Los vagones, tres viejos furgones, tuvieron un destino diferente a los del Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua. En lugar de ser vendidos como chatarra, se convirtieron en el Tren Cultural, donde hasta ahora han viajado casi 30,000 personas, incluyendo estaciones en Estelí y Jinotega. Su estación principal está a la entrada de la laguna de Tiscapa, en Managua.
El Tren Cultural nació en el Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica de la UCA (IHNCA-UCA), en cuya Biblioteca y Archivo Histórico se resguardan, conservan y preservan la colección documental de la Cruzada Nacional de Alfabetización (CNA) de 1980. Ahí se encuentran cartas, entrevistas, testimonios, diarios de campo, mapas, casettes, cartillas y manuales, vídeos y fotos, en español, inglés criollo, miskito y sumu.
El 21 de diciembre de 1979, la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional, mediante el Decreto Nº 210 declaró el año 1980 como el de la Alfabetización y anunció una campaña a nivel nacional, en la que durante cinco meses, más de 60,000 jóvenes lograrían que el analfabetismo bajara de 50.9 a 12.5 por ciento. Nicaragua recibió reconocimientos a nivel mundial.
EL TREN CULTURAL
Según Margarita Vannini, directora general del IHNCA- UCA, el Tren Cultural es un proyecto que busca la más amplia difusión de temas relacionados con la educación y el rescate de la memoria histórica en Nicaragua a nivel comunitario. Eso es posible gracias a la confianza y credibilidad que se tiene en el Instituto, dotado de un edificio diseñado para contener valiosa documentación.
El personal del IHNCA- UCA tiene la capacidad de trasladar el estudio y la investigación a textos de necesaria lectura y consulta; presentar el conocimiento a través de exposiciones. Todo eso hizo posible que tres viejos furgones, antes usados para transporte de carne, se pudieran acondicionar para otro tipo de alimento: la cultura.
El Tren se construyó gracias a la cooperación de Suecia-Asdi, Intermón Oxfam, Ibis Dinamarca, Embajada Real de los Países Bajos, Fundación Heinrich Böll, Intervida, Swissaid, Telecomunicaciones Sin Fronteras y la Alcaldía de Managua que acondicionó la estación principal, a la entrada de la laguna de Tiscapa, proporciona los servicios básicos en especial energía eléctrica y vigilancia.
La Dirección General fue asumida por Margarita Vannini, la Dirección Artística Jan Kees de Ruy, la Dirección de Producción por Rodrigo Castillo Salaverry, el guión fue escrito por María López Vigil y la coordinadora del proyecto Aura María Olivares. Primeramente iba a funcionar en unos terrenos de la UCA, frente a la UNI, luego por acuerdo con la Alcaldía de Managua se instaló, del Ministerio de Gobernación 150 metros al sur.
El proceso de construir el Tren fue complejo. Se trataba de transformar tres viejos furgones en salas de exposición. Eso significó, según relató la licenciada Vannini, en limpieza, pintura, forrar las paredes internas, alfombrar, instalar el sistema eléctrico, los cables de las computadoras, iluminar y climatizar. Muchos de los materiales y equipos requeridos se tuvieron que importar, dadas las precarias condiciones y limitados inventarios de las casas comerciales.
Cuenta Margarita que la construcción de la tarima y el toldo representaron un gran desafío debido al diseño triangular y a las características de una tarima desarmable que serviría de antesala y enlace de comunicación para las tres salas del museo y al mismo tiempo de escenario para las actividades culturales. Los empresarios y proveedores, con incredulidad y bastante reticencia, hacían presupuestos de diseños y estructuras que no entendían. Simultáneamente a la remodelación de los furgones se discutían ampliamente los contenidos y la metodología. Se elaboró un guión centrado en la transmisión de valores y dirigido a un público joven con edades comprendidas entre los 16 y 20 años.
El tema escogido fue la Cruzada Nacional de Alfabetización de 1980, con motivo del 25 aniversario. Lamentablemente el proceso de construcción duró más del tiempo calculado y se inauguró hasta febrero de 2006. Relata Margarita que se constituyó un equipo de trabajo integrado por estudiantes universitarios para apoyar los trabajos de producción y creación artística, se organizaron actividades de formación para el personal y las jóvenes que trabajarían como guías de este singular viaje a la Nicaragua de 1980. Alfabetizadores de entonces y dirigentes de la CNA compartieron sus experiencias.
Definidos los objetivos y el público meta, se recopilaron las imágenes, textos, testimonios y vídeos para los contenidos del museo y el espectáculo cultural. Debido a la desaparición del primer Museo de la Alfabetización, fue necesario desarrollar un nuevo proceso de recopilación de libros, documentos, fotografías, vídeos, audio y objetos. Gracias a este esfuerzo y al aporte de alfabetizadores organizados en el Movimiento 25 Aniversario, muchos de los materiales necesarios para la construcción del Tren Cultural se concentran ahora en el Archivo Histórico del IHNCA, con esa información se trabajó intensamente en el diseño, edición e impresión de los contenidos y en la programación de los juegos interactivos e interiores de los furgones.
