. Este documento es una buena base de trabajo. Ahora se deben concretizar sus principios y disposiciones lo que facilitaría el proceso de negociación que está a punto de iniciarse.

¿Cree que el istmo efectivamente puede negociar como bloque con la UE?

La UE siempre ha tenido una visión regional hacia los países del istmo centroamericano y esta visión se ha plasmado tanto en el diálogo político sostenido con la región, en materia de cooperación, como a nivel de los instrumentos comerciales. Esta visión regional favorece a la América Central, puesto que los grandes retos que enfrentan los centroamericanos son todos de naturaleza transnacional: los procesos migratorios, la seguridad ciudadana, la preservación del medio ambiente, el uso sostenible de recursos naturales compartidos, la protección frente a desastres naturales. Estos retos sólo podrán ser abordados eficazmente si los gobiernos e instancias de la región se coordinan y aúnan esfuerzos y recursos para alcanzar dicho fin.

Costa Rica, por ejemplo, está pendiente de someter a un referendo el futuro del DR-Cafta, de cuyo resultado podría depender la participación de este país en las negociaciones para el acuerdo de asociación con la UE.

Es verdad que ambos procesos tienen calendarios coincidentes, pero los contenidos son distintos. Costa Rica ha participado desde el inicio en el proyecto de un Acuerdo de Asociación UE-Centroamérica y tanto el Gobierno como la población son conscientes de que las motivaciones y los fines de ambos acuerdos son diferentes, lo mismo que sus ofertas. El DR-Cafta es exclusivamente un Tratado de Libre Comercio. El Acuerdo de Asociación va más allá, es más ambicioso. Además de un pilar comercial, en el cual se negociará un área de libre comercio entre la UE y Centroamérica, contiene dos pilares adicionales que serán negociados simultáneamente: diálogo político reforzado e institucionalizado, que permitirá aumentar el alcance de los compromisos acordados, y un marco ampliado de cooperación. Nosotros nos alegramos de la decisión anunciada por Costa Rica de suscribirse lo antes posible al Convenio Marco y seguimos confiando en su voluntad política de hacerlo antes de la primera ronda de negociaciones.

Se cuestiona en Centroamérica a Costa Rica por ser, muchas veces, la que más resiste al proceso de integración regional. ¿Qué llamado le haría a Costa Rica en ese sentido?

Pienso que Costa Rica tiene mucho que ganar de su participación activa en un proceso de integración y en un futuro Acuerdo de Asociación. Costa Rica, comparte algo esencial con la Unión Europea, es el país con el modelo socioeconómico más cercano al europeo. El Acuerdo de Asociación le brindará la posibilidad de enriquecerlo, desarrollarlo y compartir su experiencia con otros países de la región, sus vecinos directos.

Pero también debemos ver las cosas desde una perspectiva más amplia y tener en cuenta los diferentes ritmos a los que cada país quiere y puede avanzar. Vimos esto en la Unión Europea donde algunos países prefirieron no participar en algunos de los elementos de integración europea y tuvieron su propio ritmo de integración, disfrutando hoy en día de los grandes beneficios y éxitos de formar parte del proyecto europeo. La misma dinámica podría también desarrollarse con éxito en el proceso integrador de Centroamérica.

Centroamérica tiene actualmente acceso al mercado de la UE con el Sistema Generalizado de Preferencias. ¿Qué puede cambiar con un Acuerdo de Asociación en términos de acceso a mercado?

El Sistema Generalizado de Preferencias Plus (SGP +), del que se benefician todos los países centroamericanos, no es una solución definitiva. Otorga libre acceso a los mercados de la UE a una gran mayoría de productos pero por un período de tiempo concreto.

El futuro Acuerdo de Asociación establecerá, durante un plazo ilimitado, una zona de libre comercio en la cual ambas partes serán socios y asumirán compromisos recíprocos. Proporcionará mayor estabilidad y seguridad a los operadores económicos y tendrá un efecto multiplicador para atraer la inversión extranjera y potenciar la nacional.

