El Presidente venezolano Hugo Chávez volvió ayer a amenazar con nacionalizar los centros privados de salud y educación que rechacen el modelo bolivariano, y pidió a sus seguidores “radicalizar” la revolución socialista que impulsa desde hace ocho años.
En su maratoniano programa dominical de radio y televisión Aló, Presidente, Chávez también ordenó reforzar el control de cambio vigente desde febrero de 2003, porque, a su juicio, buena parte de las divisas se están entregando para financiar caprichos de “ricachones”.
Chávez repitió que nacionalizará las clínicas privadas, si no “recapacitan” y bajan los precios de los servicios médicos que, según su Gobierno, son “especulativos” y “exorbitantes”.
“No voy a seguir tolerando esa medicina privada degenerada”, declaró el Jefe de Estado, que en abril pasado amenazó con “cerrar” o “expropiar” los hospitales que se nieguen a respetar una “regulación estricta” de precios de servicios que su Gobierno prepara.
El gremio de clínicas privadas presentó hace dos semanas ante el parlamento oficialista una propuesta de precios, que los diputados calificaron de “insatisfactoria” por estar “entre 25 y 30 por ciento por encima” de lo esperado por el Ejecutivo.
El portavoz de los centros de salud, Irwin Peña, expresó entonces su “sorpresa” por la reacción oficialista y dijo que la propuesta de precios presentada obedecía a una estructura de costos y no a un “antojo”.
Chávez también advirtió este domingo que irán a prisión los directores de centros educativos que no apliquen el nuevo “currículum bolivariano”, y reiteró que nacionalizará las escuelas y universidades que se nieguen a asumirlo.
“Escuela que no cumpla, ¡nacionalícese! Universidad que no cumpla, ¡nacionalícese!”, ordenó Chávez, quien añadió que “si el director (de algún centro de educación) es muy bravo y se resiste, ¡va preso!”, porque estaría violando la ley, según dijo.
Desde hace seis años, Chávez impulsa el “modelo de educación bolivariana”, el cual está destinado a garantizar instrucción “gratuita, pública, obligatoria y de alta calidad”, a “acabar con el modelo consumista” y convertir a Venezuela en una “potencia mundial”, según el propio gobernante.