Recuerda Margarita que una y otra vez se estudiaban los contenidos, se corregía y reescribía el guión, se seleccionaban nuevas fotografía y vídeos. Había que encontrar los contenidos y metodologías adecuadas para recrear el espíritu de la CNA y transmitirlo a los jóvenes visitantes de manera que éstos pudieran experimentar y aprender, vivir los temores y emociones, compartir las experiencias, alegrías y dificultades que enfrentaron los jóvenes alfabetizadores de 1980.
COMIENZA EL VIAJE
Mientras en Nicaragua desaparecía el Ferrocarril, se vendía todo como chatarra, desaparecían rieles y durmientes, las bulliciosas estaciones quedaban vacías, el Tren Cultural del IHNCA-UCA, se preparaba, dice la licenciada Vannini, para iniciar su viaje con un diseño moderno, equipos y diferentes metodologías. Poco a poco los tres viejos furgones fueron convertidos en salas de museo debidamente climatizadas, iluminadas y alfombradas. En un ambiente acogedor y con la conducción de tres jóvenes guías, el Tren Cultural estaba listo para recibir grupos de 14 personas que, en tres sesiones de quince minutos en cada sala, desarrollarían las dinámicas propias de cada una de ellas. Puede recibir 400 personas al día.
La primera sala, explica Margarita, proporciona, en forma narrativa, información sobre la situación de Nicaragua a fines de la década de 1970. Por medio de un guión pregrabado, con fotografías y vídeos, una joven brigadista cuenta los antecedentes y el desarrollo de la CNA. Gracias al archivo oral de la alfabetización resguardado en el IHNCA- UCA, jóvenes de entonces cuentan de viva voz la experiencia de enseñar y aprender y de descubrir una parte hasta entonces desconocida de su propio país. La satisfacción de haber cumplido una importante misión, a pesar de las difíciles condiciones materiales en las que convivieron con las familias campesinas, es un tema comentado por muchos.
En la segunda sala, se comparten en forma interactiva las vivencias, emociones y temores de los alfabetizadores. A través de computadoras con animaciones digitales, fotografías y vídeos a un lado de la sala, y objetos de la alfabetización en el otro. Los visitantes escuchan testimonios y manipulan los objetos, manuales, cartillas, diarios de campo, mochilas y uniformes utilizados en la CNA.
Finalmente en la tercera sala, a partir de la presentación de un vídeo, los visitantes tienen la oportunidad de desarrollar una dinámica de grupo que les invita a reflexionar sobre el contenido de la exposición y los problemas actuales de su comunidad y de su país. Como resultado de esta dinámica, cada grupo formula un compromiso, lo comparte y lo escribe. La visita finaliza con la entrega de un plegable del Tren Cultural, en cuyo interior se encuentra impresa la fotografía del grupo visitante así como el compromiso que éste formula para participar en la solución de los problemas de su comunidad. Así finaliza el viaje, explicó la licenciada Vannini.
DE MANAGUA A JINOTEGA
El 13 de febrero de 2006, después de cinco meses de intenso trabajo, el Tren Cultural fue inaugurado en Managua, donde permaneció por dos meses para recibir a más 12,000 estudiantes de 60 colegios públicos y privados en un apretada programación de visitas. Cada día, a medida que pasaban los grupos de visitantes, el Tren Cultural demostraba ser un extraordinario instrumento de educación y comunicación. Los jóvenes disfrutaban, interactuaban entre ellos y compartían experiencias con sus profesores. En más de un grupo, los estudiantes descubrieron que su “profe” había sido alfabetizador, y le reclamaban por no haberles contado antes su historia. Maestras en particular, con su autoestima renovada, contaron sus experiencias y cómo su participación en la CNA las había marcado para siempre.
Después de su estancia en Managua, el Tren se desplazó a las ciudades de Estelí y Jinotega, importantes cabeceras departamentales del norte de Nicaragua. Estacionado frente a la Biblioteca Municipal y el Estadio de Beisbol, el Tren continuó su actividad recibiendo grupos de estudiantes de escuelas urbanas y rurales. En esas ciudades se organizaron, además, presentaciones de cine y documentales por la noche, con la participación y el entusiasmo de toda la población. Según, la narración de la licenciada Vannini.
Las malas condiciones de la carretera no fueron obstáculo para que el Tren viajara a Jinotega, donde a pesar de los cortes de energía y la lluvia casi constante permaneció por tres semanas atendiendo a más de 2,100 personas. En total, durante siete meses de itinerario, 20,000 jóvenes de 94 colegios públicos y privados tuvieron la oportunidad de visitar el Tren y compartir la memoria de una gesta protagonizada por otra generación de jóvenes, que hace 27 años cambiaron la historia del país e incidieron en la vida de más de medio millón de familias campesinas.