Eso es un cambio significativo porque para poder fomentar la atracción de inversión extranjera directa de forma efectiva, la estabilidad del régimen comercial es un factor clave. Por otro lado, el Acuerdo de Asociación abarcará también otros sectores como servicios, licitaciones públicas y desarrollo de un marco legislativo, y no sólo productos.

¿La UE está dispuesta a sostener con Centroamérica una negociación justa, en especial en la parte relativa a un Tratado de Libre Comercio, tomando en cuenta las asimetrías que existen entre la UE y Centroamérica?

Siempre tenemos en cuenta las asimetrías existentes entre nosotros y otros bloques, pero también las necesidades y el bienestar de Europa. Negociaremos un acuerdo justo que sirva a ambas partes de manera efectiva y del que ambos podamos beneficiarnos.

Pero seguiremos también trabajando bilateralmente con cada país para ayudarle a desarrollarse y a combatir las diferencias entre ellos. Hace cinco meses que lanzamos el nuevo paquete de cooperación para Centroamérica con un monto de 840 millones de euros (1,176 millones de dólares). Este paquete se distribuirá según los índices de renta per cápita y porcentajes de población, dos criterios que varían enormemente entre los seis países centroamericanos.

Nicaragua con ventajas comparativas

Al ser consultada sobre qué puede obtener Nicaragua de un Acuerdo de Asociación con la UE, Benita Ferrero-Waldner dice: “La mejor respuesta a esta pregunta es: la unión hace la fuerza”.

“Nicaragua es un país pequeño con una economía pequeña. Sería muy difícil para ella sola tener un desarrollo cualitativo que se refleje en mejores indicadores económicos y sociales. Poner en común recursos y elementos de soberanía internos en un proceso de integración regional, así como lograr una ampliación de mercados, traerá sin duda grandes oportunidades no sólo para Nicaragua sino para todos los países de la región”, indica.

“En este contexto —añade— el Acuerdo de Asociación favorecerá también el desarrollo de políticas estructurales de carácter regional, las cuales son muy beneficiosas para países como Nicaragua. A nivel nacional, un incremento de las inversiones extranjeras en el país, gracias a la puesta en marcha del Acuerdo de Asociación, permitirá la mejora de la economía de Nicaragua lo que conllevaría a creación de empleo y un aumento significativo de las posibilidades de competir en los mercados internacionales.

Ferrero-Waldner subraya que Nicaragua “siendo actualmente uno de los países menos desarrollados de América Central, es también uno de los países que potencialmente más puede ganar con el proceso de integración centroamericano y de un Acuerdo de Asociación conjunto con la UE”.

Por otro lado, añade que “además Nicaragua tiene ventajas comparativas con respecto a sus vecinos que debe aprovechar. Aún siendo un país con altos niveles de pobreza, tiene un tejido social estable y una conciencia de solidaridad fuerte; tiene recursos naturales que le podrían permitir desarrollar proyectos de energías alternativas, así como consolidarse como un destino turístico de la región; y es el país más seguro de toda Centroamérica”.

“Creo que está en una posición perfecta para beneficiarse al máximo de lo que supone ser parte de una región con estrechos lazos”, asegura.

Pero, en otro orden, insiste que Centroamérica debe desarrollar proyectos de inversiones públicas. “Está claro que algunos recursos de infraestructura de interés regional podrían pasar sin grandes costes adicionales al estar a disposición no sólo de un país, sino también de sus vecinos, aún más una vez que se implemente la Unión Aduanera Centroamericana”, argumenta.

Ejemplifica que el istmo debe impulsar la construcción de un laboratorio de análisis para efectuar controles que aseguren el cumplimiento de las normas sanitarias y fitosanitarias.

“Resulta claro que los países de la región no tienen presupuestos públicos suficientes. Además, este tipo de inversiones costosas no se justificarían para cubrir las necesidades de un solo país, mientras sí se justifican sin duda a nivel regional. En estas condiciones, lo que se requiere es una respuesta regional”, aconseja.

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