El sagrado derecho de elegir y ser electo en elecciones periódicas nace en Nicaragua para sus ciudadanos al obtener una cédula. Pero este hecho no justifica que el resorte electoral, que en nuestro país es el CSE, deba emitirla. Hacemos el ridículo en derecho comparado. Hay otros once derechos que nacen también con la cédula. Votar es sólo uno de ellos. ProVoto lucha por la cedulación. Que se inicie afuera y que continúe adentro. Hace años estableció su domicilio en Managua al igual que alianzas estratégicas con diversas organizaciones civiles Nicaragüenses hasta la formación en este mes de noviembre del Consejo Nacional de Organizaciones Civiles, CNOC. Ayer y hoy pedimos la cedulación de todas y todos sin excepción. Es un derecho. Y, a todo ciudadano que tenga una cédula, que no se quede en su casa, que salga a votar en las próximas elecciones municipales convocadas por el CSE, que voten por quien quieran, pero que voten.
Hay 1,650,000 ciudadanos nicaragüenses viviendo en el exterior, el 60 por ciento ya cumplieron 16 años de edad, o sea, un millón y no tienen cédulas. También, más de un millón de nicaragüenses en el interior no están cedulados. Dos de cada cinco nicaragüenses viviendo afuera mandan al país a razón de $200 por mes la suma de $990,000,000 al año, confirmado por el BID. El 67 por ciento de 5.6 millones de habitantes en Nicaragua es mayor de 16 años, igual a 3.7 millones. ¡El Padrón depurado, cuando se verifique, quedará en 2.7 millones! ¿Dónde está el otro millón? ¿Más pruebas?
El Consejo Nacional de las Organizaciones Civiles, CNOC, lucha por la cedulación como la primera de sus varias finalidades y misiones. En su primera fase, el Consejo lo integran: INDE, PROVOTO, MpN, Hagamos Democracia, CTN, CTN (autónoma), INCIDE, JUDENIC, Movimiento Autónomo de Mujeres, Congreso Permanente de Mujeres Empresarias de Nicaragua (CPMEN), Movimiento ProCedulación de Todos (MPT), Rescatemos la Democracia, CPDH y APN. “Sin libertad de expresión no es posible ninguna otra libertad. Sin una cédula de identidad no es posible ninguna otra oportunidad”.
La cedulación en el interior es de primer orden y en el exterior igual, pero además de gran dinamia. La del exterior desarrollará a plenitud la micro-empresa. Regresarían además, 10,000 nicaragüenses por año trayendo sus ahorros de cinco o diez mil dólares inyectando al activo circulante del país $100,000,000 por año, sin disminuir las remesas. Se reducirá para el residente legal e ilegal afuera el costo del envío de la remesa de $30 por envío a $3 utilizando la banca internacional.
Más del 75 por ciento de la inversión pública en Nicaragua (lo que el Estado invierte en obras públicas) es financiado por la cooperación internacional, donantes o no, y nosotros los nicaragüenses afuera mandamos más a Nicaragua que la cooperación internacional. Enviamos más que los dólares que reciben de las exportaciones del país. Y no hay cédulas.
Se aprobó un Código Penal que además de innecesario no se protestó por la inclusión de articulados contraproducentes. Por ejemplo, lavado de dinero se castigará con penas menos duras y la presunción y distribución de drogas con más, cuando deben ser para el lavado de dinero veinticinco años y con agravante de otros diecisiete años cuando el que lo ejecuta sea un funcionario público. Ilustrémonos en legislaciones comparadas. Droga o no droga, lavado es lavado y encierra ocultación, enriquecimiento ilícito. La intención del legislador debió haber estribado en que el actor intelectual debe ser el más castigado, pero no fue así.
El embajador Trivelli de EE.UU. con otras palabras señala con acierto que la institucionalización del lavado de dinero es extraña en este Código nuevo, cuando se compara con el Código Penal vigente y afirma que la distinción entre lavados de dineros, en plural, se hizo casi con nombre y apellido. El ex presidente y reo con pena grave impuesta Arnoldo Alemán saltó defendiéndose.
Lo que dijo el Embajador Trivelli resulta ser cierto.
En Nicaragua no era necesario enfrascarse en la aprobación de un Código Penal. No se necesitaba. No era urgente. Hoy no es urgente. Y si es para lo que dijo el embajador Trivelli menos. Tampoco es necesario hablar de presidencialismo o parlamentarismo. No cabe.
La cedulación es urgente, más que urgente.
Lo que vemos hoy es un rechazo del veto del presidente Ortega en relación con los CPC, quién se ampara ante el TAM, acogen el amparo, suspenden el acto, y recurre también ante la Suprema por inconstitucionalidad de la ley aprobada. ¿Que pasará? Bueno…veremos. Si el Código Penal fue para favorecer a alguien, este ya no sólo es innecesario sino que dio origen a lo descrito porque en política las campanas redoblan. Qué lamentable estado jurídico y político.
Hay otros temas básicos más urgentes que un Código Penal como apunté, mis queridos amigos diputados.
Esperamos que aprueben las reformas a la Ley de Identificación Ciudadana que el doctor Emilio Alvarez Montalván y ProVoto les hicieron llegar para una inmediata y expedita cedulación en el exterior e interior del país. La patria los premiará. E l pueblo los aclamará.
A todos los nicaragüenses solicitamos apoyo. Unámonos en esta campaña que es de todos. Mientras más nos respalden, mejor.