Dos mujeres nicaragüenses con hijos nacidos en Estados Unidos fueron separadas abruptamente de sus pequeños, tras ser capturadas por el Servicio de Inmigración de ese país, dejándolos durante varios días en el desamparo.
Se trata de María Rojas Salinas y Tesla Corrales Tijerino. Ambas laboraban para ganarse la vida, cuando cayeron en manos de Inmigración.
Corrales Tijerino, quien residía en Minnesota, fue deportada a Nicaragua ayer junto a su pequeño de tres años, nacido en Estados Unidos.
El esposo de Corrales también fue deportado a Nicaragua a inicios del año, informó Edgard Macías, Agregado de Asuntos Humanitarios en el Consulado General de Nicaragua en Miami.
Inmigración solicitó al Consulado nicaragüense emitir un pasaporte provisional para que el menor pueda viajar, con el fin de evitar que Corrales permanezca mayor tiempo en Estados Unidos, tramitando el pasaporte norteamericano del niño.
Mientras, Rojas Salinas, quien es madre de una niña de 7 meses de edad, a quien todavía amamanta, fue capturada en el Condado de Gwinnett, en Atlanta, Georgia, cuando la mañana del pasado 18 de noviembre le fue asignada abrir el restaurante donde laboraba.
La alarma del negocio se disparó, minutos más tarde la Policía hizo acto de presencia en el local para verificar lo que sucedía.
Los oficiales se percataron que todo estaba bien en el negocio, pero como de costumbre pidieron los documentos de identidad. Rojas Salinas en ese momento quedó al descubierto, no tenía documentos de permanencia legal.
Al tener conocimiento de esa información los oficiales buscaron en su base datos, encontrando que sobre Rojas pende una orden de deportación dictada en su ausencia por un Juez de Inmigración.
La Policía la entregó al Servicio de Inmigración.
Tres años atrás Rojas fue capturada por agentes de la patrulla fronteriza cuando ingresaba ilegalmente a Estados Unidos, fue liberada bajo fianza pero no se presentó a la cita judicial a sabiendas que de hacerlo el Juez le presentaría dos escenarios: su deportación inmediata o salida voluntaria en un término establecido.
Rojas fue trasladada a una cárcel de mujeres donde muchas de ellas purgan penas por varios crímenes.
POLICÍA DE CACERÍA
“La Policía está entregando a Inmigración a todo indocumentado. La gente teme salir a las calles aquí hay mucho racismo contra indocumentados. Los inmigrantes están trasladándose a otros Estados donde hay menos persecución”, comentó Sandra Parrales, madrastra de María Rojas, quien buscó ayuda para sacar a su hijastra de la cárcel.
“Un señor norteamericano de nombre Richard Thompson fue quien me dio información para acudir al Consulado en la Florida, llamé y ellos enviaron una carta a Inmigración exponiendo la situación de María Rojas con su bebé, la carta tuvo efecto porque al día siguiente fue liberada”.
Rojas tiene cita ante el Juez el próximo 18 de diciembre.