Según la Dirección del Tren Cultural, para asegurar el funcionamiento e itinerario del Tren, el equipo director estableció múltiples coordinaciones con organismos a nivel central, autoridades municipales y organismos no gubernamentales, construyendo puentes que facilitan la comunicación para el desarrollo de las actividades tanto del Tren como de futuras acciones educativas y culturales dirigidas a la juventud. Las alcaldías de las cabeceras departamentales visitadas contribuyeron significativamente al funcionamiento del Tren, proporcionando un espacio público para su estacionamiento, asegurando la energía, limpieza y seguridad del personal. Organismos no gubernamentales y diversas estructuras del sistema educativo contribuyeron a la convocatoria y movilización de los estudiantes para visitar el Tren durante el día, y participar en las actividades culturales, cine y vídeo, por la noche.
Como parte de su dinámica, el Tren ha contribuido a desarrollar proyectos municipales y fortalecer instituciones culturales locales. Un ejemplo representativo es la relación establecida con la Alcaldía de Managua para la construcción de un espacio donde el Tren pudiera estacionarse durante su estadía en la capital. Gracias a esta iniciativa, un terreno vacío utilizado como basurero fue habilitado para crear la Estación Principal del Tren Cultural, en una de las laderas de la laguna de Tiscapa. A medida que se fue limpiando el espacio para estacionar el Tren, fue creciendo un proyecto de creación de áreas verdes y parque para acoger a los visitantes. Poco a poco se crearon espacios para nuevas exposiciones y actividades diversas relacionadas con la laguna de Tiscapa y su enorme potencial turístico y cultural.
En la ciudad de Estelí, el Tren se estacionó en un terreno ubicado frente a la nueva Biblioteca Municipal. Las visitas se coordinaron con el director de la biblioteca, de manera que los estudiantes hicieron un recorrido por la biblioteca mientras esperaban su turno para visitar el Tren Cultural. La mayoría de los estudiantes estelianos no conocían su nueva biblioteca ni los servicios que ésta ofrece. Con su presencia en la feria de tecnología organizada por la UNESCO, la Comisión Nicaragüense en pro de la Sociedad de la Información para todos (Coniprosit) y la Asociación de Internet de Nicaragua, el Tren Cultural cerró su actividad del año 2006. La participación de la Feria ¡Nicaragua! Logró un doble objetivo: por un lado se hizo una demostración de formas novedosas y creativas en la enseñanza de la historia y la transmisión de valores; y por otro, se promovió la reflexión sobre la necesidad de la alfabetización como requisito para la construcción de la sociedad del conocimiento, dijo la licenciada Vannini.
La directora del IHNCA- UCA expresó también que las reflexiones y compromisos que los visitantes escribieron en la dinámica final del museo, así como las valoraciones registradas en el libro de visitas, confirman que los objetivos del Tren Cultural fueron sobrecumplidos. Asimismo, se constató que la metodología utilizada facilita la reflexión colectiva sobre los valores que impulsaron a los jóvenes a participar en 1980 en la CNA. Las diferentes dinámicas que se desarrollan en cada sala estimula a los jóvenes del presente a reflexionar sobre la importancia de la educación como base y motor primordial del desarrollo del país y sus ciudadanos para salir de la pobreza y marginación. La mayoría de los visitantes aprendieron de forma amena la historia de la CNA y cómo los jóvenes de entonces asumieron un compromiso en la solución de los principales problemas de su comunidad.
Aunado a los logros mencionados, la presencia del Tren en las cabeceras departamentales fue el acontecimiento cultural más impactante del año. Alcaldías, ONG, entes estatales y otros, participaron activamente en el proyecto y contribuyeron de forma concreta al éxito de las visitas.
Finalmente señaló Margarita que por otro lado, salir de las aulas universitarias para recorrer el país llevando una caravana educativa cultural a las zonas alejadas de la capital, en las que los jóvenes carecen de museos y otras ofertas culturales, representa una experiencia sumamente valiosa para el IHNCA- UCA. Le permite establecer un vínculo directo con estos jóvenes, conocer sus preocupaciones e interés por la historia al mismo tiempo que contribuye a validar nuevos métodos de enseñanza. El Tren Cultural ha creado entre el público grandes expectativas como un instrumento de educación no formal, con el que se pueden trabajar nuevos temas de importancia para la creación de valores ciudadanos entre la juventud local.
Recientemente el Ministerio de Educación hizo un reconocimiento al IHNCA-UCA, por haber rescatado los archivos de la Cruzada Nacional de Alfabetización, por el proyecto del Tren Cultural y ser incluido en la “Memoria de la Humanidad” de la UNESCO. En este caso, como bien se dice en nuestro lenguaje popular, “no hay más tren que el que pita”.