A las 11:50 a.m., la tradicional misa dominical oficiada en la Catedral metropolitana de Managua, fue interrumpida cuando un reducido grupo de mujeres feministas —algunas portando camisetas con frases que promovían el aborto terapéutico— intentaron comulgar, obligando al sacerdote Bismarck Conde a terminar el acto de la comunión y por consiguiente el oficio religioso.
El Vicario de la Catedral y responsable de la Pastoral de Enfermos y Hospitales, expresó que semejante hecho era un irrespeto a la Iglesia y a la vida misma.
La decisión del sacerdote molestó a las mujeres, quienes no abandonaron el centro de la iglesia, alegando que se les había negado el derecho a la comunión como creyentes católicas que eran.
Los feligreses, por su parte, empezaron a pedir al mismo tiempo y en igual tono de voz la salida de las feministas, mientras el padre Conde orientaba guardar la calma y no caer en la provocación.
Sin embargo, el llamado no dio resultado, porque de repente se armó el forcejo entre las protestantes —quienes estaban acompañadas de un joven—, y los asistentes a la misa dominical.
La Policía, en ese momento, no se encontraba en el interior del templo, porque algunos agentes se dedicaron a cuidar los alrededores de la Catedral, donde otro grupo de mujeres estaba con mantas que presentaban mensajes alusivos al aborto terapéutico.
FELIGRESES LES GRITAN “ASESINAS”
Entre empujones, manotazos y jalones de camisa, las feministas fueron saliendo poco a poco de la Catedral. Los feligreses, sin distingos de sexo ni edades, les gritaban frases como “asesinas”, “asesinas de niños”, “Dios las va a castigar por lo que hacen”.
Otro grupo seguía al padre Conde, entonando cantos marianos.
Al salir del templo, las mujeres que habían ingresado se unieron al otro grupo que portaba las mantas. Mientras que las personas que iban rumbo a sus casas, aún molestas por lo sucedido, pasaban cerca de ellas diciéndoles que no eran “verdaderas mujeres, unas verdaderas madres”.
“PROFANAN CASA DE DIOS”
Minutos después del incidente y con el rostro todavía asustado, la señora María Emilia Paredes dijo que las feministas no eran unas conocedoras de Dios.
“Estaban profanando la casa del Señor, una protesta tiene que ser afuera, porque debemos respetar, como cristianos que somos, como católicos, decimos que (ellas) todavía no conocen al Señor. Si lo conocieran no hubieran dicho eso, ellas provocaron lo que sucedió desde el momento en que andan una consigna en sus camisas”, dijo Paredes.
Para Ofelia Palacios, lo sucedido ayer en la Catedral es una falta de respeto a la Iglesia católica. Al mismo tiempo indicó que era un sacrilegio el hecho de que las feministas entraran al templo con camisetas que decían Sí al aborto.
“Se quieren hacer famosas, pero ellas deberían de protestar en otros sitios”, añadió la señora.
FEMINISTAS SE DEFIENDEN
Entre quienes participaron en la protesta de ayer estaba Gabriela Montiel. Vestida con un traje negro y cargando por momentos una muñeca, la joven se mantuvo por varios minutos frente al sacerdote Bismarck Conde.
Esta joven es la misma a quien los feligreses señalan de provocar al sacerdote, al lanzarle un trozo de tela color púrpura sin ningún sentido.
“Unos pocos somos los que estamos tratando de hacer ver que las cosas están mal, ni siquiera las gentes que tienen posibilidades de cambiar las cosas, se hacen los ciegos, sordos, tienen miedo a ver lo que pasa”, expresó Montiel.
Olga Rocha, una de las que salió entre empujones, y que exigía el derecho a comulgar como cualquier ciudadano creyente en Dios, dijo que fueron reprimidas gracias a la relación entre los jerarcas religiosos y el gobierno.
“Estamos exigiéndole a la jerarquía católica que saque sus manos del Estado, que no se inmiscuya en problemas de salud pública como es el tema de la muerte de mujeres por complicaciones relacionadas con el embarazo, estamos defendiendo el aborto terapéutico como una medida para proteger la vida de las mujeres”, refirió por su parte María Teresa Blandón, del llamado Movimiento Internacional Católicas por el Derecho a Decidir.
Otro grupo de feministas también realizó un plantón en las afueras de la Catedral de Estelí, al momento de efectuarse la misa. Sin embargo el oficio religioso finalizó sin incidentes.
MENSAJE NEGATIVO
Para el vocero de la Iglesia católica, sacerdote Rolando Álvarez, el incidente ocasionado por los grupos de feministas es un mensaje negativo para la población, en especial para la niñez del país.
Agregó que estas actitudes sólo muestran elementos nocivos, cuando en la sociedad debe prevalecer una conducta cívica.
“Los hechos caen por su propio peso, nuestra gente es lo suficientemente recta para detectar e identificar aquellas situaciones de desorden, el mismo contenido negativo hace que la sociedad lo rechace, el pueblo es el que termina dictaminando el contenido de este tipo de situaciones, no necesitaríamos nosotros condenar un acto de esta naturaleza porque la gente sabe lo bueno y lo malo”, dijo Álvarez.
El 13 de septiembre los diputados de la Asamblea Nacional aprobaron el articulado relativo al aborto terapéutico en el nuevo Código Penal y decidieron que será castigado hasta con tres años de cárcel.